Facebook tiene intención de lanzar un headset que se conectará al cerebro

El futuro de Facebook pasará por un nuevo tipo de dispositivo que creará una conexión con nuestro cerebro para usos muy rápidos.

Desde hace tiempo tenemos claro que las intenciones de Facebook para el futuro van mucho más allá de seguir siendo una red social a la que nos conectemos para buscar a nuestro novio del instituto o para conectarnos con familiares a los que hace 20 años que no vemos y que queremos saber si están peor que nosotros. La compañía de Mark Zuckerberg quiere ir mucho más lejos.

Han tomado decisiones hacia ese punto. Por ejemplo, aunque originariamente uno de los rasgos que más representó a Facebook fue que tenían juegos para jugar, ese tipo de juegos donde gestionas una granja, tienes un zoo o haces puzles con frutas, ahora han decidido olvidarse del gaming casual. Les funcionó, pero ahora hay muchas personas que ya no quieren ver Facebook ni en pintura, por lo que no están teniendo tan buena aceptación con sus nuevos juegos, y a los antiguos mucha gente ya ha dejado de jugar.

Por eso introducen nuevas funciones y servicios. Convirtieron Facebook en un comercio donde las páginas podían vender, le dieron un formato de red de contactos más parecido a las aplicaciones de ligues que a otra cosa, y también han introducido características de tipo profesional. Siguen implementando novedades mientras lo importante, la empresa, crece a pasos de gigante. Se nota que el futuro está en Facebook, pero no en la red social, sino en la empresa que lo envuelve todo.

Facebook tiene muchas divisiones en marcha. Algunas de ellas terminarán en desuso y se fusionarán con otras. Otras van a servir a un propósito o serán un puente que le proporcione ingresos a Facebook de momento, mientras siguen trabajando en otra tecnología. La realidad es que Facebook es un conglomerado difícil de controlar y al cual deberíamos tener muy en cuenta para todo, para nuestro futuro y para el de nuestros hijos. Porque no sabemos hasta dónde podría llegar la empresa.

Por ejemplo, algo en lo que invirtieron mucho dinero hace relativamente poco tiempo fue Oculus. La líder de la realidad virtual apunta muy alto y hasta ahora han realizado un trabajo fantástico. Han estado a pie del cañón para liderar este sector y para conseguir que los usuarios disfruten de los entornos de realidad virtual. Pero es cierto que desde que Facebook les compró, todo ha ido cambiando poco a poco. Facebook quiso que Oculus fuera más independiente y cortó lazos con todos al independizar su catálogo de juegos y apps desde un bazar propio en Oculus Quest.

Eso significaba que no habría forma de compartir absolutamente nada con otros headsets, pero en cualquier caso, el servicio daba un buen resultado y en poco tiempo nadie se quejó. Con Oculus Quest 2, Facebook quiso ir más allá e implementó (hablamos en pasado, pero ha sido recientemente) el uso obligatorio de una cuenta de la red social. Si querías usar Oculus Quest 2, jugar con este headset de realidad virtual y descargar-comprar juegos, debías tener una cuenta de Facebook.

Posiblemente a Facebook le importan tres pepinos las personas que compartan fotos de su comida en la red social o que le mandes un mensaje a ese vecino al que no ves desde que erais niños. Lo que quiere son los registros y tener un universo conectado en el cual se pueda apropiar de una pequeña pizca de la vida de los usuarios. Al combinar todas las tecnologías que está comprando crea un universo propio que llegará a alcanzar un nivel de relevancia extremo en el futuro.

Aprovechemos para decir que, hablando de Oculus Quest 2, al depender todo de la cuenta de Facebook, os podéis imaginar qué pasa con la realidad virtual si Facebook decide cerrar tu cuenta porque, por ejemplo, hayas publicado una foto indecorosa. No es difícil deducirlo: todo se bloquea. No más realidad virtual, aunque hayas gastado cientos de euros con ello. Quizá puedas usar el headset con otra cuenta, pero sentimos decirte que no podrás acceder a los juegos que hayas comprado, porque estarán vinculados a tu perfil de Facebook que ha sido bloqueado por la foto en cuestión. ¿Divertido? Más bien terrorífico.

Oculus es solo un paso: habrá más ejemplos. No olvidemos que Facebook también es la propietaria de, entre otras cosas, WhatsApp. Cuando entramos en WhatsApp nos aparece un mensaje que dice que es una empresa de Facebook. Con eso nos están avisando. Están sembrando lo que llegará en el futuro. WhatsApp sigue siendo un servicio gratuito, ¿nadie se extraña de ello? ¿Cómo puede ser que Facebook no quiera sacar tajada de una app que prácticamente la usa medio mundo? (porque el otro medio es Asia, y allí usan otras aplicaciones, como Line). ¿Qué están planeando para que ahora mismo no vean necesario vender la app o poner una suscripción?

