Los 10 mejores consejos para antes de comenzar a emprender

Antes de empezar a emprender os recomendamos tener en cuenta una serie de 10 recomendaciones que hemos elaborado.

A todos los que hemos emprendido nos hubiera gustado que alguien nos hubiera dado una serie de consejos antes de comenzar a trabajar en nuestro propio proyecto. En ocasiones son recomendaciones obvias y otras veces resultan claves en las que no habríamos pensado de otra manera. La cuestión es tener un poco de apoyo para que cuando emprendamos lo hagamos con ayuda y con ciertas pistas que nos permitan no cometer errores o no encontrarnos con sorpresas desagradables.

1. No te líes con algo que no conozcas

Antes de emprender tenemos que decidir en qué emprender y cómo hacerlo. Lo más difícil en ocasiones es tomar una decisión sobre qué vamos a hacer en nuestro nuevo negocio. Hay muchas tentaciones que se nos pueden pasar por la cabeza o ideas posibles, pero no todas son recomendables para que nosotros emprendamos. Lo que tenemos que hacer y en lo cual es recomendable enfocarse es en emprender en algo que conozcamos y dominemos a cierto nivel. Si somos conocedores de un sector específico y, sobre todo, es un tema que nos gusta, será en lo cual debamos comenzar emprendiendo.

Pero en general se desaconseja que nos metamos en un tipo de negocio que nos resulte interesante sin que tengamos ningún tipo de conocimiento o base que nos ayude. Es como si decidiéramos abrir un restaurante italiano cuando no tenemos ninguna idea ni de restauración ni de preparación de comida italiana. Podría ser un éxito si nos esforzamos de una manera enorme y si tenemos suerte, pero las posibilidades de triunfar son más reducidas que si optásemos por algo en lo que nos sintiéramos como pez en el agua.

2. Haz tu propio plan de negocio

No nos lancemos a la piscina sin ningún tipo de preparación ni de planificación. El plan de negocio es fundamental en todas las circunstancias que podamos imaginar. En él detallaremos la manera en la que trabajaremos, la inversión que realizaremos, las formas en las que obtendremos ingresos, haremos una planificación del rendimiento en los primeros años y de cómo gestionaremos nuestros activos. También tenemos que incluir en él el modelo de negocio, el estudio de la competencia y cómo vamos a hacernos un hueco en el mercado. Todo es relevante para que sepamos qué camino seguimos y cómo vamos a avanzar en el sector.

El plan de negocio nos permite entender nuestro proyecto, ver los pros y los contras del mismo, así como tener una base que también servirá si tenemos pensado solicitar financiación. Sentiremos que nuestro proyecto es real y que hay un plan que nos llevará al éxito si lo seguimos paso a paso y tenemos éxito.

3. Investiga y nunca te confíes

Por mucho que tengamos conocimientos sobre nuestro negocio no podemos dormirnos en los laureles y eso significará que tendremos que investigar a fondo antes de tomar cualquier tipo de decisión. Hay que investigar acerca de cómo entraremos en el mercado, qué producto o servicio ofreceremos y cómo obtendremos ingresos o aumentaremos nuestro nivel de popularidad. Todo el proceso de investigación, lo que antecede o complementa al plan de negocio, sirve como garantía para saber que vamos a poder crear una idea que nos aportará beneficios y de la que podríamos llegar a vivir.

4. Planifica tu primer año y los siguientes periodos

Seguimos hablando de planificación y como ya podéis haber comprobado, este proceso es uno de los pasos más fundamentales en cualquier tipo de negocio. La planificación nos permitirá estar preparados para cualquier tipo de situación ante la cual nos podamos llegar a encontrar en el futuro, tanto a corto como a largo plazo. El primer plan de tiempo que tenemos que hacer es el del primer año. Tendremos que ponernos en una posición objetiva a fin de poder planificar qué es lo que pasará en los próximos doce meses, tanto en el caso de que todo funcione perfectamente como si nos encontrásemos con dificultades. Lo ideal es que nunca nos quedemos vendidos ante una situación para la cual no tengamos respuesta.

Después de hacer la planificación para el primer año tendremos que ir más allá y planificar lo que ocurrirá en un periodo de tiempo superior, como de cinco años. De nuevo deberemos partir de un punto de vista objetivo y situarnos en una posición tanto optimista como una pesimista, abarcando además un tercer caso que se daría de forma más neutral. Después de los cinco años es recomendable, aunque no obligatorio, que pensemos en qué debería ocurrir en un periodo de 10 años. Eso también nos permitirá ver la solidez de nuestro proyecto.

5. Infórmate de todos los aspectos legales

Uno de los principales quebraderos de cabeza de los emprendedores cuando despegan con su negocio es ocuparse de los aspectos legales de una empresa o incluso de un autónomo gestionando una unidad de negocio. Los impuestos, las normas, leyes y otras exigencias que debemos satisfacer se pueden transformar en un serio dolor de cabeza. Por ello es importante que dediquemos el tiempo que necesitemos a aprenderlo todo para que así estemos preparados ante cualquier tipo de situación.

