Comprar o no acciones de una compañía

Entregamos aquí un sencillo ejemplo en caso decidan participar del mercado de valores e invertir en una compañía que cotiza en bolsa. Consideramos con punto de partida la información que entrega la CNMV a los inversores y en base a la cual pueden obtenerse los ratios que se muestran.

Nuevamente se me ocurrió algo práctico que tal vez les pueda servir como ejemplo en caso decidan participar del mercado de valores e invertir en una compañía que cotiza en bolsa. Como saben las empresas que cotizan acciones u otros valores, presenta periódicamente de acuerdo a Ley su información financiera a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la cual entrega al público en forma de folleto informativo ordenado en capítulos, el cual presenta datos acerca de:

La Oferta Pública y los valores negociables objeto de la misma.
El emisor y su capital.
Actividades principales del emisor.
El patrimonio, la situación financiera y los resultados del emisor.
La administración, la dirección y el control del emisor.
Evolución reciente y perspectivas del emisor.

Asimismo para nuestros análisis podemos emplear los informes económicos y financieros semestrales que incluyen el balance y cuenta de resultados individual y consolidadas, información que se presenta sin auditar y que esta disponible también en la CNMV. Por otro lado también podemos hacer uso de las Cuentas Anuales Auditadas, que contienen los informes de gestión e informes de auditorías de todas las sociedades cotizadas, referidas tanto a la sociedad individual como al grupo con el que, en su caso consolide.

A partir de estos datos podemos aplicar una serie de ratios de los cuales el más fundamental es el ratio de liquidez en sus variantes: liquidez general, prueba ácida y prueba defensiva. La idea es determinar si la empresa se encuentra en condiciones de soportar su pasivo y por ende sustentar sus operaciones sin problemas y nos da una visión general e inmediata de la salud financiera de la compañía.



Vamos a suponer nuevamente el caso de nuestra ya conocida empresa “Subprime”, la cual cotiza en bolsa y según cálculos obtenidos a partir de las cifras del Balance General hemos determinado que los valores para los ratios de liquidez son los siguientes:

Liquidez general = 0.97 (fórmula: LG = Activo Corriente / Pasivo Corriente).
Prueba ácida = 0.19 (fórmula: PA = (Activo Corriente – Inventarios)/Pasivo Corriente).
Prueba defensiva = 0.08 (fórmula: PD = Caja y Bancos / Pasivo Corriente).

Sabemos ya por anteriores entregas en Barandilleros que el ratio de liquidez general nos muestra al activo corriente, como los fondos con que cuenta la empresa para hacer frente al pasivo corriente en forma inmediata. Este ratio nos da una idea de la capacidad de la compañía para pagar sus obligaciones generadas durante el ciclo operativo del negocio (salarios, compras de existencias, etc.). En el presente ejemplo podemos ver que por cada 1.00 Euro de deuda corriente la empresa tiene 0.97 Euros en activos corrientes para afrontarla, ello nos lleva a deducir una capacidad moderada de liquidez general.

Cotización de valores en la Bolsa de New York

Hay que considerar sin embargo, que el resultado anterior no es suficiente para decidirnos a comprar acciones de esta empresa, no hay que basarnos en exclusiva en este ratio, ya que su utilización aislada puede llevar a la toma de decisiones equivocadas. Por ello es necesario e imprescindible evaluar la liquidez en su más estricto sentido, a través de la prueba ácida.

La prueba ácida es una medida de la liquidez que evalúa la capacidad de la empresa para pagar sus obligaciones a corto plazo sin vender activos poco líquidos; es decir, evalúa la capacidad de la empresa para pagar sus deudas de corto plazo en caso que no consiga vender sus existencias que son la parte menos líquida del activo corriente. El valor recomendado en que debe fluctuar este ratio escila entre 0.75 y 1.00. Vemos en el ejemplo que la empresa “Subprime” tiene un resultado equivalente a 0.19 lo que significa que la compañía no dispone de efectivo suficiente para afrontar sus pagos inmediatos y por tanto es un punto negativo en nuestro análisis, pero aún no suficiente para no adquirir acciones de esta empresa.

Lo que ha simple vista marcará nuestra decisión, es el análisis del ratio conocido como prueba defensiva, el cual nos permite medir la capacidad efectiva de la empresa en el corto plazo. Este ratio considera únicamente los activos mantenidos en Caja-Bancos, indicando así la capacidad de la empresa para operar con sus activos más líquidos, sin recurrir a sus flujos de venta. El valor del ejemplo nos muestra un resultado de sólo un 0.08 Euros por cada 1.00 Euro de deuda corriente y por tanto, el saldo de caja y bancos es insuficiente para cubrir su deuda de corto plazo. Sin embargo si complementamos este análisis con el resultado del ciclo de conversión de efectivo, pudiera obtenerse que es favorable a la compañía, puede darse el caso, puesto que estos tres ratios juntos no son contundentes, se complementan con el CCE. Si observamos que la empresa cobra antes de pagar sus deudas, mostraría cierta estabilidad y los ratios de liquidez pudieran quedar en segundo plano.

Otro complemento de nuestro análisis que debemos observar se relaciona con los resultados de los ratios de solvencia, empleamos para ello los valores de obtener la “solvencia total” y el ratio de “deuda patrimonio”. Pongamos el ejemplo que “Subprime” cuenta con los siguientes valores:

Solvencia Total = 1.05 (fórmula ST = Activo total / Deuda).
Deuda – Patrimonio = 19.47 (fórmula DP = Deuda Total / Patrimonio).

De los valores podemos decir que la solvencia de la empresa mantiene una posición riesgosa, debido a que casi la totalidad del activo es financiado con deuda. El valor de 1.05 significa que el 95% del activo se financia con deuda, dejando tan sólo el 5% al patrimonio. Esto se puede corroborar con el ratio de endeudamiento, el que indica que el patrimonio genera una palanca de más de 19 veces (19.47), posición altamente peligrosa, que puede cuestionar su capacidad de pago en el largo plazo.

Así a simple vista podemos decir que no es conveniente invertir en acciones de “Subprime”, valdría claro esta analizar los ratios de rentabilidad promedio de la acción y rentabilidad esperada por acción para arrojar un resultado más concluyente y también analizar el entorno en el cual se desarrolla la compañía y sus posibilidades de crecimiento en base a la información anual auditada y la memoria de la empresa.

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