Los servicios de suscripción: éxito ahora, pero burbuja en el futuro

El éxito del modelo de servicio bajo suscripción llega cada vez a más sectores y más tipos de producto, ¿pero es una burbuja a punto de estallar?

¿A cuántos servicios de suscripción estáis apuntados? No nos referimos a los que nos dan acceso gratuito, sino a los que tienen una tarifa que debéis pagar religiosamente todos los meses. Seguro que habéis apreciado el patrón por el cual se mueve Internet en estos días, y lo cierto es que resulta bastante conveniente, pero ¿Cuánto tiempo durará?

Para los profesionales que trabajamos en la red, que tenemos páginas, negocios o que publicamos de una u otra manera, todo lo relacionado con las suscripciones es una oportunidad. Una oportunidad de cargar otro frente de batalla que permita rentabilizar. Porque la publicidad sigue siendo una buena fuente de ingresos, pero si se nos dan opciones de conseguir otras… ¿Quién las rechazaría? Periódicos de todo el mundo se han “puesto de acuerdo” para potenciar las suscripciones a contenido exclusivo en sus publicaciones.

Eso significa que la mayoría de periódicos están lanzando versiones Premium, Plus o como las queramos llamar, que dan acceso a las noticias más interesantes, los artículos de opinión más curiosos u otro tipo de cosas que realmente llamen la atención y permitan diferenciar un medio de otro. De momento las suscripciones se están sacando por parte de los periódicos con esfuerzo. A base de ofrecer promociones, con rebajas o con noticias y titulares que son tan atractivos que hay personas que pagan para poder leerlos.

A nadie le debería sorprender tanto que se pague por contenido, como noticias o vídeos. Aunque estamos acostumbrados a no pagar por nada, esto está cambiando poco a poco. Al fin y al cabo, nadie se imagina leer el periódico físico de toda la vida sin pagar, ¿verdad? En cierta manera todo es lo mismo, son contenidos que tienen una calidad, una importancia y una relevancia, y resulta lógico que tengamos que pagar por acceder a los mejores.

Por supuesto, no se trata de comprar noticia por noticia, algo que no tendría ninguna viabilidad, sino de hacer pagos mensuales, trimestrales o anuales para poder acceder a todo el contenido de una publicación. Ahora está avanzando poco a poco, pero dentro de unos años lo más probable es que se haya convertido en la norma. Y eso posiblemente nos llevará a una burbuja más que inevitable en la que volveremos a presenciar lo que ha ocurrido muchas veces en la red: el desplome del sector vertical y la supervivencia solo de los más fuertes.

Las suscripciones de cine y series

Ahora mismo nos estamos habituando a la filosofía de la suscripción para todo. Comenzamos normalizando suscribirnos a Netflix, principalmente porque su relación calidad-precio es irresistible. Es barato, cómodo y, por otro lado, nos proporciona gran cantidad de contenidos propios. Resulta sorprendente cómo los servicios de suscripción como Netflix son los que han conseguido acabar con la piratería de cine y televisión. Pero así ha sido, aún quedan resquicios, pero los niveles de descargas actuales no son nada comparados a los que se registraban con anterioridad.

Esto demuestra que el público no pirateaba por gusto, sino porque no tenía acceso a un producto de calidad a un precio que resultara coherente con sus necesidades. Ahora los usuarios no descargan, sino que disfrutan de las interminables horas de contenido que hay en Netflix, Disney+ y servicios similares. Ya no hay razones para hacer descargas.

A la fuerza que ha tenido Netflix en su expansión hay que sumar otro importante responsable del dominio de los servicios de suscripción: Amazon Prime. Esta plataforma ha llegado a millones de usuarios de rebote. Al obtenerse con la suscripción Prime, la cual contratamos para poder comprar en Amazon sin gastos de envío, todos obtenemos acceso a un servicio lleno de series y películas. Amazon Prime Video no tiene tantos pelotazos como Netflix, pero se ha convertido en el complemento ideal para este servicio líder. Así, la gran mayoría de usuarios afirma tener suscripciones a Netflix y Amazon Prime Video, lo que cubre con facilidad todas las necesidades que puedan tener.

La tercera en discordia suele ser Disney+, que desde que ha llegado se ha metido al público en el bolsillo. No todo el mundo ha optado por hacer el pago de un tercer servicio de vídeo, pero sí una gran cantidad de personas debido a tres motivos: películas de animación, Star Wars y Marvel. Esas tres razones son más que suficiente para que decidamos hacer su pago también. Y por otro lado, no es tanto dinero como para que acabe siendo un trauma para la cartera, sobre todo teniendo en cuenta que podemos compartir la cuenta con otros usuarios (bajo ciertas condiciones, por supuesto).

