El centro de Madrid no es apto para mendigos

En el centro de Madrid han proliferado elementos antimendigos en el mobiliario urbano, aunque desde el consistorio niegan su existencia.

Antes del verano estalló la polémica por la instalación de elementos que impedían la presencia de mendigos en algunos edificios de Londres. Pues bien, la británica no es la única gran capital europea que ha optado por este método para tratar de alejar a los mendigos de sus espacios públicos, ya que en el centro de Madrid se han instalado elementos antimendigos en el mobiliario urbano, que se ha diseñado con piezas disuasorias para cambiar la imagen de la ciudad.

Aunque desde el Ayuntamiento de Madrid aseguran que «no existe ningún elemento antimendigos» en toda la ciudad, solo hay que darse una vuelta por el centro de la capital para toparse con unas marquesinas de autobús con los separadores en los bancos o unas sillas individuales, separadas y alineadas de forma desigual; adoquines que se han colocado de forma estratégica en el mobiliario o adornos metálicos en punta. Estos elementos impiden a las personas que no tienen hogar tumbarse y descansar de forma más relajada.

Zonas con una gran afluencia de turistas como Gran Vía o la Puerta del Sol y las plazas de Tirso de Molina, Isabel II, Jacinto Benavente y Soledad Torres Acosta, todas ellos en el centro de Madrid, han visto como recientemente su mobiliario urbano mutaba e incorporaba este tipo de elementos disuasorios para los sin techo. Se trata de los puntos de la capital con más mendigos, aunque los vecinos de estos barrios no parecen muy de acuerdo con la solución que llega desde el Consistorio.

Un vecino del barrio de La Latina compara la situación con la que se vivió con la prostitución, y explica que con el nuevo mobiliario urbano lo único que se conseguirá es «trasladar el problema a otro sitio» mientras reclama «más inversión en políticas sociales» para hacer frente a la indigencia. Una opinión parecida a la de otro vecino de Ópera, que pide que la inversión hecha en el cambio de mobiliario se destine a «mejorar la vida de estas personas».

También mantiene esa línea la oposición en el Ayuntamiento, reclamando al equipo liderado por Ana Botella que «aplique políticas reales que impidan que estas personas duerman en la calle». Otras ciudades españolas como Alicante o Barcelona también han aplicado medidas antimendigos similares. Por ejemplo, en la capital catalana han aparecido esquinas con rampas para evitar que los sin techo orinen en la calle y también hay bancos con separadores para que no puedan tumbarse y descansar en ellos.

Vía: 20 Minutos

Foto: Daniel Lobo

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