Seguros en la Empresa: algunas apreciaciones

Existen en el mercado muchas y variadas modalidades de seguros, y esto es causa de que algunos pequeños empresarios experimenten cierta confusión ante el elevado número de coberturas posibles y por las muchas complejidades que plantea su interpretación a la hora de planificar sus programas de seguros.

Es difícil encontrar alguna póliza de seguro que resulte fácilmente comprensible, pues aún las denominadas “comprensivas” en realidad no son más que un conjunto de complejos acuerdos. Para proporcionar una noción general que facilite la comprensión de las diferentes clases, enunciaré a continuación algunos de los seguros básicos.

Edificio de una compañía de seguros – foto Wikipedia Commons, autor JDVillalobos.

Seguro contra incendios

Esta clase de seguros se ha ido uniformando en la mayoría de los países. En la actualidad, la póliza básica es muy similar en muchas naciones, en el caso español comprende lo siguiente: una cláusula aseguradora, aproximadamente 165 líneas de estipulaciones y condiciones que cubren tanto el contrato básico como los agregados y que son conocidos como extensiones o endosos y el formulario, que es un agregado donde se describe el bien asegurado.

Sin tomar en consideración las variantes que se puedan incluir en los endosos, la póliza básica contra incendios cubre tres riesgos solamente: incendio, rayos y daños a bienes retirados temporalmente del local asegurado a causa de un incendio. Mediante el agregado de un endoso a la póliza se puede asegurar cualquier riesgo colateral adicional, pero ello aumenta la prima que se ha de pagar.

Seguro contra accidentes laborales y responsabilidad patronal

La legislación es estricta en esta materia. Suele establecer las siguientes disposiciones obligatorias siguientes:

1. Facilitar a sus empleados un lugar seguro de trabajo.
2. Contratación de personal competente.
3. Suministrar herramientas que no sean peligrosas.
4. Advertir al personal sobre cualquier peligro existente.

“De acuerdo con lo dispuesto tanto en el derecho común como en las leyes especiales sobre accidentes de trabajo, el no cumplimiento de estas normas hace que el empleador esté sujeto al pago de indemnizaciones originadas en demandas iniciadas por su personal”. Por consiguiente, todos los empresarios deben protegerse contra las responsabilidades derivadas de las disposiciones de ambas legislaciones.

Cobertura. La contratación de una póliza de seguros contra accidentes de trabajo y de responsabilidad del patrono garantiza al empleador que la compañía aseguradora se hará cargo del pago de todas las sumas a las que viene legalmente obligado como consecuencia de la responsabilidad contraída bajo la ley ordinaria. La compañía aseguradora se compromete a pagar todas las indemnizaciones y beneficios previstos por la ley correspondiente sobre accidentes de trabajo.

Indemnizaciones. Las indemnizaciones o beneficios que se han de pagar por las pólizas contra accidentes de trabajo están establecidas por las leyes; por lo tanto, la compañía aseguradora no determina el nivel o la clase de beneficios.

Incendio en Vilagarcía de Arosa – foto Wikipedia Commons, autor Pavlemadrid.

Seguro contra hechos delictivos

El uso de este tipo de seguros está poco extendido entre los pequeños empresarios y, de hecho, es el menos conocido por los comerciantes minoristas. Es conveniente saber que esta clase de seguros cubre las pérdidas ocasionadas por hechos delictivos cometidos contra las propiedades de la empresa por personas ajenas a la misma.

Aunque no se cuenta con estadísticas completas o exactas del montante de las pérdidas así causadas en los negocios, las cifras disponibles muestran que son tan voluminosas, o más, como todas las pérdidas materiales producidas anualmente por los incendios. Esto constituye una amenaza criminal sumamente grave, en especial contra la pequeña empresa. En algunas de las pequeñas empresas que fueron víctimas de robos de consideración hubo que proceder a su liquidación por carecer de la protección del seguro, ya que la pérdida que se produjo sobrepasaba las reservas financieras de sus propietarios.

Debido a la imprevisibilidad de las pérdidas producidas por estos riesgos, las primas de seguros contra hechos delictivos son por lo habitual elevadas y su importe varía de acuerdo con la ubicación de la propiedad asegurada, la cantidad relativa de vigilantes nocturnos, las medidas de protección y los sistemas de alarma antirrobo, el número de locales expuestos y la clase de negocio. El aumento de los índices de criminalidad también influye, así como la variación de la índole de los delitos. Existen varias modalidades de pólizas entre las que se encuentran las siguientes:

Seguro contra hurtos

La protección básica de la mayoría de los minoristas contra las pérdidas ocasionadas por actos criminales cometidos por “extraños” está constituida por esta modalidad de seguro que cubre las cajas fuertes con su contenido y las mercaderías en existencia.

Seguro contra pérdidas colaterales

Hay algunos tipos de negocios y ciertos establecimientos minoristas a los que, aun en el caso de que sus propias instalaciones quedaran destruidas, les es posible seguir funcionando mediante el arriendo de locales o equipos pertenecientes a terceros. Hay una modalidad especial de seguro que se denomina seguro contra pérdidas colaterales que cubre los gastos adicionales que implica la continuación de las actividades comerciales mediante el uso de instalaciones ajenas.

Seguro de lucro cesante

En el caso de que se produjera la paralización de las actividades comerciales de un negocio, las pérdidas indirectas o a consecuencia de la interrupción de los negocios son, con frecuencia, mucho más graves, por el perjuicio total que representan, que las pérdidas directas causadas por un siniestro. Considérese, por ejemplo, las consecuencias que tendría para un empresario si se viera obligado a cerrar su negocio o fábrica durante varios meses por causa de un incendio. Aunque estuviera plenamente asegurado contra las pérdidas ocasionadas a sus propiedades y existencias, mientras se reconstruye la fábrica o el negocio no sólo dejaría de percibir utilidades, sino que tendría que seguir pagando los sueldos de su personal clave y los gastos permanentes del negocio y, al no percibir ingresos por la falta de producción o venta, se vería colocado en una situación difícil.

El seguro contra la interrupción de los negocios, que se contrata en forma de un endoso agregado a la póliza de incendio, fue concebido para hacer frente a semejantes situaciones, y es de evidente utilidad sobre todo en aquellos casos en que el empresario tiene pocas reservas económicas. Todo pequeño empresario debería considerar seriamente la protección que ofrece.

Seguro de vida de la empresa

Los negocios también tienen vida; sin embargo, la suya no es una vida propia, sino el reflejo de la existencia de sus dueños o directores. Así, cuando se aseguran las vidas de estos últimos en beneficio de la empresa, en realidad, se está dotando al negocio de un seguro de vida que le permitirá seguir existiendo cuando ya haya dejado de hacerlo su personal directivo.

Esta aplicación del seguro de vida destinada a garantizar la continuidad del negocio reviste especial importancia en el caso de las pequeñas empresas, pues suelen resultar las más desvalidas cuando les falta el dueño o uno de sus hombres clave, ya que cuentan con pocos recursos para afrontar esta situación.

A opinión personal, el seguro debe tener una consideración especial tanto en las pequeñas como en las medianas empresas, que son las que cuentan con menos reservas financieras con que hacer frente a los posibles quebrantos que puedan producir los riesgos a que se hallan expuestas. Sin embargo, si bien su necesidad de cobertura ante semejantes eventualidades es evidente, su capacidad para atender al costo de las primas es limitada y necesita, por otra parte, un detenido estudio.

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