Cómo no convertir los viajes de trabajo en un chollo

Consejos para controlar el gasto de los empleados cuando deben realizar operaciones fuera de la sede empresarial

Tras la grave crisis económica internacional iniciada sobre el 2008 todas las empresas se apretaron los cinturones y recortaron al máximo los gastos. Todos conocemos la historia, y sabemos que los primeros cierres de grifo fueron en partidas que podrían considerarse «prescindibles». Una de las más notables son los viajes corporativos, un sector bastante mermado por la mala situación global, viéndose los empresarios obligados a disminuir la frecuencia de viajes de negocios.

Ahorrar en los viajes de negocio es un buen negocio para todos

Sin embargo, esta tendencia negativa ha sido revertida recientemente, de manera que asistimos ahora a un período de traspaso en el que se vuelve a reanudar la actividad viajera de las empresas. Así lo han comprobado también los bancos y firmas emisoras de tarjetas de crédito, que se mantenían a la espera de éstas mejoras en el panorama general para ponerse en marcha a sacar su propio partido.

De esta manera, ahora todos miran con cautela la inversión en viajes de empresa, de manera que éstos se lleven a término de la manera más eficientemente posible, sin malgastar más recursos de los necesarios. Esto es una oportunidad para empresas como American Express, que desde su rama Global Business Travel se dedican a ofrecer toda clase de productos y servicios para gestionar de la mejor manera la inversión empresarial en gastos de empresa. La emisora lanza así desde tarjetas especiales para el crédito de viajes hasta servicios de consultoría, con el objetivo mayor de que los empresarios puedan ahorrar en los viajes corporativos.

La entidad pretende, por una banda, que los implicados tomen consciencia de los beneficios de la cultura de viajes corporativos para permanecer cerca de los clientes, ofrecer mejores servicios y prosperar en el negocio. Por otro lado, creen que lo más importante es que los profesionales viajen por un motivo correcto, a un precio correcto y de la manera correcta, para que todo sea lo más eficiente posible.

Una buena estrategia para ello es que los empresarios establezcan un esquema de frecuencia de viajes, de manera que éstos se puedan programar con anticipación y así se reduzcan los costes para las compañías. Es lógico, pues, que si con las prisas contratamos un viaje al extranjero para el día siguiente y dando carta blanca a los pasajeros para que dediquen lo que quieran a comidas y transporte, la «broma» puede salir muy cara a la empresa. Pero si ese mismo viaje se reserva con la antelación suficiente, gestionando las dietas con establecimientos (hoteleros y de restauración) que tengan convenios con la entidad bancaria correspondiente, la cosa cambia mucho.

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