Administrar nuestro tiempo para ser más productivos y no al contrario

¿Y si todo lo que se ha recomendado antes para gestionar el trabajo y el horario del emprendedor fuera incorrecto?

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Ya teníamos ganas desde hace tiempo de leer un artículo como el que hemos leído en Entrepeneur y que os dejamos enlazado al final de nuestro texto. Se trata de algo que teníamos en la cabeza y que nos preocupa mucho en relación a todo lo que se escribe y publica vinculado a la manera en la que los emprendedores administran su tiempo en el día a día. Porque estamos habituados a encontrarnos con guías que nos enseñan a administrar nuestro tiempo y con consejos que nos llevan a ser teóricamente más capaces de trabajar con éxito. ¿Pero nadie ha pensado que quizá esas mismas guías que tanto nos están enseñando sean también una manera de hacernos perder el tiempo y alejarnos de nuestros objetivos?

Buscar nuestro perfil

De eso trata lo que cuentan en el artículo. En principio se parte de la idea de que cada persona es distinta y que cada uno tenemos una manera de usar nuestro tiempo y de gestionarnos. Para mayor facilidad se crean cuatro perfiles distintos de profesional en relación a la manera en la que gestionan su tiempo:

  • Priorizadores
  • Planificadores
  • Arregladores
  • Visualizadores

Es bueno que los conozcamos para ver en qué grupo encajamos, dado que esto nos ayudará a terminar siendo más eficientes de una manera auténtica.

Los priorizadores son aquellos que utilizan análisis basados en hechos, gustándoles trabajar enfocándose a objetivos, de una manera consistente y decisiva. Por su lado, los planificadores se dejan la piel en los detalles, en las agendas y en elaborar planes de acción. Los arregladores aman el conocimiento y les gusta sentirse apreciados. También son dados a responder preguntas, debatir y no dejar ningún tema sin comentar si ha producido algún tipo de duda o cuestión. En último lugar, los visualizadores son de mente abierta y de formas de trabajo innovadoras, aunque esto lleva a que no gusten de fijarse en detallismos.

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Conociendo el tipo en el que encajamos mejor podemos establecer unas pautas que nos ayuden a alcanzar el éxito, dado que seremos más óptimos en todos los aspectos si nos olvidamos de la obsesión de intentar aplicar a nuestro ritmo de trabajo algo que no encaja con nosotros. A lo que lleva eso es a que nos estresemos más debido a la manera en la cual intentamos cumplir con unas metas que no son objetivas en cuanto a nuestro perfil.

Trabajar según los niveles de energía

Un gran error que cometen muchos emprendedores es intenta razonar la forma en la que trabajan y esto les lleva a alejarse de lo que de verdad pueden aprovechar mejor. Es decir, pongamos el ejemplo de que nosotros nos despertamos por la mañana en un estado de pesadez mental. Es decir, que nos cuesta despertarnos. Quizá hasta el segundo café de la mañana no hayamos alcanzado nuestro nivel máximo de energía. Pero si nos conocemos, sabemos cómo somos y sabemos perfectamente cuándo llega ese momento de rendimiento completo. También sabemos que cuando nos despertamos no somos tan eficientes y que después de comer, debido a la digestión que se realiza en el cuerpo, también sufrimos una bajada de energía. Pero sabemos que después, una o dos horas antes de acabar la jornada, volvemos a estar a pleno rendimiento. ¿Y qué hacemos normalmente con ese conocimiento? Nada.

Lo que hacemos es plantearnos unos objetivos que no tienen en cuenta esos niveles de energía entre los que vamos cambiando a lo largo del día. Nos empeñamos en pensar que a primera hora, antes de los cafés, ya podremos hacer el trabajo más pesado del día. Y lo que ocurre es que no podemos, así que pasa ese rato inicial, el trabajo se acumula porque nuestro rendimiento no es el máximo y acabamos perdiendo tiempo. De esa forma es con la cual acabamos por no ser eficientes, porque ese trabajo difícil al final seguro que lo terminamos en el periodo en el que ya sabíamos que tendríamos más lucidez. La filosofía de esta metódica se encuentra en que trabajemos dependiendo de los niveles de energía de cada momento del día.

Y no es que vayamos a dejar de trabajar en las primeras horas de la mañana, pero sí que haremos tareas que requieren menos esfuerzo o creatividad. Seguro que se nos ocurre una forma muy adecuada de ajustar nuestro horario de trabajo de manera que aprovechemos mejor las horas. Y ahí es cuando de verdad estaremos haciendo progresos en la forma en la que trabajamos y no leyendo mil artículos que no van a ninguna parte.

¿Y qué más podemos hacer?

Hay otros consejos que sí que se complementan bien con todo lo que os hemos comentado. El primero de ellos es que tenemos que recordar mantener unos niveles de descanso correctos. No es necesario que hagamos las 8 horas de sueño que se nos recomienda desde niños, pero siete horas son necesarias. Podemos entender que durante un tiempo os conforméis con 6 horas incluso, pero seguro que veis que en el fin de semana tenéis que recuperar porque de otra manera vuestra mente no rendirá bien los días siguientes. También tenemos que hacer algo de ejercicio todos los días y mantener una buena alimentación. Podéis pensar que son aspectos que no influyen en el rendimiento ni en cómo aprovecháis el tiempo, pero en realidad lo hacen.

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Tratemos de delegar algunas tareas que por ser pesadas o reiterativas hacen que tengamos cosas en la cabeza que podríamos quitarnos. Nadie se ha muerto por delegar. Y en realidad seguro que más de un empresario ha fallecido por no delegar. Hay que aprender a hacerlo en su justa medida y siempre teniendo en cuenta con quién vamos a hablar para ello. Así mismo, hay que tratar de desconectar, de dejar por un momento el trabajo en otra parte y concentrarnos únicamente en disfrutar de la vida y en aquello que nos rodea. La familia, los amigos o cualquier persona con la que tengamos una buena relación, pueden ser perfectos para ayudarnos a desconectar. Sobre todo alejémonos de móviles y ordenadores y de cualquier otro elemento que tengamos la costumbre de utilizar en nuestro entorno de trabajo.

Por último, seamos buenos con nosotros y no tratemos de convertirnos en nuestros propios enemigos. Uno de los problemas más habituales reside en que nos planteamos unas metas que son tan exageradas que ver que no nos acercamos a ellas termina pasándonos factura. No es una forma bonita de tratarnos a nosotros mismos. En lugar de ello hay que intentar ser realistas, plantearnos unos objetivos que nos permitan avanzar por buen camino y poco a poco ir reduciendo distancias con las mayores previsiones optimistas que nos hayamos planteado.

Estos consejos nos permitirán, si los aplicamos bien, optimizar nuestro tiempo y sacarle más partido. Lo que hay que recordar es que no todo es Trello y herramientas de gestión y planificación. No podemos obsesionarnos con esos conceptos si no son lo nuestro porque lo que harán será que terminemos invirtiendo recursos y esfuerzo en algo que debería ayudarnos, pero que lo único que hace es distraernos. El trabajo y la vida pueden ser muy simples si nos lo proponemos, pero tenemos que tener muy en cuenta la manera de hacerlo con un resultado conveniente.

Vía: Entrepeneur

Foto: JESHOOTS-comJESHOOTS-comFree-Photos

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