Construye tu propia historia y protege tu negocio con AXA

AXA lanza una herramienta con la cual podemos construir nuestra historia para ver qué tipo de seguro nos conviene más.

historia

Artículo patrocinado

El mundo de los negocios y las empresas absorbe de una manera que, en ocasiones, no se puede llegar a imaginar. Los emprendedores que han tenido el valor de introducirse en el sector empresarial por su cuenta con el objetivo de mejorar su estado laboral y afrontar nuevos retos saben que de la noche a la mañana puede haber muchas situaciones que reescriban su situación. Se puede producir un incidente en el trabajo que tire por tierra el esfuerzo realizado en los últimos meses o sufrir una enfermedad que nos inhabilite de nuestro cometido durante un tiempo determinado. Lo cierto es que hay demasiados factores adversos que juegan en contra de nuestro negocio y menos ayudas y sistemas de apoyo de los que nos gustaría a los que sacar provecho en las situaciones problemáticas.

Pero la buena noticia es que, al menos, hay algunas entidades que han sabido conectar con las empresas de forma que estas puedan tener un colchón en el que dejarse caer si algo sale mal. Es lo que nos encontramos con la nueva herramienta Construye tu propia historia de AXA, que nos proporciona la oportunidad de llegar a descubrir cuál es nuestro seguro ideal dependiendo de cuáles sean los factores que nos acompañan específicamente en la actualidad.

La herramienta permite definir nuestro caso específico a través de una serie de elecciones para acabar encontrándonos con una propuesta que se ajuste a aquello que necesitamos. Algo muy útil, porque, si algo es cierto, es que normalmente elegir un seguro o profundizar en este tipo de propuestas suele ser complicado, sin saber por dónde empezar o qué podríamos necesitar. Pero esta herramienta nos permite resolver todas las dudas en cuestión de minutos y de forma personalizada. Y vais a entender su utilidad perfectamente con el siguiente ejemplo que compartimos con vosotros.

Pongamos que después de mucho tiempo pensándolo, de noches sin dormir, dando vueltas en la cama, llegasteis a la conclusión de que lo mejor para vuestro futuro era abrir una tienda. Una tienda dedicada a ese tipo de producto que vosotros conocéis tan bien y que sabéis que podéis encargaros de vender al público de la mejor forma posible. Pero como suele ocurrir en la mayor parte de los inicios de negocio, lo cierto es que no teníais el dinero necesario para iniciarlo. Eso os llevó a los bancos como solución a esta carencia. Y lo primero que hicieron los bancos, antes de concederte el crédito, fue pedirte algún tipo de aval. Es lo que suele ocurrir en todos los casos. Si el banco tiene un soporte al cual echar el guante si algo va mal, no hay tantos problemas para conceder préstamos.

La cuestión es que la mejor opción era la hipoteca. La hipoteca de un piso es un elemento valioso, algo que está valorado en una gran cantidad de dinero y que puede satisfacer a una entidad bancaria por si las cosas salen mal. Una vez firmado el crédito trabajaste en la tienda y la inauguraste. Con el negocio abierto vas viendo que las ventas no van mal, pero no olvidas que en el primer año no debes buscar beneficios, sino al menos estabilizarte con unos ingresos adecuados.

Eso significa trabajo, mucho trabajo. Te tienes que esforzar para que día a día tu tienda atraiga a más personas y también para que las que compran en ella se sientan tan satisfechas, y que luego quieran volver de nuevo para comprar otra vez. Eso es un objetivo claro para el cual te estás esforzando. Incluso le has pedido ayuda a tu pareja, con quien todavía no tienes hijos, para que te ayude. Ya sois dos personas las que estáis luchando por el negocio por mucho que tú seas el principal líder del mismo, porque eres quien conoce el negocio y quien ha desarrollado la idea.

Pero un día, trágico como pocos, se te diagnostica una enfermedad grave. Una enfermedad que llega sin avisar, como todas las malas, y que te pone en una situación complicada, porque los médicos te instan a que no vuelvas al trabajo durante una temporada. Estás entre la espada y la pared, sin una solución aparente sobre qué hacer a la hora de seguir adelante. El negocio no va mal, como decíamos, pero no tienes suficiente presupuesto para pagar a un empleado, y mucho menos encontrarás a alguien que sea capaz de hacer todo lo que tú hacías por él. ¿Qué hacer entonces? Puedes involucrar más a tu pareja, aunque no parece la solución definitiva.

Este tipo de caso, específico como podéis haber visto, es uno de los que están planteados en las distintas posibilidades a las que AXA da respuesta con su herramienta Construye tu propia historia. Es justo lo que nosotros hemos hecho en este caso: construir una historia. Y las historias que más nos gustan tienden a tener finales felices, por lo que la terminaremos de esa manera.

Afortunadamente, después de recibir el diagnóstico de la enfermedad, no tuviste de qué preocuparte, dado que tenías contratado un seguro con AXA que incluye cobertura de enfermedades graves. Esto implicó que recibiste el tratamiento más adecuado con el trabajo de especialistas de todo el mundo y médicos de autoridad internacional que te ayudaron a volver al trabajo lo antes posible. En poco tiempo volviste a estar en tu tienda, con el apoyo de tu pareja y dando de nuevo la bienvenida a los clientes, que se alegraron mucho de verte. El negocio cada vez iba a mejor y tú ya estabas muy sano.

Seguro que vuestros casos personales y profesionales son distintos, pero es más que probable que encontréis solución a cada situación específica con la herramienta que ha preparado AXA para que nos demos cuenta de la importancia de tener un buen seguro.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...