Temor porque Brasil trate como terroristas a los manifestantes

Amnistía Internacional denuncia que las autoridades brasileñas quieren amedrentar a los manifestantes acusándolos de terroristas y desplegando al Ejército en las calles.

El mundial de Brasil 2014 ya está aquí, y hasta el 13 de julio todas las miradas del mundo se centrarán en Brasil. No hablamos solo de fútbol, también nos referimos a las protestas que se suceden desde la celebración de la Copa Confederaciones, la antesala del mundial, el verano pasado y que se han repetido hasta ahora. Organizaciones como Amnistía Internacional ya han mostrado su temor por la equiparación de los manifestantes con los terroristas y por la presencia del Ejército para controlar las protestas.

Amnistia Internacional denuncia en un informe que las autoridades brasileñas han optado por la estrategia del miedo para tratar de amedrentar a unos manifestantes a los que quieren aplicar el delito de terrorismo. Para ello, el Senado brasileño estudia ampliar a los daños contra el mobiliario urbano el delito de terrorismo; además de prohibir el uso de máscaras en las protestas. Esteban Beltrán, director de la ONG en España, considera que una multa es suficiente si se dañan los bienes públicos en las manifestaciones.

La presencia del Ejército en las calles de las principales ciudades brasileñas y las sedes del mundial es otro factor que, según denuncia Amnistía Internacional, contribuye al miedo. Beltrán considera que esta decisión es un «error grave», y recuerda que el Ejército no está preparado para disolver manifestaciones. Tampoco la policía parece capaz de controlar bien las protestas, como demuestran los más de 10.000 muertos a manos policiales entre 2001 y 2011, según denuncia la ONG.

Desde Amnistía Internacional aseguran que la policía brasileña viola constantemente los derechos humanos, e incluso han llegado a documentarse casos en los que utilizaban armas de fuego. Casos como el del fotógrafo Sergio Silva, que en las protestas de junio del año pasado perdió un ojo tras recibir un pelotazo de goma, o el de la periodista Giuliana Vallone, que el mismo día vio como la policía le disparaba una pelota de goma a la cara, aunque las gafas le ayudaron a salvar el ojo.

Pero la represión de las manifestaciones no es el único punto negro de Brasil 2014 antes de su inicio. Ocho trabajadores murieron en la construcción de los estadios de Cuiabá, Curitiba y Sao Paulo, la mayoría de ellos tras caer desde grandes alturas, lo que puso bajo sospecha las condiciones de trabajo de cara al mundial. Una sospecha de la que tampoco se libra Qatar, el país que organizará el campeonato de 2022, donde ya han muerto 900 trabajadores construyendo infraestructuras.

Vía: El País

Foto: Ben Tavener

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