Paul Krugman, el columnista político más influyente de los Estados Unidos

Paul Krugman es uno de los líderes más importantes en todo el mundo, puesto que su estudio sobre la economía mundial ha demostrado ser muy acertado, teniendo la capacidad de predecir los más importantes acontecimientos del mundo. Tanto por su contribución a la teoría económica como por su influencia en todo el mundo, el Nobel distinguió a este importante hombre este año con el premio más importante que la organización otorga para economista alguno.

Según «The Washington Post«, Paul Krugman es el más influyente columnista político en la actualidad en los Estados Unidos. El último galardonado con el premio nobel de economía, es un economista de la Universidad de Yale, Doctorado en MIT, columnista del New York Times y es miembro del Counceil of Foreign Relations (CFR), organización privada que publica la prestigiosa e influyente Foreign Affairs.

Al parecer, desde muy pequeño el economista sintió una tremenda atracción por el comportamiento social y económico del conglomerado humano, al ser fascinado por la psicohistoría de Isaac Asimov. Siendo está una teoría meramente de ficción, Krugman descubrió en la economía la ciencia más cercana a la invención de Asimov. Lo anterior, que puede parecer una nimiedad, me parece que es clave en el entendimiento de la filosofía de Paul Krugman como economista.

No parece errado decir acá que Krugman es más un líder económico que un economista. En cada uno de los trabajos que de él se pueden disfrutar, la enseñanza académica se ve acompañada, y muchas veces opacada, por su vocación innata a la manipulación e influencia del público lector. Krugman no es alguien que escriba para enseñar sobre economía, sino es un líder nato que usa la economía como su mejor herramienta, para influenciar a las personas que lo leen, y en algunos casos lo siguen.

Es evidente y clara su contribución a la teoría económica, hecho por el que fue merecedor del premio Nobel de economía. Su estudio sobre el comercio internacional que terminó llamándose la Nueva Teoría Del Comercio Internacional, su novedoso aporte a la nueva geografía económica, así como sus importantes apuntes sobre las finanzas internacionales, lo hacen un académico de la más alta categoría.



La perspectiva de Krugman está calculada en el indicio de que muchos bienes y servicios pueden producirse más baratos en grandes series con economías de escala, y explica por qué el comercio mundial está dominado por países con condiciones similares, y que  comercian productos iguales. Su distintiva percepción sobre la globalización económica dice que esta tiene como consecuencia la concentración, no meramente en lo que un centro productivo hace, sino en cómo el lugar en el que éste se ubique es importante. Con esto ha podido demostrar que el escenario final para las regiones es que queden diferenciadas unas como un centro urbano altamente tecnológico y desarrollada, mientras hay otra con una periferia más atrasada y pobre.

En 1993, el economista sostuvo que el peso mexicano estaba sobrevaluado por la inmensa entrada de capital extranjero, y que era cuestión de tiempo para que la situación explotara, lo que lo llevó a predecir una devaluación de la moneda mexicana. Los hechos de 1.994 le dieron toda la razón a Krugman, quien no se dejo confundir por el levantamiento zapatista como el causante de la crisis del tequila, sino que sabía que el problema era estructural.

La primera conexión que tuve con los escritos del economista del New York Times, fue su ensaño denominado “El Mito del Milagro Asiático”. En él hacía una comparación de la creciente y temida Asía, con los acontecimientos de mediados de siglo pasado, cuando Occidente se encontraba asustado por el crecimiento exponencial de la temida Unión Soviética.

Según Krugman, la productividad total de los factores de Asía en esa época y de la URSS cuarenta años atrás demostraban un comportamiento similar, por lo que se podría decir que a futuro Asía habría de enfrentar una crisis similar a la que vivió el país comunista, que lo llevó a la caída de su Imperio. Lo acertado de su hipótesis lo llevó a la fama mundial.

Como el que es caballero repite, Krugman llevaba escribiendo años que el mal manejo de la economía de los Estados Unidos llevaría a una catástrofe inmensa, si no se hacía algo por cambiar la manera como la misma se estaba manejando. Acusaba él que el inmenso déficit, así como el creciente gasto y la reducción impositiva, habrían de quebrar las finanzas del Estado, que contraería muchos problemas. Sumado a esto, el economista siempre fue muy crítico de la inmensa desregulación del gobierno federal sobre el sistema financiero, lo que consideraba él llevaría a una inmensa crisis a futuro. De nuevo y lamentablemente, sus predicciones fueron acertadas.

No obstante lo anterior, mucho se ha hablado en estos días de los postulados económicos de este señor, al fin y al cabo fue por esto que recibió la mencionada distención. Sin embargo, para el hombre de a pie del común, Krugman tiene una faceta más importante y cercana a ellos, y es la del creador de opinión.

Sin duda alguna que entre Krugman y Stiglitz se debe encontrar el premio Nobel de Economía más publicitado y famoso de todos los tiempos. A pesar de que cada año se entrega esta distinción, para las personas alejadas de las teorías económicas e incluso para muchos estudiosos de la misma, sólo podrían citar con facilidad los nombres de estos dos sí se les preguntara por algún ganador de este premio.

La razón de lo anterior es muy sencilla, y radica en que ambos economistas, buscan acercar esta ciencia a las personas comunes y corrientes. Tanto Krugman como Stiglitz son conocidos por su posicionamiento político, más no por sus contribuciones a la teoría económica. Muchas personas saben de la oposición de Stiglitz al FMI, pero casi nadie sabe que el recibió el premio Nobel por su contribución a los estudios de la asimetría de la información en los mercados. Un hecho muy similar pasa con Krugman. Que ambos sean neokeynesianos y vinculados al MIT, sólo puede demostrarnos su compatibilidad en las posiciones políticas, lo que los hizo famosos a ambos como importantes líderes académicos influyentes en la política internacional.

Al Krugman hacer estudios tan profundos y acertados sobre la economía, lo que pide a gritos es un cambio en el manejo de ésta. Paul Krugman tiene el conocimiento suficiente para saber todo el cuerpo académico de la ciencia, pero también la sagacidad necesaria para saber que los intereses influyen más que la ciencia. De allí su incansable crítica al gobierno de Bush, su estudio del comercio internacional mirando el comportamiento de las grandes empresas, y su estudio de las ciudades y regiones como lugares dinámicos y habitados por seres que influyen en la economía, no como meros lugares o territorios.

Decía Asimov que sí se quisiera estudiar el movimiento de una molécula de gas, sería casi imposible poder descifrar cómo actuaría. No obstante, sí quisiéramos hacer lo mismo con todo el gas, estudiando las miles de moléculas como un conjunto, los resultados serían mucho más acertados. Haciendo un símil importante con Paul Krugman, es evidente que el eminente economista tiene la capacidad de entendernos como seres económicos, y desde allí descifrar un escenario cercano al que las condiciones actuales vienen construyendo. En su capacidad de predicción radica su influencia política e intelectual sobre la población, así como su encanto y magnetismo para sus lectores.

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