El problema, y lo que llevará a la burbuja, es que ya hay más plataformas de vídeo, como HBO o la próxima de Paramount, sin olvidarnos de la española Filmin. Esta gran cantidad de servicios llevará a la burbuja de la que hablábamos y a que se produzca una crisis. No sabemos cómo se desarrollará. No sabemos si habrá aumento de precios, si los servicios se verán reducidos en cuanto a su calidad o si, como Disney+, habrá plataformas que adoptarán el modelo de cobrar por algunos estrenos. Tenemos dudas de cómo se desarrollará, pero lo que está claro es que la competencia va a ser muy dura. Netflix lo tiene fácil, Disney+ también y Amazon Prime Video tiene la supervivencia asegurada por venir incluido en el servicio Prime. Pero ¿Y las demás plataformas? Habrá estrenos potentes, pero ¿Suficientes como para que las suscripciones perduren a lo largo del tiempo?

Las suscripciones de periódicos

De estas hablábamos antes. Hay un público, el acostumbrado al periódico físico, que posiblemente no tendría problema en pagar por saltar a la versión digital completa. Son usuarios de una edad media-alta. Pero los jóvenes, quienes han nacido dentro del entorno del Internet libre, se van a encontrar con una sensación frustrante cada vez que quieran leer un contenido que esté bloqueado. Y posiblemente no se lanzarán a las suscripciones de una manera tan clara como el otro grupo de clientes.

Estos usuarios jóvenes, si se encuentran con un contenido bloqueado, buscarán el titular online para ver si en otro medio encuentran la información gratis. Y si aún así no satisfacen su afán de conocimiento, lo que harán será optar por entrar en las redes sociales y buscar respuesta a sus dudas. Si las redes sociales no son suficiente, acudirán a WhatsApp o servicios de mensajería. En el caso de que así no encuentren la noticia libre, para cuando lleguen a ese punto ya se habrán cansado y no les importará, por lo que la búsqueda habrá terminado.

Valorando esta situación, aunque ahora mismo los periódicos han empezado muy fuertes con el tema de las suscripciones, lo más probable es que sea algo que gradualmente irá perdiendo fuelle. Habrá que ver cómo se ajustan las publicaciones líderes del momento y si al final reducirán los precios o si adaptarán las suscripciones de manera que ofrezcan un contenido distinto al que se bloquea ahora. Quizá las noticias acaben libres y se ponga detrás del muro de suscripción textos de opinión u otro tipo de reportajes que puedan ser interesantes, pero no imprescindibles.

Las suscripciones de comida

La alimentación también se ha colado en el terreno de las suscripciones de distintas maneras. Una de las formas es el servicio de gastos de envío con tarifa plana que tiene Uber Eats. Al contratarlo implica que no volveremos a pagar el gasto de reparto al que estamos sometidos cada vez que hacemos un pedido a domicilio. Si solo pedimos una vez al mes, no compensará, pero si tenemos costumbre de recurrir a Uber Eats, es fácil rentabilizar la inversión.

También podemos apreciar este ejemplo en las suscripciones a productos del supermercado de Amazon. Esto no se aplica solo a los alimentos, sino también a otros consumibles del día a día. Por ejemplo, botellas de agua, refrescos, cerveza, pañales y muchos otros elementos similares. Lo que hacemos al contratar una suscripción, en este caso no es tener acceso a una tarifa plana, sino que se nos proporciona un envío mensual estipulado en el cual ahorramos dinero respecto a si comprásemos los productos sin tener la suscripción.

No obstante, a nadie le extrañaría que, en un futuro, también hubiera alimentos comercializados con suscripción. Siempre dentro de un límite, pero que, por ejemplo, pudiéramos acceder a todas las manzanas que quisiésemos al pagar x cantidad al mes. Por ahora lo que hemos visto son empresas que distribuyen dulces, magdalenas, pan y otros alimentos de panadería, pero también con envíos de una cantidad establecida.

Las suscripciones de ocio multimedia

Antes hemos hablado del cine y las series, pero otro tipo de contenido de ocio también se está ofreciendo con suscripciones mensuales. Cada vez hay más servicios de este tipo, por lo que, si buscáis un poco, lo más probable es que encontréis alguna que encaje con vuestros gustos e intereses. Un buen ejemplo, por ejemplo, son los servicios de música en streaming, como Spotify o Apple Music. La suscripción a los mismos nos permite disfrutar de música ilimitada y de escuchar cualquier canción que se nos ocurra. También podemos usar la mayoría de servicios sin suscripción, pero en este caso se limita mucho el abanico de temas que se encuentran disponibles.

También hay servicios de suscripción con los que tenemos acceso a catálogos de libros prácticamente infinitos que podemos leer en dispositivos móviles o tablets. Por no mencionar de los servicios tipo Netflix para el mundo de los videojuegos, con los que la diversión es de gran nivel, ya que podemos disfrutar de todo tipo de juegos sin hacer la compra de los mismos de manera individual. Si rizamos el rizo, también hay servicios de suscripción para cómics y otros contenidos similares.

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