Los 10 principios de la economía

Un profesor de Harvard expuso diez principios que, a su juicio, rigen el comportamiento de la economía y explican el crecimiento y la contracción.

principios

En los últimos años, en Empresayeconomia.es hemos realizado numerosos rankings que nos ayudan, entre otras cosas, a entender la dimensión de una serie de empresas, el tamaño de las economías nacionales o la situación de un sector productivo en particular. Hoy, sin embargo, nos detenemos en el que quizá sea el decálogo más difundido sobre la naturaleza de la economía. Los 10 principios de la economía fueron redactados por el economista Nicholas Gregory Mankiw, profesor de la Universidad de Harvard e influyente asesor político.

1. Los individuos se enfrentan a disyuntivas

La forma de actuar de la mayoría de personas implica tomar decisiones y establecer prioridades. Las disyuntivas están presentes en todos los ámbitos de la vida pero en las relaciones económicas adquieren una dimensión superior, marcando en última instancia la calidad de vida de las personas. Por ello, cualquier decisión debe tomarse ponderando si aquello que se consigue mejora aquello que se pierde o se deja de ganar.

2. El coste de algo es aquello a lo que se renuncia para conseguirlo

Profundamente relacionado con el principio anterior, el precio en términos monetarios no es lo que verdaderamente define el coste de aquello que se ha conseguido. El concepto de coste adquiere un fuerte componente emocional o incluso ético. En una inversión, es probable que se tengan que dedicar recursos que ya no estarán disponibles para ser utilizados en otra operación, al menos a corto o medio plazo.

3. Las personas racionales piensan en términos marginales

Una sentencia que da que pensar. Aceptando que cualquier decisión razonada solo comprometerá a una parte de la realidad, cualquier medida adoptada tras una seria reflexión será pues parcial o marginal. No cabe la posibilidad de que un proceso de reflexión desemboque en una decisión absolutamente racional y equilibrada para todas las variables. Inevitablemente, se vuelven a marcar prioridades.

4. Los individuos responden a los incentivos

El esquema de coste-beneficio define las relaciones entre los individuos y la economía y ello provoca que cualquier incentivo tenga un poder inusitado para cambiar decisiones o voluntades. Al fin y al cabo, se trata de destruir el esquema previo en el que los individuos articulaban sus relaciones, incentivando una determinada decisión sobre el resto. Los incentivos pueden ser positivos (mayores beneficios económicos) o negativos (perspectiva de sanciones o castigos).

5. El comercio puede mejorar el bienestar de todo el mundo

Es una de las sentencias con mayores implicaciones prácticas porque supone aceptar que los intercambios comerciales son siempre beneficiosos. En este sentido, podrían apuntarse una larga lista de matizaciones (cobertura legal, garantías jurídicas, libre asociación…) pero ninguna de ellas modifica el sentido original de este principio.

6. Los mercados normalmente constituyen un buen mecanismo para organizar la actividad económica

El adverbio ‘normalmente’ no es baladí. El mercado puede ser el termómetro más preciso de la actividad económica así como el canal más justo para el establecimiento de relaciones comerciales. Eso sí, cabría volver a alegar una serie de condiciones para que la economía funcione sin abusos de poder y con igualdad de oportunidades.

7. El Estado puede mejorar a veces los resultados del mercado

Parece algo así como la segunda parte o la coletilla del sexto principio. Efectivamente, los mercados agilizan la economía pero el Estado puede adquirir un rol de vigilante para prevenir situaciones de abuso. Evidentemente, el propio Estado debe sostenerse sobre un sistema transparente y que delimite sus funciones para evitar que sea él quien abuse.

8. El nivel de vida de un país depende de su capacidad para producir bienes y servicios

Aunque la riqueza acumulada y la ubicación geográfica pueden ser variables muy relevantes, la capacidad productiva de un país es la que acaba definiendo el bienestar social de la población. Es un principio antideterminista.

9. Los precios suben cuando el gobierno imprime demasiado dinero

El decálogo también incluye una pequeña crítica a la política monetaria. En este caso, vincula la inflación con las políticas de estímulo o de expansión monetaria, que provocan una reducción del valor del dinero.

10. La sociedad se enfrenta a una disyuntiva a corto plazo entre la inflación y el desempleo

Un lúgubre vaticinio para concluir. El autor advierte que la reducción del dinero en circulación contrae la actividad de manera circunstancial, con el consiguiente repunte del desempleo durante cierto tiempo.

Foto: © sdecoret

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