Curiosidades sobre la vida de Steve Jobs

Recopilamos algunas de las principales curiosidades sobre un genio que sirve de inspiración a emprendedores del mundo entero.

Curiosidades sobre la vida de Steve Jobs

Años después de la muerte de Steve Jobs, el cofundador de Apple continúa siendo una de las personas que más ha aportado al mundo de la tecnología y uno de los hombres en los que siempre se piensa cuando se habla de innovación. Conocido por rasgos muy concretos, por una personalidad que no dejaba indiferente y por un pasado con las dificultades a las que se han enfrentado otros muchos genios, Steve Jobs fue alguien que conquistó el mundo y que le dio al mismo lo mejor de él antes de fallecer. Se ha escrito mucho sobre su vida, sobre sus logros y sobre sus errores, y existen multitud de libros que recomendamos leer sobre su persona, pero en este caso lo que vamos a hacer es repasar algunos datos curiosos para quienes no tengáis tanto tiempo. Haremos lo mismo sobre otros genios que también nos inspiran para ser mejores profesionales.

Steve Jobs fue adoptado

Poco después de nacer los padres biológicos de Steve Jobs lo dieron en adopción. Su relación futura con su padre biológico daría para escribir más de unas pocas palabras, pero su vida con su familia adoptiva fue buena. Conoció a su padre biológico a los 27 años y descubrió que tenía una hermana pequeña, la novelista Mona Simpson, quien no fue dada en adopción. La condición que pusieron sus padres biológicos cuando lo dieron en adopción fue que el matrimonio que lo adoptara tuviera estudios universitarios en ambos casos. Al final resultó que el matrimonio en cuestión no los tenía, pero consiguieron superar las pruebas de adopción cuando garantizaron que Steve tendría acceso a la universidad. Eso nos lleva a la siguiente curiosidad.

Dejó los estudios universitarios

Solo fue a la universidad durante 18 meses antes de abandonarla. Se continuó educando, pero de una manera informal al llevar a cabo clases de auditoría. Uno de los temas que más le interesó fue el de la caligrafía, lo que tuvo una influencia importante en lo referente a las fuentes y tipografías que se incorporaron posteriormente en los distintos dispositivos fabricados por Apple. Steve Jobs, por lo tanto, encaja en ese grupo de genios y emprendedores que no acabaron sus estudios, una constante que se puede apreciar en una gran cantidad de personas que han alcanzado el éxito luchando contra la adversidad.

Conoció a Wozniak muy joven

Algunas de las mejores alianzas y colaboraciones que se han visto en el mundo empresarial se generaron gracias a la buena relación existente entre personas que se habían conocido cuando todavía eran muy jóvenes. Es lo que pasó entre Steve Jobs y Steve Wozniak, el otro cofundador de Apple. No se conocieron en la universidad como se ha dicho en algunas ocasiones, sino que se cruzaron por primera vez en el instituto. En aquel entonces Wozniak ya tenía 18 años, mientras que Jobs tenía solo 13, pero sus intereses comunes les unieron.

Su alimentación no era global

Steve Jobs no comía carne, solo pescado, y le encantaba. Hubo una temporada en la que solo se alimentó de frutas, incorporando en su dieta también frutos secos y algunas verduras, pero en términos globales pasó más tiempo en su vida con una alimentación en la que el pescado tenía un mayor protagonismo.

Steve Jobs con equipo

Durante algunos años lo pasó económicamente fatal

Ya había abandonado los estudios en la universidad, pero a Jobs le seguía apeteciendo aprender. Por eso hubo una temporada en la que se colaba en algunas clases, seguía los apuntes de sus compañeros, dormía en los dormitorios de acoplado en las habitaciones de sus amigos, comía gratis en el albergue de un templo Hare Krishna y se dedicaba al reciclaje de botellas para tener algo de dinero. Quería aprender y por eso dedicó el tiempo a ello en vez de a trabajar, pero no le gustaba la dinámica de estudiar en la universidad y seguir las reglas.

