Guía para convertir tu estrés en oportunidades de éxito

Incluso si vivimos en una situación de estrés podremos obtener la oportunidad de salir adelante y mejorar nuestra situación profesional.

pensamientos positivos

Los expertos lo dejan bien claro de forma frecuente y especialistas en la salud lo recuerdan para que todos lo tengamos muy en cuenta. El estrés nos puede llevar a situaciones límite y derivar en que suframos todo tipo de problemas que afecten a nuestro rendimiento laboral y personal. Por ello es fundamental que intentemos no tener estrés, pero que si lo tenemos hagamos todo lo posible para transformarlo en oportunidades de éxito. Porque lo que nunca hay que olvidar es que de hasta las situaciones más complicadas se pueden crear buenos momentos que nos ayuden a catapultarnos hacia un destino mucho más positivo.

1. La vida comienza cada día cuando nos despertamos

Algo que tenemos que tener en nuestra mente es que cada día cuando nos despertamos es como si empezara nuestra vida de nuevo. Por eso es importante que acumulemos los menores dolores de cabeza posibles del día anterior y que entendamos cada nuevo inicio de día como un punto de partida. Sabemos que no podemos olvidar lo que ha pasado con anterioridad o lo que nos queda pendientes, pero sí que debemos tratar de hacer un poco de borrón y cuenta nueva cada vez que abrimos los ojos por la mañana. Al hacerlo también es recomendable que comencemos el día disfrutando de nosotros mismos, sintiéndonos orgullosos de lo que somos y rodeándonos de aquellas personas que suman en nuestra vida.

2. Haz un plan para el día que empieza

La ambición es buena, pero estamos en una situación de estrés y eso significa que tenemos que trabajar poco a poco para salir de ella. Y en este caso lo mejor que podemos hacer es planificar nuestro día pensando en que lo que tenemos que hacer solo abarcará las próximas horas y no el día siguiente. En ocasiones cuando hacemos planes cometemos el error de pensar a largo plazo. Y eso es algo que podemos hacer en un contexto conveniente, pero no en el cual estamos si sufrimos estrés. Por eso solo tenemos que planificar las próximas horas en cuanto al trabajo que tenemos por delante o las responsabilidades a las que debemos prestar atención.

3. Piensa en la cama en aquello que te ilusiona

La fuerza del pensamiento es poderosa, mucho más de lo que podamos imaginar. Así que antes de levantarnos de la cama es conveniente que penséis en aquello que más os ilusione. Puede ser cualquier cosa que os llene de emoción y que os haga seguir adelante. Si visualizáis un objetivo profesional y os llena de energía, se puede convertir en el combustible que necesitáis para afrontar un nuevo día.

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4. Desayuna en condiciones

Se dice en muchas ocasiones, pero lo solemos olvidar y decantarnos por el café con churros. En realidad no hay que olvidarse de la importancia que tiene el desayuno. Tiene que ser algo que nos proporcione energías y que nos dé la suficiente fuerza para encarar las primeras horas del día. Si nos hacemos un zumo natural y desayunos unas tostadas con huevos, salchicha o algo parecido que nos aporte energía, seguro que estamos más preparados para lo que vendrá a lo largo del día.

5. Concéntrate en la agenda que te has preparado para el día

Podríamos decir que este es el consejo más importante de todos los que os hemos dado, porque del mismo depende una gran parte del porcentaje de éxito que podemos alcanzar. Si no nos concentramos en aquello que nos hemos planteado posiblemente no vamos a lograr nuestros objetivos. Las distracciones son un problema y pueden hacer que el marcador de nuestro reloj se reduzca de forma drástica a medida que pasan las horas que deberíamos estar dedicando al trabajo que nos hemos planteado. Durante este tiempo en el cual tenemos la mirada puesta en un objetivo no debemos pensar en lo que haremos mañana, en lo que pasará con algún proyecto paralelo o en otros asuntos que pueden ser de nuestro interés, pero no requerir que nos pongamos a pensar en ello en ese momento. Lo que tenemos que hacer es actuar como si el mundo se hubiera quedado quieto a nuestro alrededor. Solo de esa manera estaremos actuando en la línea que necesitamos para triunfar.

6. Trabajar de una manera positiva

No os vamos a decir que tenéis que forzar una sonrisa en vuestra cara en todo momento, pero sí que es interesante que intentemos trabajar a lo largo del día de una manera positiva. En realidad, el estado de ánimo influye mucho en los resultados que obtenemos y en la manera en la que vamos avanzando a lo largo de las horas. Si estamos tristes y decaídos nos será muy complicado avanzar con buen ritmo y notaremos que todo nos cuesta. Si nos valoramos positivamente y le ponemos ganas, todo se mostrará de una manera más simplificada. E incluso todo lo que hagamos se impregnará de energía positiva.

7. Vive la vida después de la jornada de trabajo

Tan importante como trabajar duro es disfrutar de lo que viene después. Si trabajamos de manera intensa y dedicada, dejándonos la piel durante ese horario que nos hemos puesto y haciendo todo lo posible para triunfar, lo menos que exige nuestro cuerpo es un poco de satisfacción. Ese tipo de sensación puede proceder de todo tipo de vías, desde comer algo que nos alegre el espíritu hasta salir a correr, hacer deporte, quedar con los amigos, ir al cine o dedicarnos a cualquier otra actividad que nos guste. El descanso que viene después del trabajo se puede considerar como esa clásica cita que habla del “descanso del guerrero”, dado que ya hemos trabajado y ahora llega el momento de desconectar.

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8. No pienses en mañana

Después de relajarnos, de haber cenado y de haber hecho cualquier actividad que nos pueda recuperar el espíritu, lo más importante será que nos vayamos a descansar. Pero no cometamos el error que suele ser habitual en estos casos: pensar en lo que vendrá y en lo que ocurrirá mañana. Es muy frecuente que hundamos los buenos resultados del día precedente pensando en las complicaciones a las que tendremos que hacer cara el día siguiente. Y lo cierto es que esas complicaciones quizá no tienen porqué ser tan graves, pero con el cansancio del día es posible que las veamos de una manera problemática. Por ello lo mejor que podemos hacer en este tipo de casos es ignorar esos pensamientos que nos hablan del mañana y dejarlo para dentro de unas horas. De momento lo mejor es que no nos concentremos en lo que vendrá el día siguiente y que así dejemos descansar a nuestra cabeza.

9. Una palmadita en la espalda

Si esperamos a que sean otros los que nos den una palmadita en la espalda y que nos digan lo bien que hemos trabajado o lo mucho que nos hemos esforzado, seguramente no terminaremos bien. El nivel de estrés que tenemos no suele ser fácil de gestionar y cuanta más confianza tengamos en nosotros mismos, será mejor. Por ello nosotros nos deberíamos decir que hemos hecho un gran trabajo y que al cumplir nuestros objetivos hemos alcanzado las metas que teníamos y con las que vamos a seguir adelante. Ser positivos siempre nos ayudará a que podamos llegar más lejos.

Foto: Free-Photosavi_aclbrenkee

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