A nosotros lo que nos parece es que el hachazo de WhatsApp va a terminar llegando antes o después. Llegará en la forma de «WhatsApp requiere una cuenta de Facebook para iniciarse». Y creemos que ese mensaje no está tan lejano como podamos imaginar. El día en el que eso ocurra, lo más probable es que la mayor parte de los usuarios acaben pasando por el aro y se hagan el registro o vinculen su cuenta si ya tienen una. Al fin y al cabo, no será un trauma tan grande como pasarse a otra app partiendo de cero. Y así Facebook podrá darle a WhatsApp un entorno más comercial, poniendo anuncios, noticias y todo tipo de cosas más propias de la red social. Aunque para ser justos, así es Line en países como Japón y todo el mundo está muy contento (aunque por supuesto, no hay registro obligatorio a ninguna red social).

Lo que pasaría si WhatsApp pasara a tener registro obligatorio es que Facebook perdería algunos usuarios, pero se mantendría muy sólida en general. Y a partir de ese momento tendrían un control máximo sobre las comunicaciones de los usuarios y sus demás actividades. Nadie querría meterse con Facebook por temor a que les cerraran la cuenta. Y sería como Google, que no tiene un departamento de atención al cliente con el que te puedas poner en contacto para hacer algún tipo de reclamación. Eso nos llevaría a que tratásemos WhatsApp y Facebook de forma cuidadosa, porque cualquier cosa sería mejor que perder el acceso a la mensajería.

Todo esto nos lleva al tema del que trataba este artículo cuando comenzamos y que hemos ido apartando para plantear los problemas y preocupaciones que nos despierta Facebook en la actualidad: su nueva tecnología que tiene intención de conectarse al cerebro.

Todavía es un trabajo prematuro, algo en lo que están trabajando a largo plazo y que posiblemente tardará unos años (o incluso una década como poco) en materializarse. Trabajan en ello en Facebook Reality Labs desde el año 2017 y un equipo de alrededor de 60 personas, con Mark Chevillet en la dirección, investiga y desarrolla una interfaz informática cerebral. Por ahora la prueban con un headset que se conecta al cerebro y que nos permite ser más eficientes y realizar acciones que antaño serían imposibles.

Por ejemplo, uno de los objetivos radica en que tengamos la capacidad para realizar comunicaciones a una velocidad muy superior a la cual somos capaces de comunicarnos en la actualidad de forma natural. Podríamos llegar a transmitir 100 palabras al minuto, algo imposible incluso para quienes utilizan el teclado de un móvil para mandar mensajes. Eso significa que si este tipo de tecnología llega a buen puerto, aplicaciones como WhatsApp y similares pasarían a evolucionar de forma absoluta, porque no volveríamos a escribir con los dedos. Usaríamos nuestra mente para enviar los mensajes.

Para que nos entendamos no sería como hablarle al móvil dictándole lo que tiene que enviar en un mensaje. Eso requiere más tiempo. El mensaje lo pensaríamos en nuestra cabeza, lo «oiríamos» dentro de nosotros y se transmitiría desde la aplicación hasta el receptor. Por supuesto, el sistema suena complejo y seguro que nos costaba acostumbrarnos a este tipo de tecnología, pero en cierta manera sería como comunicarnos telepáticamente, una habilidad con la que la humanidad sueña desde hace décadas. No estaríamos comunicándonos de forma telepática en realidad, porque siempre necesitaríamos ese dispositivo y la tecnología de Facebook. Pero en la práctica sería como si lo estuviéramos haciendo.

Además, se ve esta tecnología cerebral como un complemento ideal para los sistemas actuales de realidad virtual y realidad aumentada, así como para sus versiones futuras que puedan llegar en los próximos años. Facebook cree que si se creara una combinación de estas tecnologías podríamos estar ante algo muy grande para la sociedad, un tipo de avance que nos vuelva a marcar como nos marcó la creación de los teléfonos móviles.

Ahora mismo hay dos factores que tienen que mejorar del headset cerebral: el ruido que se produce y que resulta molesto, así como la velocidad de respuesta que proporciona. Pero el equipo de Facebook parece muy confiado en cuanto a saber que van a conseguir sus objetivos antes o después. Se nota que están invirtiendo muchos recursos en esta tecnología y que confían en ella para que sea uno de los elementos que marquen un antes y un después en aquello en lo que quieren convertir Facebook en las próximas décadas.

Lo único que nos preocupa a nosotros es, recapitulando todo lo dicho con anterioridad, sobre las cuentas obligatorias, los bloqueos de acceso y demás problemas, ¿Qué pasaría si usando el dispositivo cerebral perdemos acceso a nuestra cuenta de Facebook? ¿nos dejarán bloqueados en ese control mental de nuestra tecnología? ¿nos llegarán a hacer algo más? ¿sabrán lo que pensamos? ¿habrá alguien que se asegure de que estamos protegidos en nuestra propia mente mientras usamos el headset? Eso es lo que nos preocupa.

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