Practicó el budismo y experimentó de distintas maneras

Hubo un tiempo en el cual Steve viajó a través de la India con la intención de practicar el budismo y entenderlo a un nivel más profundo del contacto que había tenido con él hasta el momento. Eso le permitió aprender técnicas de meditación zen y otros rituales. También experimentó con LSD y comentó que haber probado la droga se había convertido en una de las dos o tres cosas más importantes que había hecho en toda su vida. Algunos expertos creen que en parte fue uno de los puntos de apoyo de muchas de las ideas que llegó a tener, dado que se suele relacionar el LSD con tener ideas innovadoras y con romper los límites a los que estamos habituados cuando pensamos.

Este afán por la medicina independiente y la religión le llevó a adoptar un tratamiento para el cáncer alternativo cuando se le diagnosticó la enfermedad. Pasó varios meses intentando curarse de esta manera hasta que la lógica le llevó a ver que no había manera de conseguir nada con ello y optó por la cirugía y el tratamiento tradicional. Se dice que las posibilidades de que Jobs hubiera superado el cáncer de haber comenzado a tratarlo en condiciones cuando fue diagnosticado habrían sido muy superiores.

Aprovechó su despido para crecer de otra forma

Steve Jobs fue despedido de Apple tal y como seguro que sabéis si habéis visto las películas, pero la perspectiva de haber perdido lo más sagrado para él le llevó a tomar buenas decisiones. En paralelo a otros negocios el cofundador de Apple hizo una inversión importante en una empresa dedicada al mundo de la animación que posteriormente fue vendida a Disney y que no hay duda de que conocéis: Pixar. Esa fue una de las mejores decisiones de su vida sin ningún tipo de duda, dado que no solo le ayudó a hacer historia con Pixar, sino que además le introdujo en la poderosa Disney.

Nunca le puso matrícula a su coche

Una ley de California indica que los propietarios de un vehículo tienen seis meses de tiempo para ponerle matrícula a su coche. Lo que hacía Steve Jobs era cambiar de coche por exactamente el mismo modelo, pero un nuevo vehículo, antes de que terminara el periodo. Así podía conducir sin matrícula. Para aparcar en los espacios de discapacitados no parece que tuviera ningún tipo de excusa, pero lo hacía de manera frecuente.

Tomó malas decisiones en su relación con sus socios

Steve Jobs era una persona particular a la que se dice que era difícil entender. En su interior parece que sentía un aprecio real por las personas que estaban cerca de él y con las que creaba codo con codo. Un buen ejemplo de ello era Steve Wozniak, con quien cofundó Apple y con quien pasó algunos de los años más desafiantes y emocionantes de su carrera. Pero eso no impidió que Jobs tomara algunas decisiones terribles, como mentir y engañar a Wozniak cuando cobraron su primer cheque trabajando para Atari en la programación de juegos. Le dijo a Wozniak que el pago había sido de 700 dólares y que, por lo tanto, le correspondía la mitad, 350 dólares. Pero el pago, en realidad, había sido de 5000 dólares, algo que se descubrió posteriormente.

El motivo por el cual Jobs llegó a una decisión como esta posiblemente esté más relacionado con cómo él visualizaba la colaboración de trabajo que tenía con Wozniak. Lo más probable es que Jobs pensara que su papel era merecedor de una parte muchísimo mayor que la de su socio, motivo por el que recurrió a la mentira y el engaño para terminar saliéndose con la suya. Este choque con su socio se produjo en varias ocasiones.

Steve Jobs con Steve Wozniak

Invirtió en lo que nadie invertiría

Aunque Jobs eliminó todos los programas benéficos de Apple para ahorrar recursos, con la promesa de recuperarlos después, algo que nunca ocurrió, sí que invirtió el dinero en otros aspectos. Se le puede odiar y mirar mal por su aparente frío corazón, pero no se puede decir que no tuviera buenas ideas. Por ejemplo, invirtió en la creación de un departamento en Apple que investigara cuál debía ser el mejor diseño de las cajas de sus dispositivos para hacer que la apertura de los mismos proporcionara a los usuarios la máxima ilusión posible. Quería que quienes abrieran un iPhone se sintieran más felices haciéndolo que quienes abrían otro tipo de teléfono.

