Canon, Nokia y el problema de no evolucionar con tu mercado

La incapacidad para evolucionar al ritmo que lo hace el mercado es un gran problema para las empresas del mundo entero.

problema de no evolucionar

En el mundo corporativo es crucial que las empresas estén dispuestas al cambio y a la evolución. Ninguna entidad puede quedarse estancada en un mismo producto sin cambios por mucho que este le haya proporcionado una enorme cantidad de beneficios hasta el momento. Hay diversos estudios que avalan esta situación y este factor al que toda empresa se llega a someter en un momento u otro si tiene la suerte de poder sobrevivir a la dificultad de encontrar su sitio en el mercado.

¿Qué ocurre si esa empresa de éxito que ha triunfado con un gran producto no puede evolucionar al ritmo que lo hace el mercado? Las posibilidades de supervivencia o al menos de retención de ese éxito y ese volumen de ingresos se reducen de forma considerable. Lo hemos visto en tantos sectores que es fácil poner ejemplos, dado que son muchas las empresas que han caído víctimas de esta incapacidad para seguir evolucionando. En el sector tecnológico es donde más fácil se puede ver, dado que es el que requiere una mayor actualización y un afán por mantener el negocio actualizado.

Hay casos concretos que se pueden mencionar, como el de empresas fabricantes de cámaras de fotos del estilo de Canon o Nikon. En el pasado fueron líderes a un nivel estratosférico. Parecía que solo existieran ellas dos y que compitieran diariamente para ver cuál de las dos marcas vendía una mayor cantidad de cámaras.

Pero pasó el tiempo y llegó la revolución digital, en la cual el mundo de las cámaras se modificó de forma drástica al buscar los usuarios un concepto distinto de herramienta para hacer fotos. Las clásicas cámaras de gran tamaño y peso, que ofrecían una calidad de imagen sin igual, comenzaron a pasar desapercibidas por mucho que siguieran siendo las mejores. El público no quería las mejores cámaras, ni quería gastarse un dineral en tener una de ellas. El público quería simplemente hacer fotos y vídeos que quedaran bien y que no representaran para ellos una inversión enorme. De eso se aprovecharon otras empresas, que incorporaron en sus cámaras sensores digitales baratos y eficientes con una buena relación calidad-precio.

También se aprovecharon los fabricantes de móviles, que tenían más fácil que las clásicas empresas de cámaras la tarea de introducir buenas lentes para causar sensación entre los usuarios. En pocos años en los que ni Nikon ni Canon evolucionaron, vieron cómo su trozo de pastel del mercado se reducía de una forma considerable. Sin darse cuenta, sin haber lanzado nuevos productos, sus rivales y nuevas empresas que buscaban probar ese trozo del pastel, se habían metido tanto en su patio de juegos que les habían dejado totalmente ignorados en un rincón. ¿Por qué había ocurrido eso? Ni una empresa ni la otra entendió que la única forma de mantener la competitividad era cambiar, tomar decisiones que iban en contra de su política original, pero que respondieran a las necesidades de los usuarios.

evolución del mercado

No lanzaron nuevos productos, se estancaron en los clásicos que habían vendido hasta ahora e intentaron convencer al público. Pero el público no quiere que le convenzan si ya ha tomado una decisión global que ha cubierto todo el mercado de forma multitudinaria. Al final Canon y Nikon cambiaron el chip y entraron en el terreno digital, pero como podéis imaginar, ya era tarde. Los productos de ambas empresas no están a la altura, no son lo que deberían ser viniendo de dos grandes como estas. Se ve a las dos marcas como antiguos deportistas de éxito que ya han envejecido y que han abandonado el entrenamiento durante años, intentando ponerse en forma de nuevo sin conseguir el apoyo de sus fans. No tienen conocimiento, experiencia y les falta todo lo que han ganado sus rivales a lo largo de los años. Su negocio no se puede dar por perdido en su totalidad, pero difícilmente van a conseguir estar tan alto como lo estuvieron en el pasado. Para que eso ocurra tendrán que esperar a la siguiente evolución del mercado y asegurarse que para ella sí están preparadas.

Lo mismo ha ocurrido en el mundo de los móviles con Nokia, que fue líder indiscutible en la era previa a los smartphones, pero que desde la llegada del iPhone, los Android y demás dispositivos, ha demostrado no saber evolucionar al ritmo que lo ha hecho el mercado. En los últimos años ha conseguido ver la luz al final del túnel bajo una nueva directiva e ideas frescas, pero Nokia nunca volverá a estar en una posición de tan alta reputación como lo estuvo en el pasado. Y de nuevo el problema ha sido su incapacidad de evolución y sus deseos de seguir trabajando durante demasiado tiempo con una filosofía caduca que no respondía a las necesidades del mercado. Por eso siempre tenemos que estar abiertos al cambio.

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