La ONG Umoya denuncia la situación intolerable que está sufriendo el Congo

La creciente guerra en el Congo entre rebeldes y habitantes locales, sólo está empeorando la situación del país, cometiéndose un genocidio de magnitudes insospechadas en África Negra.

Umoya

La reciente ofensiva del grupo armado M23 en la provincia de Kivu Norte (República democrática del Congo), ha generado multitud de denuncias por parte de ONGs en pro de los derechos humanos. Una de ellas en la Federación de Comités de Solidaridad con África Negra-Umoya que ha censurado que las riquezas naturales de la República Democrática del Congo (RDC) siguen siendo una «maldición para su pueblo» y ha reprochado a las «grandes potencias» que se queden impasibles ante «el genocidio más grande de África y quizás de la Humanidad«.

«¿Hasta cuándo las riquezas naturales del Congo seguirán siendo motivo de maldición para su pueblo? ¿Hasta cuándo las llamadas grandes potencias callarán el genocidio más grande de África y quizás de la Humanidad? ¿Hasta cuándo los congoleños deberán derramar su sangre por haber nacido en esta zona del planeta? ¿No son suficientes los casi ocho millones de víctimas, la mayoría civiles, que se han producido desde 1994 en las interminables guerras del Congo?«, decía parte del comunicado que ha publicado la federación, una de las organizaciones solidarias con África negra más importantes en España.

Para Umoya el M23 que se hace llamar la «nueva rebelión ‘liberadora’«, únicamente está sembrando «la desolación entre los habitantes de la provincia congoleña del Kivu Norte«.

Tristemente, el M23 tiene el apoyo de Uganda y, sobre todo, de Ruanda, «tanto a nivel de organización político-estratégica como en la misma formación militar«. Así lo verifican «diversos informes» internacionales, entre los que se encuentra el reciente documento del equipo de expertos del Consejo de Seguridad de la ONU, en el que se afirma que «la cadena de mando del M23 se remontaría hasta el ministro de Defensa ruandés, general James Kabarebe«.

A pesar de que este informe ha dado píe a varias reuniones del Comité sancionador de la ONU y se han emprendido medidas de congelación de fondos de ayuda para Ruanda, «la llamada ‘comunidad internacional’, influida por los padrinos del régimen genocida (ruandés) de Paul Kagame«, que implica expresamente a Reino Unido y Estados Unidos, «no termina de decidirse a condenar severamente a las autoridades ruandesas y evita citarlas como máximas responsables del desastre«, ha denunciado Umoya.

«Solo algunos oficiales del M23, como (el general desertor y antiguo comandante rebelde tutsi) Bosco Ntaganda o el coronel (y jefe militar del grupo armado, Sultani) Makenga aparecen en la lista de perseguidos y sancionables, cerrando los ojos ante la implicación ruandesa en la agresión y en el expolio de la región, ahora en guerra abierta«, continuaba la organización.

La reciente caída de Goma, capital de Kivu Norte, a manos del grupo M23, ha supuesto según la ONG, un «punto de no retorno«.

«El Ejército congoleño, humillado, ha huido; la comunidad internacional ha sido desafiada», y «la muerte, los saqueos, las violaciones, el reclutamiento de niños soldados, la huida y desplazamiento de poblaciones, vuelven a convertirse en realidad cotidiana«, ha censurado.

Han sido muchos los congoleños expatriados los que han acusado a Joseph Kabila (presidente de la RDC), «de mantener conscientemente la debilidad de las Fuerzas Armadas congoleñas para facilitar y hasta justificar la progresiva anexión del este de Congo a Ruanda«.

«Se apoyan en que mientras Goma caía en manos de los rebeldes del M23, el presidente Kabila volaba a Kampala para reunirse con el presidente ruandés, Kagame, convocados por el ugandés (Yoweri) Museveni, revestido repentinamente de mediador«, ha señalado Umoya.

«No cabe la menor duda de que lo que ocurre en el Este del Congo es también responsabilidad de la comunidad internacional«, recordaba la ONG. «La captura de Goma por el M23 es una afrenta sin precedentes para el estado de derecho internacional y para la misión de paz más grande y más cara de las Naciones Unidas e intensifica una crisis humanitaria que ya era alarmante» ha denunciado.

«Entre tanto, la misión de la ONU, la MONUSCO, que tiene desplegados unos 17.000 soldados en el Congo, de los que 7.000 se encuentran en el convulso este y, a pesar de disponer de abundantes medios, ha sido incapaz de cumplir su misión de proteger a la población civil y frenar a los rebeldes«, argumentaba la Federación en su comunicado.

Vía: Umoya

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