Argentina comienza a ver la luz en el sector empresarial

En Argentina, los empleados de la banca afrontan una situación inquietante, que hace que su trabajo sea a día de hoy más formidable que nunca. Se trata de buscar una nueva clase de emprendedores en un país que, durante las últimas décadas, se ha caracterizado por el clientelismo político y el melodrama financiero. En la actualidad, el inversor argentino intenta buscar nuevas fórmulas de beneficios en medio de una tormenta financiera que hizo desaparecer miles de millones de euros en todos los mercados emergentes.

En Argentina, los empleados de la banca afrontan una situación inquietante, que hace que su trabajo sea a día de hoy más formidable que nunca. Se trata de buscar una nueva clase de emprendedores en un país que, durante las últimas décadas, se ha caracterizado por el clientelismo político y el melodrama financiero. En la actualidad, el inversor argentino intenta buscar nuevas fórmulas de beneficios en medio de una tormenta financiera que hizo desaparecer miles de millones de euros en todos los mercados emergentes.

Así, mientras que en Buenos Aires ya se hizo habitual ver inestabilidades en la bolsa de valores durante los ejercicios de los últimos cinco años, en octubre, después de que el gobierno anunciara la nacionalización de los fondos privados de pensiones y ahorros, no fueron pocos los inversores de banca que decidieron renegociar las condiciones de su dinero.

Algunos de ellos han decidido invertir cantidades ingentes de dinero en otros proyectos e ideas novedosas. Por ejemplo, una empresa que fabrica software de datos biométricos con aplicaciones de seguridad para bancos y compañías de seguros está comenzando a tener pujanza entre los inversores argentinos.

Para los inversores extranjeros, este tipo de inversiones suelen parecer bastante inusuales, y confrontan el clásico espíritu empresarial, sobre todo de la zona de Europa Occidental. La nacionalización de las pensiones y ahorros fue visto a grandes rasgos como un reconocimiento de que el gobierno Argentino no podría cumplir los pagos de deuda durante el año 2009, que en total suman unos veinte mil millones de dólares.

Ya durante las intervenciones gubernamentales en el sector financiero a lo largo del año 2001, la falta de acceso al crédito se convirtió en un aspecto cotidiano y característico en Argentina. El país sudamericano sigue siendo en gran medida una isla aislada por completo de los mercados mundiales de capital y de la inversión extranjera.


Prácticamente ninguna empresa importante, ya sea de Europa o de los Estados Unidos, está mínimamente interesada en el mercado argentino, a tenor de que invertir allí supone arriesgarse a perder cotas de mercado que hacen que los posibles beneficios sean ínfimos y además no se puedan ejecutar planes empresariales a largo plazo.

Una vez asimiladas las expropiaciones y las intervenciones continuas en el mercado, los empresarios argentinos comenzaron a buscar el perfeccionamiento activo, y con el tiempo llevaron a cabo una incipiente puesta en marcha de los ecosistemas locales con los fondos de capital riesgo y los inversores que confiaron en sus proyectos.

Según el Informe del Observatorio de Capital Riesgo del año 2008, durante todo el año hubo disponibles unos 25 millones de dólares disponibles en fondos e inversiones. Los analistas esperan que la cifra sea constante y pueda ir ascendiendo de forma progresiva a lo largo del 2009, pese a la situación de incertidumbre económica en la que se encuentran los mercados a nivel global.

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