¿Hay un exceso de euforia en las bolsas mundiales?

El Dow Jones norteamericano sigue batiendo récords históricos mientras la renta variable europea también se encuentra en máximos de varios años. ¿Está fundado este ‘rally’?

bolsas

2016 se perfilaba como un año crítico en muchos sentidos. La posible -y posteriormente confirmada- salida del Reino Unido de la UE y la improbable -pero también materializada- victoria de Donald Trump en EEUU dibujaban un panorama casi apocalíptico. Sin embargo, la sangre no solo no llegó al río sino que este vio incrementarse notablemente su caudal. Los principales índices mundiales recibieron con tibieza ambos sucesos (en el caso del ‘Brexit’ sí que hubo fuertes caídas iniciales) para dar paso, acto seguido, a una racha alcista.

Al cierre de esta edición, las bolsas mundiales siguen presas de ese idilio que no deja de sorprender a muchos analistas. Por citar algunos ejemplos, el Dow Jones norteamericano se encuentra en máximos históricos, por encima de los 20.500 puntos. En Europa, el Ibex-35 también ha marcado su punto más alto en los últimos doce meses al arañar los 9.600 puntos, mientras que el Dax alemán y el Cac francés también se encuentran en niveles no vistos desde 2015. Estos dos últimos, a pesar de sus inminentes elecciones generales y presidenciales, respectivamente.

Objetivamente, los motivos para una euforia tan prolongada en la renta variable no parecen demasiado sólidos. Da la sensación de que el hecho de que el inicio de la Administración Trump y el inminente ‘Brexit’ no hayan desatado el Apocalipsis ha generado una confianza excesiva entre los inversores. Además, algunas medidas del presidente norteamericano supondrán un incremento del gasto público en determinados sectores, lo cual hace más atractivas a las compañías cotizadas que se beneficiarán de ellas. Que las crisis de Latinoamérica y China no hayan ido, por ahora, a más, también ayuda.

En cualquier caso, un ‘rally’ alcista de estas magnitudes puede truncarse con gran facilidad cuando se dé algún episodio inesperado y perturbador. Por ejemplo, nadie contempla que Marine Le Pen pueda ser la próxima presidenta de Francia. A lo sumo, la consideran favorita en la primera vuelta pero se espera que no supere la segunda. Si los sondeos fallan -otra vez- la euforia inversora se convertirá rápidamente en pánico.

Vía: Infobolsa.

Foto: © davidewingphoto

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