Consejos para intentar concentrarte más en el trabajo

No siempre es fácil concentrarse en el trabajo, pero hay técnicas y consejos que podéis aplicar en determinadas circunstancias.

Consejos para trabajar

A veces, por mucho que nos lo propongamos, no nos concentramos en nuestro puesto de trabajo. Este es un problema obvio tanto si somos empleados de una empresa como si somos autónomos y tenemos nuestro propio negocio e incluso llega a ser más complicado en este segundo caso a la vista de que un despiste progresivo puede llevar a que se desmonte cualquier tipo de negocio por bien que creamos que lo hayamos construido. Por ello es importante que intentemos tener en cuenta algunos consejos que nos ayudarán a concentrarnos más en el trabajo.

Sabemos que es complicado, que es fácil decirlo, pero difícil hacerlo, podéis tener grandes preocupaciones en la cabeza que os despisten, dolores que vayan más allá de lo superficial y que os estén punzando de forma repetida, pero es necesario no olvidarse de la concentración. Solo así podréis evitar distraeros en vuestro puesto de trabajo y no tirar por tierra lo construido hasta el momento.

Dicho esto, lo primero que os recomendamos es daros una ducha. Esto sirve para varias cosas. Lo primero que hace es romper con el problema de concentración que esteis teniendo, como si un escritor se hubiera encontrado con un bloqueo que le impide seguir tecleando. Lo segundo a lo que os lleva es a poder prestar atención a los pequeños detalles y crear un estado de alerta más positivo. En este sentido lo que debéis hacer es ducharos prestando atención a la ducha y a cómo vuestro cuerpo reacciona al contacto con el agua. No os duchéis simplemente desconectando la cabeza mirando al horizonte o pensando en vuestros problemas, porque al salir de la ducha os sentiréis de la misma manera. Lo que tenéis que hacer es notar y conectar con vuestro cuerpo e incluso no está de más que aprovechéis para liberar tensiones o que incluso, si la situación es complicada, que lloréis. Se trata de revitalizar cuerpo y mente de una manera común con un proceso tan natural como el del contacto con el agua, a ser posible todo lo caliente que podáis para que vuestro cuerpo reaccione mejor.

Algunos expertos indican que una recomendación positiva para mejorar la concentración es buscar algo en lo cual focalizar nuestra mente mientras estamos trabajando. Aunque parezca contraproducente, se recomienda escuchar un reloj y cómo este va haciendo su representativo sonido de tic tac a medida que pasan los segundos. Hay que concentrarse en este sonido y apartar lo de más hasta el punto en el cual estemos tan concentrados que el sonido del reloj ya no nos afecte tampoco. Después del reloj podemos pasar a escuchar otro sonido reiterativo y así darle diferentes estímulos a nuestra mente para que podamos concentrarnos mejor.

trabajar concentrado

Así mismo, no olvidemos pasos clave como eliminar aquello que nos pueda estar distrayendo. El smartphone, por ejemplo, es uno de los principales enemigos de la concentración. Es posible que no estemos esperando ningún tipo de mensaje o llamada, pero que igualmente tengamos la costumbre de consultarlo de una forma habitual. Cada vez que lo hacemos rompemos el vínculo de concentración que teníamos y tenemos que retomar el trabajo desde ese punto, lo que hace que nuestro rendimiento sea muy inferior. Si podemos eliminar de la ecuación estos factores que nos despistan nos encontraremos mucho mejor.

Y si creemos que nuestros problemas de concentración vienen provocados porque hay demasiadas cosas en nuestra cabeza o tenemos muchos planes, muchos asuntos sin resolver o muchos aspectos en los que queremos trabajar y todos se nos acumulan, lo mejor que podemos hacer es organizarnos. La organización es crucial en la vida a todos los niveles. Hagamos una lista de tareas, planifiquemos cuál será el siguiente paso cuando hayamos acabado en el que nos encontramos. No intentemos ir nunca de dos en dos, no hagamos locuras que puedan afectarnos de manera que emprendamos muchas tareas, pero que no terminemos ninguna de ellas. Si nos estructuramos una agenda, haciéndolo sobre todo de manera realista y no de una forma fantasiosa con lo que nos gustaría que pudiéramos hacer, notaremos que la concentración en cada una de las tareas aumentará de manera notable.

Por otro lado, tengamos también en cuenta la realización de técnicas de respiración y relajación que nos pueden ir muy bien para olvidar los problemas, para apartarlos lo suficiente como para poder realizar el trabajo que nos encontramos delante. Por mucho que nos pese hay obstáculos en la vida que nosotros no podemos solucionar y que simplemente nos persiguen de una u otra manera, por lo que es necesario que aprendamos a convivir con ellos y que intentemos, mientras lo hacemos, que saquemos lo mejor de nosotros mismos. Si nos calmamos, respiramos y nos relajamos cuando lo necesitemos, no será un tiempo perdido, sino la inversión en que después podamos actuar con mayor efectividad.

Foto: StartupStockPhotosFree-Photos

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