La responsabilidad de Standard & Poor’s

Standard and Poor’s sigue estando en el punto de mira de gobiernos, bancos y corporaciones. La agencia, instigada en diversas ocasiones por el Gobierno de Estados Unidos, mantiene su integridad gracias a la fuerte presión sobre los mercados, de los que controla una importante cuota.

Recientemente el Departamento de Justicia de Estados Unidos abría una vía de investigación hacia Standar & Poor’s (S&P) por la calificación incorrrecta de títulos hipotecarios llamados ‘hipotecas basura’ o ‘hipotecas subpryme’ que dio lugar a la crisis financiera de 2008. La sospecha de que S&P y otras agencias de calificación, las cuales cobran tarifas a las compañías por la calificación de sus títulos, nació desde el comienzo de la crisis, sin embargo la maraña político financiera de recorre Washington hizo imposible que se pidieran responsabilidades concretas a éstas y otras agencias. Y es que el poder de Standard and Poors alcanza tal cota que es capaz de esquivar a la justicia y azotar más tarde a la línea de flotación del poder financiero de Estados Unidos retirándole la nota AAA.

La corporación, igual que otras agencias como Moody’s o Ficht, fueron fundadas a entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, al albur de las primeras grandes inversiones financieras que se dieron lugar hasta el crash del 29. La empresa propietaria es McGrawHill, quien fija la elaboración y publicación periódica de las calificaciones de las corporaciones que componen su cartera de inversión.

Wall Street, centro financiero de Nueva York

En efecto, la repercusión mediática de las actividades de S&P no hubiera sido relevante de no ser por su implicación directa en las turbias operaciones financieras que dieron lugar a la crisis financiera de 2008, una actuación puesta en tela de juicio más allá de las fronteras de Estados Unidos, pues habría que recordar que en el caso de Islandia, la agencia también calificó con la máxima puntuación a los bancos de este país, mientras que éstos se vieron abocados a la quiebra.

Sin embargo, juzgar a Standard and Poors únicamente por su actividad calificadora sería quedarnos con un porcentaje excesivamente corto de su actividad financiera. Standard and Poor’s mide, analiza y resume con su nombre los índices bursátiles más importantes del mundo. Para empezar, el conocido S&P500, que agrupa las 500 compañías con mayor volumen de negocio en los parqués de Estados Unidos, así como reputados índices internacionales tales como el S&P/ASX 200, en Australia, el S&P/TSX de Canadá, el italiano S&P/MIB o el indio  S&P CNX Nifty.

La notable influencia sobre los mercados hacen de S&P uno de los epicentros del devenir de la crisis, pero su más que relevante poder financiero, representado en los índices a los que da nombre, hacen imposible que volvamos la vista hacia otro lado.

Foto: echiner1, en Flickr

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