¿Cómo lograr tus objetivos de una manera garantizada?

Cumplir objetivos no siempre es fácil si somos emprendedores, pero podemos aplicar una serie de recomendaciones.

Trabajando

Somos emprendedores, autónomos, empresarios, como queramos llamarnos en el punto en el que nos encontremos. Podemos llevar 10 años emprendiendo o 10 días. En cualquiera de los casos tenemos clara una cosa: seguimos aprendiendo. Y esto va a ser algo que continúe ocurriendo en los próximos 10, 20 y 30 años. Porque el aprendizaje nunca termina y nunca paramos de mejorar. El momento en el que dejemos de aprender y en el cual dejemos de mejorar, será cuando nos tengamos que comenzar a preocupar. Primero, porque no existe la perfección. Segundo, porque siempre hay algo que nos puede complementar. Mantenerse estáticos es lo peor que nos puede pasar como emprendedores. Y decimos esto para que nadie se acompleje si una vez alcanzada cierta experiencia en el mundo de los emprendedores todavía se encuentra con que le cuesta cumplir sus objetivos. Nos pasa a todos, que nadie se alarme.

Pero lo que sí podemos hacer es intentar solucionarlo o al menos mejorar la forma en la que afrontamos esos objetivos y el margen que tenemos a la hora de cumplirlos con éxito en un mayor o menor volumen de tiempo. Y es eso lo que os vamos a intentar transmitir en estas próximas líneas en las que os comento de propia voz aquellas técnicas e ideas que me han funcionado en mi caso. Ideas que no impiden que siga lejos de esa perfección que, como os decimos desde aquí, no existe.

1. Hay que concentrarse

Si hablamos en inglés es muy fácil describir lo que os queremos decir en 10 o 15 líneas: “focus”. Os tenéis que concentrar, centraros en esos objetivos y no despistaros. Los despistes son comunes en todos los momentos de nuestra vida incluso cuando estamos haciendo algo que nos interesa mucho. Los humanos somos curiosos por naturaleza y a veces lo somos demasiado hasta el punto de dejarnos distraer por las cosas más nimias. Por eso por mucho que nos ocurra que nos despistemos en un momento concreto, tenemos que recordarle a nuestra mente que nos diga “concéntrate en lo que estabas haciendo” para que volvamos al camino correcto. Si hacemos focus en nuestro objetivo, vamos a conseguir cumplirlo, pero si nos olvidamos de él y nos distraemos con otras cosas, quizá terminemos olvidando lo que estábamos haciendo. Tengamos cuidado con esto, porque no han sido pocas las veces que perder algo de vista nos ha llevado a sufrir un tropezón de esos que resuenan como si estuviéramos gritando dentro de una cueva.

2. Haz un seguimiento

Tan malo como perder la concentración es ignorar la importancia de hacer un seguimiento del tipo de trabajo que estamos haciendo y de las metas que nos hemos planteado alcanzar. ¿Cómo vamos a conseguir llegar a la meta si no sabemos si estamos corriendo en la dirección correspondiente? Si no nos fijamos en lo que hacemos nos puede ocurrir como al atleta Shizo Kanakuri, que en los Juegos Olímpicos de 1912 en Estocolmo se salió del circuito de su maratón, descansó unos minutos en la casa de unos granjeros, y se quedó tan profundamente dormido que pasaron días hasta que recordó lo que estaba haciendo antes de echarse a dormir. Lo que queremos decir es que nos tenemos que concentrar y ser consecuentes con nuestras metas. Al hacer un seguimiento podremos ver si estamos avanzando, si progresamos en la medida de lo esperado y si tenemos que hacer algún tipo de modificación para poder alcanzar la meta. No importa si hemos bajado un poco el fuelle, lo importante es que no tiremos la toalla.

