Garfield odia los lunes, nosotros también, ¿cómo convertirlo en un día productivo?

El lunes es un día clave de la semana para el cual nos tenemos que preparar y así que resulte perfecto.

Lunes en el trabajo

Muchos coincidiréis con nosotros cuando decimos que los lunes son el peor día de la semana. ¡Cómo odiamos los lunes! ¡Garfield tiene toda la razón del mundo! (también la tiene al amar la lasaña, qué rica). El lunes es el día de trabajo que viene después del fin de semana de relax o disfrute que hayamos tenido y es como volver de las vacaciones de verano al trabajo, pero a menor escala. Es ese día terrible con el que nos encontramos todas las semanas que nos empuja hacia el fondo del océano como si tuviéramos una losa y algún mafioso pensara “que duerma con los peces”.

Pero hay algunos consejos que podemos tener en cuenta para que el lunes deje de ser un poco menos horrible y que se convierta en un día productivo que sirva como punto de partida para una semana excelente. ¿Queréis saber cómo lograrlo sin tener que recurrir al auto-engaño? (porque para eso no necesitamos ninguna ayuda, todos somos expertos).

Lista de tareas

La productividad aumentará si sabemos exactamente todo lo que tenemos que hacer. Una lista de tareas que nos permita saltar de una a otra sin descansos o periodos de pensamiento en el medio hará que nuestro día sea mucho más eficaz. Y quizá penséis “el tiempo que tardo en hacer la lista de tareas será proporcional a lo que tardo en pasar de una a otra pensando en qué hacer después”. Pues la realidad es que os estáis equivocando.

No hablamos solo de tiempo, sino de mantener el ritmo. Es como si un coche tuviera que pasar de 0 a 100 cada vez que llega a un punto de control en un circuito. Los conductores no hacen esto ¿verdad? Simplemente aceleran al inicio de una carrera y luego mantienen la velocidad sin pararse cada vez para volver a acelerar. La idea es exactamente igual cuando hablamos de nuestra productividad, porque al fin y al cabo todos somos como vehículos. Necesitamos mantener el nivel y el rendimiento para alcanzar el mejor rendimiento en todo lo que hagamos. Por ello, sí, hacer una planificación de las tareas pendientes ahorraremos tiempo y conseguiremos que a lo largo de la jornada siempre hagamos el mejor trabajo y aprovechemos mejor las horas que invirtamos.

¿Por dónde empezamos?

Ahora que ya tenemos la lista de cosas que debemos hacer lo más importante es que nos organicemos y que comencemos con buen pie. El truco está en elegir algo fácil, algo que podamos despachar sin un nivel de esfuerzo enorme, dado que no queremos cansarnos a las primeras de cambio. Vamos a hacer otra comparación deportiva porque sabemos que os gustan. Cuando un atleta está corriendo sobre los circuitos de carreras de atletismo, ¿cómo comienza su paso? ¿cómo son los primeros metros que realiza? el ritmo que lleva es bastante suave ¿verdad? Eso mismo es lo que tenemos que aplicar nosotros a nuestra forma de comenzar el día trabajando.

lunes

Ojo, no decimos que vayamos pausadamente como si no tuviéramos nada más que hacer. Hablamos de emprender una tarea que podamos completar en no demasiado tiempo, porque eso nos dará energía extra y motivación al ver que ya estamos avanzando y que quedan menos cosas pendientes que hacer. Después ya habrá tiempo de acelerar como hacen los atletas e incluso de meter el sprint final en las últimas horas del día para asegurarnos de que todo lo que teníamos que hacer queda completado de manera conveniente. La intención tiene que ser siempre cuidar nuestra mente y nuestro físico laboralmente para que ambos factores estén en sintonía y podamos trabajar con eficacia.

¿Y la vida social?

El lunes es como cualquier otro día y necesitamos no evadirnos de la realidad ni del mundo social que nos rodea. Hay quienes prefieren que “el lunes pase lo más rápido posible” y eso lleva a que “desaparezcan” durante 24 horas. Se levantan de la cama el martes y comienzan a enviar mensajes de manera masiva que obligan a sus amigos o familiares a pensar “¿y dónde ha estado este tío las últimas horas?”. Esto no es sano, tenemos que intentar organizarnos de manera que la conciliación personal no se convierte en un problema para nosotros. Además, tenemos que intentar sacar partido de ello y convertirlo en una ventaja, en un modo de motivarnos. No hablemos de cuándo responder mensajes, pero sí que es conveniente planificar salidas, comidas o algo que nos motive. Es mejor planificarlo para el viernes, sábado o domingo, porque esto nos motivará para que los días de la semana trabajemos mucho más animados.

Define un buen objetivo para el día

Una persona que quiera trabajar de manera exitosa y productiva debe ayudarte a dirigir tu día y tu jornada de trabajo de forma provechosa. El lunes es un día que además de “molestar” puede marcar el inicio de tu semana. Así que en cierta medida, ponte un objetivo para el día completo, pero hazlo teniendo en cuenta que debe ser conseguible. Si te pones una meta que al final no consigas lo que harás será decepcionarte y comenzar el martes con un problema de moral. Así que marquemos una meta para el lunes que sepamos que con esfuerzo conseguiremos cumplir seguro.

Los descansos siempre se agradece

Hacer un pequeño descanso de vez en cuando no significa que vayamos a reducir el ritmo de trabajo, ni mucho menos. En realidad una pausa breve puede beneficiarnos mucho para ver las cosas con perspectiva y ser capaces de trabajar a una mayor velocidad después. Por eso de vez en cuando hagamos una pausa sea cual sea el trabajo que realicemos. Es bueno que nos pongamos alarmas en el móvil hasta que lo tomemos como algo habitual, dado que de otra manera quizá nos olvidemos de las pausas y acaben pasando las horas sin que las hagamos como deberíamos.

inicio semana

¿El correo electrónico? Después

Normalmente cuando decimos a algo “después” no suele ser algo bueno, porque las posibilidades de que no lo hagamos o que se desmadre, son altas. Pero hay algo a lo que le podemos decir “después”: mirar el correo electrónico. Eso es algo que tenemos que dejar para unas horas después de haber iniciado el trabajo, porque en cuestión de minutos la situación se nos puede descontrolar sobremanera y encontrarnos con que todo nuestro planning se ha ido al garete. Por eso no entremos al correo hasta poco antes del descanso del mediodía o incluso después del mismo, para que los mensajes que recibamos los podamos contestar o administrar con eficacia sin hacer que nuestro lunes termine siendo una pesadilla.

Energía y estímulos

Hay que hidratarse, hay que obtener energía de todos los medios que sean necesarios, y eso significa beber agua a lo largo de la jornada y tomarnos algún que otro café si es una bebida que nos guste. En realidad no es un problema buscar esa dosis de energía añadida que necesitamos para que la carga del lunes sea un poco más afrontable. No penséis que es hacer trampas o cualquier otra cosa similar, es algo normal que todos hacemos. El café a primera hora de la mañana como desayuno nos vendrá muy bien y luego a lo largo de la mañana siempre podéis tomar algo más. ¡Más madera!

Foto: StartupStockPhotoslukasbieritookapic

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