Si tuviéramos muchas dificultades y nos sobrara el presupuesto también podemos dejar la gestión de todos estos aspectos en manos de un profesional. En cualquier caso, aunque deleguemos esta parte de nuestra empresa, algo que terminaremos haciendo antes o después si tenemos éxito, es conveniente que entendamos todos los aspectos que están implicados.

6. Gestiona tu tiempo

El principal error que cometemos todos los emprendedores suele ser el mismo: invertimos todo nuestro tiempo e incluso un poco más de lo que deberíamos. Eso nos lleva a estar más agotados, cansados, a que nos expongamos a riesgos y posibles enfermedades. Aunque es lógico que vamos a invertir más tiempo, sobre todo al inicio del negocio, poco a poco deberíamos ir relajándonos y gestionando mejor las horas que trabajamos. De esta manera alcanzaremos el equilibrio con el cual nuestro negocio no se convertirá en una losa y que nos permitirá tener tiempo para nuestra familia, amigos y ocio personal.

7. Aprende a delegar

Este es otro de los secretos del buen emprendedor: delegar. No es fácil, sino más bien todo lo contrario. Cuando lo hacemos nos imaginamos poniendo nuestra creación en manos de otra persona y creemos que existe mucho riesgo porque cualquier acción no calculada podría desestabilizarlo todo. Pero en realidad no existe un riesgo tan elevado, sobre todo porque en todo momento vamos a tener un poder de acción y supervisión que hará que nuestra presencia continúe siendo absoluta.

Intentemos que cuando deleguemos lo hagamos dejando las tareas que requieren una menor personalización o menor cantidad de nuestra personalidad y que al mismo tiempo sean las que más tiempo nos restan. Eso nos ayudará a que podamos dedicar nuestros recursos a lo que de verdad nos va a proporcionar éxito y satisfacción.

8. Contrata empleados con precaución

Cuando pensamos en delegar tenemos que plantearnos que necesitamos hacer contrataciones y eso no es algo que resulte precisamente sencillo. ¿Cómo hacerlo? ¿qué exigir? ¿qué condiciones deberían cumplir los candidatos? ¿sueldos? ¿leyes? ¿impuestos? Todo esto último estará superado si tenemos una persona que gestione la parte legal por nosotros, pero los aspectos más técnicos tendremos que gestionarlos nosotros mismos. Y lo que tendremos que hacer será tomarnos con mucha calma el proceso de contratación, puesto que no nos lo podemos tomar a la ligera y es recomendable que revisemos hasta el último de los currículos.

Además, seguro que nos encontramos ante la situación de tener que decidir si le daríamos una oportunidad a una persona de nuestra propia familia. ¿Es buena idea? En general no lo es. Lo mismo podemos aplicar a personas con las que tenemos amistad o conocidos. Las relaciones de trabajo resultan complicadas a todos los niveles, desde aquellas personas que se convierten en nuestros socios a las que contratamos como empleados. Por ello si llegásemos a este tipo de situación de lo que nos tendríamos que asegurar es de que las dos partes implicadas están al tanto de la relación que van a tener a partir de ese momento. Si dejamos todos los aspectos claros evitaremos encontrarnos con sorpresas más adelante. Lo mismo le ocurrirá al empleado, que sabrá en todo momento qué esperar de su puesto y de su relación con nosotros.

9. Busca todas las ayudas posibles

Aunque no es una norma y realmente la situación cambia de forma periódica, es importante que sepamos si existen ayudas del gobierno o de asociaciones de las que nos podemos beneficiar. Por regla general este tipo de oportunidades solo se dan en los primeros años o incluso en el primer año desde la creación de nuestro negocio. Debido a ello tenemos que investigar de forma prematura para poder aprovecharnos de todas las oportunidades que se pongan en nuestras manos. En ocasiones pueden ser apoyos económicos y otras veces educativos, por lo que de una u otra manera podríamos encontrar una buena forma de impulsar nuestro negocio.

10. Prepárate para lo peor

Antes hablábamos de tener una planificación para el primer año, los primeros cinco años e incluso tiempo después. Comentábamos que tendríamos que pensar planes optimistas, pesimistas y neutrales, para que pudiéramos usar estas previsiones y escenarios de la mejor forma posible una vez pase el tiempo. Pero además de esto también tenemos que plantearnos que en cualquier momento nuestro negocio se puede venir abajo y dejarnos en una situación crítica que tengamos que solucionar lo antes posible. Por ello lo que necesitamos es un plan de contención o de salida, con el cual sepamos cómo actuar en caso de tragedia y catástrofe. Así siempre tendremos una oportunidad para recomponernos y continuar trabajando y viviendo dentro de nuestras posibilidades.

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