Se enfadó muchísimo con Google

En sus inicios Steve Jobs fue mentor de Larry Page y Sergey Brin, los fundadores de Google. Les dio mucho apoyo y compartió fuentes y profesionales que les ayudarían. Posteriormente se enfadó muchísimo con ellos cuando lanzaron Android y se convirtieron en su máxima competencia en el mundo de los móviles. Llegó a tenerles tanta tirria como a los PC, de los que siempre dijo que antes de vender ordenadores PC, vendería caca de perro.

Fue un hombre de carácter fuerte

Como jefe está considerado uno de los más duros del mundo. Pero esa personalidad también le llevó a encumbrar su empresa como una de las más importantes del planeta. No se venía abajo si sus jefes, en la época de Atari, le mandaban a trabajar al sótano en vez de a la oficina principal porque no se duchaba a menudo y solía ir siempre descalzo por todas partes. Tuvo relaciones personales con mujeres como la actriz Diane Keaton o la cantante Joan Baez, y tuvo una hija que no reconoció como suya hasta muy pasado el tiempo. La relación con su hermana, después de descubrirla, fue buena, dado que coincidían en muchos aspectos de su forma de pensar al ser hermanos biológicos, por mucho que no hubieran crecido juntos.

Su huella en Apple no ha sido olvidada

A día de hoy la oficina de Steve Jobs sigue como el primer día. La placa en su puerta sigue donde está y nadie piensa hacer un movimiento con la intención de pisotear su memoria. Apple fue la gran creación de Jobs, la empresa a la que le dio todo y a la que salvó cuando volvió después de que le despidieran. Con ella sorprendió al mundo y el mundo se dejó sorprender, esperando expectante cada uno de sus productos. Se dice que Steve Jobs dejó un manual de juego, un libro de jugadas, de patentes y creaciones, que está ahora en manos de Tim Cook y que debería servir para que Apple siga creciendo hasta que llegue alguien que pueda igualar la creatividad y la capacidad de la mente de Jobs. Si esto es cierto, Steve habría pronosticado la inminente crisis que vivirá el mundo del smartphone, incluido su iPhone, pero habrá dejado los planos y patentes de otro próximo dispositivo, y de productos relacionados como el coche de Apple.

Steve Jobs con ordenador

Era una persona muy leal

Steve Jobs era leal hasta la médula. Lo era de una manera sin límite. Por eso hubiera hecho cualquier cosa por su socio Steve Wozniak, siempre y cuando lo que tuviera que hacer o el resultado no estuvieran en contraposición a sus beneficios o los de su empresa. Como indicamos, era complicado. Pero era extremadamente leal. Cuando le gustaba algo, apostaba por ello sin plantearse dos veces si lo hacía de una manera excesiva. Por eso tenía cientos de prendas de ropa absolutamente idénticas o siempre contaba con el mismo coche que renovaba cada seis meses tal y como hemos dicho. Podría haber comprado otros coches cada seis meses, pero él siempre compraba su Mercedes favorito que se negaba a cambiar por nada del mundo. Esta lealtad le convertía en una persona predecible en cierto modo, pero al mismo tiempo en alguien solemne.

Nunca aprendió a programar

Gran parte del trabajo que hacía Steve Jobs estaba en el departamento de informática y de programación. Atari le contrató para hacer juegos junto a Steve Wozniak, pero él no sabía programar, lo que resultaba impensable. Dejaba que la parte mecánica del trabajo la hicieran todos, porque era consciente de que sus ideas estaban muy por encima de las que tenían las demás personas. Y por eso no le preocupaba no saber programar.

Nadie entiende sus últimas palabras

Antes de morir rodeado de sus familiares, Steve Jobs dijo «Oh wow, oh wow, oh wow». No se sabe si vio algo, si sintió algo, o qué exactamente. Anteriormente había comentado que la muerte era una de las mejores invenciones que se habían hecho, dejando sus palabras a libre interpretación de cada persona.

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