Cocina fantasma, ¿tendencia definitiva o negocio sin ética?

Una empresa de cocina fantasma habla del éxito que está teniendo replicando la comida de cientos de restaurantes.

¿Conocéis el término «cocina fantasma»? Se está extendiendo en la actualidad y sigue la filosofía de otras profesiones «fantasma», como la de «escritor fantasma». El escritor fantasma es aquel que escribe para que su texto sea publicado bajo otro nombre posteriormente. Hay distintos escritores famosos que, en realidad, no escriben sus libros, sino que hay personas que se adaptan a sus estilos de escritura para producir una mayor cantidad de libros y venderlos a través de un negocio que no es ético con los lectores, pero que genera grandes cantidades de dinero (incluso se ha rumoreado que grandes autores como Stephen King podrían estar haciendo uso de este tipo de servicios).

Un negocio de mayor éxito cada día

La cocina fantasma funciona de una manera similar y se está implantando en algunos países como forma de potenciar los negocios de comida a domicilio. En Dubai, por ejemplo, ya se ha transformado en algo muy real para bien o para mal, y son distintas empresas las que proporcionan estos servicios. Una de ellas, Kitopi, planea extender su negocio a territorios del extranjero como Estados Unidos o Reino Unido, por lo que no es un mal momento para que comencemos a conocer cuál es el sistema con el que trabajan.

Una cocina fantasma se trata de una gran cocina e instalaciones de restauración en las que su equipo de cocina se ocupa de preparar platos para decenas-cientos de restaurantes distintos. No es que la comida se lleve a esos restaurantes, sino que se trata de una empresa que cubre los pedidos que se realicen a esos restaurantes en su formato para llevar.

La empresa que hemos mencionado ya tiene una cantidad superior a 1000 empleados y cada semana está llevando a cabo la preparación de más de 200 mil comidas. Eso les ha llevado a que su nivel de financiación aumente cada vez más y que ya hayan recaudado más de 80 millones de dólares. El secreto de su éxito se encuentra en que a día de hoy ya están realizando el trabajo de más de 100 restaurantes desde sus cocinas. Y no son precisamente solo restaurantes locales, sino que entre sus clientes se encuentran grandes cadenas de restauración, entre ellos Pizza Express, una de las mayorías cadenas de pizzas de la región.

La filosofía por la que opta Kitopi permite que cualquier restaurante tenga presencia en la red y proporcione servicio de comida a domicilio en solo un periodo de 14 días. Los fundadores de la empresa de cocina fantasma dicen que lo que hacen es similar al franquiciado, permitiendo que los restaurantes se puedan ahorrar los gastos que supone trabajar ofreciendo servicio de comida a domicilio y sin tener que invertir en infraestructura.

El trabajo de Kitopi comienza en las cocinas centrales que tienen en todas las ciudades en las que están presentes. En ellas se prepara la gran mayoría de los platos y alimentos que solicitan los clientes de los restaurantes representados por la empresa. Pero antes de ser enviados estos platos, al menos algunos de ellos, pasan por las cocinas locales de distintos barrios en los que la compañía tiene presencia satelital. Esas cocinas más cercanas a las casas de los clientes son las que se ocupan de dar los retoques finales, preparar el plato de forma definitiva o dejarlo todo listo para que la experiencia del cliente sea fantástica.

Una vez un nuevo restaurante o franquicia se pone en contacto con Kitopi y acepta sus servicios, la forma de trabajar es tan sencilla como que los cocineros originales enseñen las recetas y el modo de preparación a los profesionales que trabajan en la cocina fantasma. También les piden las listas de ingredientes completas, trucos y cualquier otro aspecto que deba tenerse en cuenta para replicar el plato a la perfección. Tal y como dicen los representantes de Kitopi, su forma de trabajar es como la de una franquicia, donde antes de la apertura también se realiza este proceso de aprendizaje.

¿Pero disfruta el cliente de la experiencia auténtica?

La pregunta es justa y la respuesta compleja. Si los cocineros de Kitopi aprenden tal y como lo hacen los cocineros de una franquicia, ¿no deberían ser capaces de recrear los platos en su totalidad con el mismo sabor e idéntica presentación? En principio no debería haber ningún problema. Pero personalmente ponemos en duda el nivel de fidelidad que pueden llegar a tener los platos teniendo en cuenta que la empresa gestiona cientos de restaurantes con cientos de platos distintos.

El nivel de fidelidad tiene que ser obligatoriamente menor que cuando en una franquicia el equipo de cocina está dedicado de forma constante a trabajar con el mismo menú día tras día. Eso es algo que nos hace dudar acerca de este modelo de negocio, sobre todo entre clientes que sean exigentes respecto al tipo de pedido que hacen de la comida que quieren comer. Veremos en qué termina quedando este tipo de idea y si se extiende por el extranjero tal y como se comenta, pero de momento le vemos ciertos problemas.

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