Cómo motivarnos si somos autónomos

Si trabajamos por nuestra cuenta, muchas veces encontramos dificultades a la hora de encontrar una motivación en nuestro trabajo. En ocasiones, si no tenemos un “jefe” propiamente dicho, quizás no nos sintamos presionados y por lo tanto trabajemos peor o menos de lo que realmente queremos. ¿Cómo ponerle solución?

Si trabajamos por nuestra cuenta, muchas veces encontramos dificultades a la hora de encontrar una motivación en nuestro trabajo. En ocasiones, si no tenemos un “jefe” propiamente dicho, quizás no nos sintamos presionados y por lo tanto trabajemos peor o menos de lo que realmente queremos. Sin embargo, existen algunos métodos para evitar este tipo de situaciones y de ello hablaremos hoy.

Montar nuestra oficina de forma agradable es algo fundamental para nuestra motivación

En primer lugar, debemos plantearnos objetivos, metas que aporten dinamismo a las tareas que estemos realizando. Estas metas han de ser pequeñas y se han de lograr con relativa facilidad. Si nos proponemos cosas que sean muy difíciles o muy fáciles de alcanzar, seguramente no cumplan su cometido, la motivación.

Si son muy complejas, probablemente nos frustraríamos y si son muy sencillas de lograr seguramente las restaríamos importancia. Los logros que vayamos consiguiendo serán un gran empuje para plantearnos retos nuevos y seguir avanzando. Si nuestro esfuerzo tiene recompensa, estaremos mucho más motivados, por ello deberemos comprobar nuestros resultados. También es fundamental no caer en la rutina y llevar a cabo tareas distintas o variar la forma en la que las realizamos.

Otra idea es crear un buen ambiente laboral, es decir, crear un entorno lo suficientemente profesional que nos permita realizar un trabajo eficiente. Esto es válido tanto para los autónomos como para aquellas personas que trabajen en una Pyme.

Otro punto de gran importancia es sentirse realizado y para ello tendremos que satisfacer necesidades básicas, lo que nos permitirá centrarnos en necesidades de otro nivel, como las laborales. Hay que ser optimistas pero siempre siendo conscientes de los recursos y posibilidades que se tienen en cada momento.

Además de todo lo anterior, si trabajamos por ejemplo en una Pyme, como en cualquier tipo de empresa el estar rodeado de un buen equipo es básico, pero lo más importante es cómo gestionamos las relaciones entre nuestros compañeros de trabajo. Un buen entendimiento y un ambiente más o menos distendido contribuirán a la obtención de unos resultados satisfactorios.

Por último, destacar que los fracasos nos tendrán que ayudar siempre como estímulo, nunca como algo que nos pueda desmotivar. Hay que tener en cuenta que esos errores nos servirán como aprendizaje para situaciones futuras.

Imagen: Lagunexxx en Flickr

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