Software gratuito no solo cuando no tenemos más medios

Hay veces en las que pensamos que los programas gratuitos pueden no ser lo que ayude a que nuestra empresa triunfe.

Software gratuito no solo cuando no tenemos más medios

Existe un estigma en el mundo de las empresas por el parece que estemos obligados a invertir siempre en los recursos de mayor coste que podamos encontrar. Si hablamos de software, nos referimos a los programas más caros, las herramientas que tienen unos niveles de suscripción más elevados o aquellas que requieren un mayor gasto para que disfrutemos de todas sus funciones. Cuando hemos triunfado en nuestro negocio y hemos alcanzado un nivel de estabilidad alto, comenzamos a poner el piloto automático y nos despreocupamos de esos pequeños gastos que, sumados en conjunto, pueden mermar nuestra economía mucho más de lo que podamos imaginar.

Por ello en esos momentos hay que reconectar con nuestros primeros días. Con aquel tiempo en el cual todavía estábamos empezando y no podíamos permitirnos excesos, sino que estábamos sometidos a realizar gastos e inversiones controladas.

Nos olvidamos, por un momento, de que el software gratuito existe y lo podemos utilizar en cualquier tipo de contexto para hacer nuestro trabajo. Hay excepciones, por supuesto, pero eso no elimina de la ecuación que siempre podamos mirar primero una opción gratuita antes de optar por lo complicado.

Antes de que decidamos adquirir un programa que puede encajar en dos descripciones: tener un precio de venta desorbitado o recurrir a una suscripción mensual abusiva, hay que intentar otras cosas. Lo primero es que analicemos nuestras opciones en el mercado de los software gratuitos. ¿Hay una opción gratis que nos proporcione el mismo servicio de lo que hemos visto que ese software premium nos está proporcionando? Es raro que no existan opciones gratuitas para la mayor parte de funciones. Es cierto que normalmente las opciones gratuitas tienen limitaciones o no hacen uso de ciertas opciones. Eso es algo que no podemos negar. Por ello la idea y de lo que se trata es de que comprobemos si lo que ofrecen los software gratuitos que hemos encontrado encaja en nuestra filosofía.

En algunos casos veremos que por mucho que exploremos las opciones gratuitas, no vamos a poder satisfacer nuestras necesidades con ninguna de ellas. Esto es algo que ocurre en ocasiones y que nos vuelve a poner en el punto de salida para recurrir a la opción de pago. Pero no siempre tiene porqué pasar. Además, es recomendable que no nos rindamos a las primeras de cambio.

Otro factor del cual debemos estar alerta es de cómo actúa un programa gratuito cuando la instalación la vamos a hacer en una empresa. Normalmente es diferente si somos trabajadores autónomos o si somos empresas consolidadas que tienen una plantilla y un enfoque de negocio más corporativo. En algunos casos los programas gratuitos no ofrecen su servicio de forma libre a las empresas, sino que hay que hacerse con licencias de uso. Siempre antes de proceder a una instalación es conveniente que nos aseguremos de las implicaciones en este aspecto.

Foto: markusspiske

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