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3. Seamos imparciales

Sabemos lo complicado que es adoptar un punto de vista imparcial cuando hablamos de nosotros mismos. Tenemos la mala costumbre de “barrer para casa” porque nos interesa sentirnos bien y darnos un poco de margen. Pero hay que tener cuidado con esto. Es importante que cuidemos de nuestro estado de salud, física y mental, y que nos queramos mucho a nosotros mismos, pero también es fundamental que tengamos suficiente autocrítica para saber cuándo estamos comenzando a fallar de manera que veamos que acabaremos sin conseguir nuestros objetivos. Se dice que el mayor enemigo de una persona es ella misma y esto es algo que en el mundo de los emprendedores se aplica en demasiadas ocasiones. Hay que ser cuidadosos con la manera en la que nos acompañamos a nosotros mismos en el camino hacia la consecución de nuestros objetivos, ser precavidos y sobre todo tener algo de autoridad cuando intentamos bajar el nivel.

4. Dividamos los objetivos en pequeñas fases

Hay distintas formas de afrontar la consecución de objetivos. Una es manteniendo en el horizonte el destino y estableciendo una línea recta que tenemos que seguir como si fuera una autopista. En muchos casos no se necesita nada más por mucho que el objetivo esté lejos, simplemente mantener la mirada hacia adelante y continuar trabajando duro día a día. Pero hay otras veces en las que esto no funciona y tenemos que hacer algo más. En ese tipo de situaciones lo que más ayuda es dividir los objetivos en pequeñas fases que resulten fáciles de cumplir. Para muchos emprendedores es más fácil cumplir una fase de su objetivo cada día y saber que dentro de una semana habrán llegado a la meta que simplemente mantener el ritmo a la misma potencia día a día sin ningún tipo de control a su alrededor. Por eso tenemos que ser autocríticos y saber en qué grupo encajamos mejor. Ninguna de las dos opciones es mala, ni mucho menos. Podemos dividir nuestro objetivo en pasitos que resulte más fácil dar y que así podamos llegar a la meta lo antes posible.

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5. No nos obsesionemos a un nivel enfermizo

Algo que les ocurre a muchos emprendedores es que se obsesionan y pierden el enfoque. Tan malo es ser unos pasotas con nuestras metas como concentrarnos de una manera extrema en ellas. Porque todo en medidas desproporcionadas termina siendo malo. ¿Qué os pasaría si comierais helado las 24 horas del día? Os daría un gran dolor de estómago y estaríais haciendo que algo delicioso como es el helado se convirtiera en un problema. Lo mismo se aplica a la consecución de objetivos en nuestras tareas como emprendedores. Tenemos que disfrutar del helado, pero no hay que comerlo ni rápidamente ni estar todo el día comiéndolo. Intentemos no llegar a esos niveles de obsesión porque lo único en lo que derivan es en que quememos nuestras energías. Y el efecto yo-yo es demasiado fuerte para los emprendedores que se queman. Estos vuelvan todas sus energías en un proyecto, lo terminan y si los resultados no son suficientemente satisfactorios rebotan con rapidez que vuelven a la casilla de salida sin energía y sin capacidad para comenzar de nuevo y levantarse al día siguiente.

6. Sé consciente del tiempo utilizado

Hay mil herramientas online que podemos utilizar para hacer un seguimiento de nuestro tiempo. El tiempo es oro. El tiempo es dinero. El tiempo es vida. Podemos decirlo con las palabras que más nos gusten, pero sabemos interiormente la importancia que tiene nuestro tiempo. El tiempo está limitado. Tenemos 24 horas al día y una cantidad de días limitada a lo largo de la cual vamos a vivir en el mundo. Hay que ver la importancia que tiene el tiempo y ser capaces de analizar si estamos exprimiendo cada minuto de la mejor forma o si hay algunos momentos en los que desaprovechamos el tiempo a favor de dejar que nuestra mente fluya hacia el mundo del despiste. No está de más que sepamos cuánto hemos invertido en cumplir ese objetivo que nos habíamos planteado y sobre todo que veamos si somos constantes o hay momentos en los que nos estamos saliendo un poco del camino.

Foto: FirmBeegeraltFree-Photos

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