Autónomos ¿cuánto debemos cobrar por un trabajo?

Actualmente, muchas profesiones, sobre todo aquellas más creativas que exigen una mayor flexibilidad, son objeto de parados que para dar el salto, y pasar de estar sin trabajo a ponerse en propio, deciden hacerse autónomos y empezar a gestionar sus propios clientes. Sin embargo, nada tiene que ver ser un trabajador por cuenta ajena, con uno por cuenta propia, y hoy en QPymes, queremos aconsejarles acerca de como calcular cuanto debemos cobrar por un trabajo.

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Muchos son los factores a tener en cuenta para tarificar el trabajo de un autónomo

En realidad, son muchos los factores que entran en escena en este caso, y el precio final lo van a determinar sobre todo los precios de mercado, pero también otras cosas, porque antes de ponerse con un presupuesto en bruto hay que tener en cuenta las deducciones que van a ir en concepto de impuestos de ese total recibido. Esto es, el IRPF y el IVA. O sea, que si queremos quedarnos con 1000 euros limpios, tenemos que cobrar esos 1000 euros más un 18% en concepto de IRPF, lo que nos da un total de 1180 a los que sumar el IVA en la factura.

Esto se convierte en lo más básico, pero dependiendo del tipo de cliente con el que estemos tratando y si llevamos más o menos tiempo establecidos, hay que tener en cuenta otras opciones, tanto para tarificar el servicio, como para fidelizar al cliente. Veámoslas a continuación:

Tarificación del servicio:

Se puede hacer atendiendo a criterios de la competencia y de las horas trabajadas en modo cerrado

  • Competencia: si se conocen los precios de los principales competidores se puede colocar un presupuesto cerrado para un determinado servicio, aunque en este caso se debe dejar bien claro al cleinte lo que se incluye, porque suelen luego pedir de más, y al final ni las cuentas ni las horas acaban por salir.
  • Horas trabajadas: en lugar de dar una tarifa para un determinado proyecto se otorga al cliente una tarifa por horas de trabajo estimadas, que por lo general se cierran en un número aproximado con un presupuesto concreto. Es recomendable solo si se conoce bien el trabajo y si se analizan al detalle los posibles problemas técnicos, que pueden jugar malas pasadas con los tiempos.

 Fidelización del cliente:

Todo lo anterior nos sirve como base para que las cuentas salgan a fin de mes, pero hay excepciones que con las que nos los podemos saltar sobre todo en cuento al tipo de cliente que tengamos:

  • Otorgar un descuento sobre el presupuesto: si el cliente es nuevo se puede, en caso de que dude hacerle un descuento no superior al 10% en el servicio que se le ofrece, ya sea mediante la modalidad de presupuesto total o por horas. Sirve para ir generando una buena aptitud con los que llegan por primera vez a contratarnos y que si quedan contentos con lo que hemos hecho no dudarán en llamarnos de nuevo.
  • Descuentos promocionales a clientes fieles: de vez en cuando, hay que ofrecer al que siempre ha estado con nosotros una especie de recompensa por seguir eligiéndonos, que se puede hacer en forma de descuento o de regalos particulares.
  • Sanciones a quienes no pagan: sin embargo si nos llega un cliente con fama de mal pagador, todo lo demás queda anulado e incluso queda más que justificado un aumento del presupuesto de hasta un 10% para garantizar que al final vamos a cobrar por nuestro trabajo. En estos casos, también se pueden exigir pagos anticipados o apenas se finalice el proyecto.

Imagen | Patola

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