El sector inmobiliario, una auténtica ruina

El negocio inmobiliario se ha convertido en un auténtico lastre para el sector financiero. La burbuja estalló y dejó a casi todas las entidades con muchos millones de euros en pisos y solares en sus manos. Ahora no pueden hacer nada con ello. No se venden inmuebles, hasta tal punto que la caída de los precios es la más alta jamás registrada (entre enero y marzo se superó el 12%). Oír hablar de pisos en el sector de la banca es sinónimo de ruina, sino que se lo digan a Banesto, que perdió un 88% por adelantar las provisiones inmobiliarias.

El sector financiero vive unos días de incertidumbre que, sin duda, precederán a un momento de cambio importante. El rescate a la banca podría sentar las nuevas bases de un negocio caduco, que únicamente ve resultados en el ladrillo. Además, la excesiva fragmentación de las empresas que lo conforman no ayudan en nada a solventar sus problemas. Por este motivo se produjeron las continuas concentraciones de capital que dieron lugar a entidades como Bankia o Caixabank. En este sentido, se ha de destacar la petición por parte del Banco de España, cuando Miguel Ángel Fernández Ordóñez todavía estaba a su cargo, de que las cajas de ahorro dejen de participar en el negocio financiero y centren sus esfuerzos en las obras sociales. Si esta petición hubiera sido una orden, quizá Bankia, que recientemente ha asegurado que devolverá el 80% de la inversión en preferentes a sus clientes, no hubiera tenido que ser intervenida.

El sector inmobiliario, una auténtica ruina para el financiero

La reestructuración financiera en España pasa por que las entidades desliguen sus beneficios del sector inmobiliario. Bankia, por ejemplo, bien podía haberse dedicado a las obras sociales y no ha acumular activos tóxicos. Con el fin de evitar la caída de un nuevo banco, el gobierno de España ha aprobado hace poco tiempo una limpieza de 28.000 millones de euros del crédito del ladrillo. Sin duda, es un buen paso para eliminar activos tóxicos e improductivos, que dejan anclados a las entidades sin opción a nuevas estrategias de negocio. El Ejecutivo ha puesto de plazo hasta el último día de este mes para que las diferentes compañías financieras presenten su plan de saneamiento y aclaren, en caso de que las hubiere, las fusiones necesarias.

El hecho de que el negocio inmobiliario esté de capa caída es toda una realidad. En 2012 se han registrado el mayor descenso de precios desde que se tienen datos (no es raro, por otra parte, ya que hasta hace bien poco los pisos no había cesado de subir). Entre enero y marzo, los inmuebles se abarataron en torno al 12,6%. En cuanto a los pisos de segunda mano, la caída fue mayor: un 13% de media. Si tenemos en cuenta que la banca española acumula 85.000 millones de euros en pisos, solares y promociones, estamos en posición de decir que el negocio es una auténtica ruina. Buen ejemplo de ello es el de Banesto, que dejó de ganar un 88% por adelantar las provisiones inmobiliarias. Antes era quien más pisos tenía más crecía. Ahora es quien tenga un piso, tiene un buen disgusto.

Foto: revellin

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