Los ingresos por los que no tendrás que pagar en la Declaración de la Renta

Las indemnizaciones por despido o lesiones están exentas en su mayor parte, lo mismo que determinadas operaciones inmobiliarias y los pagos en especie a trabajadores.

renta

Desde el pasado 5 de abril y hasta el próximo 30 de junio, los contribuyentes españoles están llamados a presentar la Declaración de la Renta correspondiente al ejercicio 2016 (en las distintas modalidades de presentación que se ofrecen). Como viene siendo habitual, es posible que muchos declarantes no acaben de tener claro qué ingresos deben incluir en su declaración y qué rentas están exentas de tributar. Tal y como veremos, en la mayoría de casos existen unas cantidades límites por encima de las cuales sí se consideran ganancias patrimoniales.

El ejemplo más claro de rentas exentas son las indemnizaciones por despido. Estas retribuciones no exigen el pago de impuesto alguno hasta un límite de 180.000 euros. Sin embargo, conviene saber que dicha cantidad máxima solo se aplica a las indemnizaciones cobradas con posterioridad al mes de agosto de 2014. Las rentas de este tipo percibidas antes de dicha fecha no están sometidas al límite previsto. Generalmente, hablamos de despidos relacionados con causas económicas o directamente relacionadas con la actividad de la empresa, los más habituales.

Ahora bien, dicha definición nos sitúa únicamente frente a despidos procedentes. ¿Qué ocurre con los improcedentes? En este caso, la Agencia Tributaria requiere de una resolución favorable al declarante por parte del Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación, que deberá acreditar la improcedencia del despido. Similar procedimiento se sigue en el caso de las indemnizaciones por daños personales, incluyendo accidentes de tráfico. Para que estas cantidades estén exentas deben haber sido fijadas judicialmente. También valdría que estuvieran directamente recogidas por ley.

La Agencia Tributaria también contempla numerosas exenciones entre el colectivo de ciudadanos de más de 65 años. Por ejemplo, todas las operaciones relacionadas con la venta de viviendas habituales están exentas sin necesidad de que se destinen dichas cantidades a la compra de otros inmuebles. Los menores de 65 años tampoco tienen que pagar por estas rentas si las reinvierten en la compra de otra vivienda en un plazo máximo de dos años. Las dietas o pagos en especie a los trabajadores están igualmente exentos.

Vía: Cinco Días.

Foto: © csavan

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