Los restaurantes de lujo se pasan a la comida para llevar

Los restaurantes de lujo salen del paso en la crisis del coronavirus introduciéndose en el sector de la comida para llevar.

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En una crisis como la que está provocando el coronavirus cualquier solución es válida para poder levantar la cabeza. Y esto es lo que han tenido que aprender los restaurantes de lujo, que han salido de sus habitaciones cristalizadas de seguridad en las que se encontraban gracias al flujo normal de la vida para decirle al mundo que ellos también necesitan ayuda. En un momento como este todos somos iguales y el sufrimiento por la escasez de clientes se repite tanto en el bar de barrio de toda la vida como en el restaurante de moda que cuenta en su plantilla con chefs de reputada fama internacional.

Por esto es por lo que los restaurantes de lujo han decidido cambiar su modelo de negocio para surfear las olas del coronavirus y no tener que echar el cierre. Hasta ahora para estos locales la posibilidad de preparar comida para llevar se había convertido en un tema tabú. Hay quienes piensan, chefs y gestores de restaurantes importantes, que la comida para llevar no es glamurosa y que pierde todo el significado de ir a un local como el suyo. Se suele mirar con aires de superioridad un modelo de negocio que antes del virus muchos restaurantes, no de lujo, ya ofrecían y del cual se benefician multitud de personas que prefieren comer en la comodidad de sus casas.

Pero es cierto que en general para el sector del lujo el modelo de negocio “para llevar” se ha visto siempre mal visto. Eso sí, como decimos, esto cambia ahora, puesto que a estos restaurantes no les queda otra opción que evolucionar si no quieren terminar desapareciendo.

Poco a poco se ven más restaurantes de categoría, con multitud de estrellas, con tenedores, con premios Michelín y todo tipo de condecoraciones similares, que adoptan el modelo de “para llevar”. Los clientes lo único que tienen que hacer es pedir online o por teléfono y pasarse por la puerta del restaurante a la hora que se les indique. Para más comodidad se hace el pago de manera digital con tarjeta de crédito, ya que eso al mismo tiempo reduce las posibilidades de que exista otra forma de contagio. Y toda la comida que se entrega se prepara de una manera en la que se garantiza que el margen de riesgo de infección es prácticamente absoluto. Porque con la cuarentena (ahora en la desescalada ya menos) lo que estaba claro es que hacíamos poco contacto y que si nos contagiábamos sería muy fácil saber dónde lo habíamos hecho.

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Este modelo de negocio lo han adoptado ya cientos de restaurantes en todo el mundo. En la ciudad de Nueva York hay locales con más de 100 años de antigüedad que hasta ahora nunca se habrían planteado este tipo de cambio de filosofía. Uno de estos locales es el Rao’s, que despierta aplausos de forma habitual y deja más que satisfechas a las personas que se deciden a cenar en él. Ahora han cambiado el chip para pasarse a la comida para llevar porque necesitan hacerlo para continuar dando trabajo a sus profesionales, continuando con la relación que tienen con los proveedores de alimentos con los que trabajan y seguir dando un servicio que para muchas personas es crítico en su alimentación.

El efecto de que restaurantes de categoría como este se pasen a la comida para llevar es de puro dominó. Cada vez más restaurantes lo están haciendo porque ven que sus rivales, sus compañeros de batalla y otros locales similares también lo están haciendo. Se impone la idea de “si él puede, yo también”. Y aunque a veces este tipo de pensamiento no es nada conveniente, en este caso sí que tenemos que decir que estamos muy a favor de que se siga la corriente, puesto que los restaurantes necesitan sobrevivir.

Al mismo tiempo, esta se convierte en una buena oportunidad para que todo el mundo tenga la posibilidad de probar la comida incluso de los restaurantes de mayor lujo. Se están creando menús para llevar que se encuentran cerrados y con los que los restaurantes tienen la forma de llegar a una gran cantidad de personas sin tener que complicar a sus cocineros. Estos menús suelen incluir una muestra de los platos más representativos de los locales, llevando a que tengamos una fantástica cena por un precio que lógicamente no es de batalla, pero que por una vez podemos permitirnos para gozar de la exclusividad de un gran restaurante en la comodidad de nuestra casa.

Lo que habrá que valorar es lo que ocurra cuando todo esto pase y vuelva la normalidad. ¿Qué harán esos restaurantes de lujo que cambiaron durante la infección del coronavirus? ¿recordarán que clientes no habituales les dieron su apoyo? ¿o se olvidarán de todo y volverán a la normalidad previa sin más? Posiblemente lo sabremos dentro de unos meses.

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