Fin del culebrón de Pemex

Pemex sella una alianza con Repsol y pone fin a una larga disputa.

Se acabó la guerra. Pemex y Repsol alcanzan un acuerdo estratégico que pone fin a la pugna draconiana que forzó la retirada y salida en falso de Sacyr Vallehermoso, y de su Consejero delegado, Luis del Rivero. La petrolera mexicana ha arrancado un compromiso de diez años y mantiene una participación en Repsol igual o superior al 5%. La compañía mexicana rompe el pacto parasocial que firmó con Sacyr para sindicar sus acciones en Repsol, después de que la banca acreedora de la constructura obligara a Sacyr a vender la mitad de la participación en la petrolera.
Fumata blanca para el culebrón del desembarco de Pemex, una operación a largo plazo que acarreó consecuencias políticas, implicado activamente a un expresidentes del Gobierno y al anterior Ministro de Industria. Desde comienzos de año la petrolera mexicana ha estado analizando su situación para establecer contactos que le permita aumentar su cuota de mercado en la compañía energética española. El pasado 7 de enero, Pemex instó a la dirección de la empresa a buscar ‘acuerdos de colaboración de largo plazo’ con Repsol, que pudiera beneficiar a ambas partes.

Sede de Pemex

El acuerdo abarcará las áreas de negocio en América, España y Portugal, y permitirá a Pemex establecer una estrechísima colaboración con Repsol, en palabras de la compañía mexicana ‘con la intención de evaluar y promover las oportunidades de negocio que puedan resultar de interés mutuo’ en México. La alianza contará con una representación paritaria de ambas compañías, y permitirá a Pemex ganar posiciones en el mercado.
Sea como fuere, la alianza estratégica parece poner definitivamente tierra de por medio a un culebrón jurídico y empresarial iniciado hace unos meses por el ex consejero de Sacyr Luis del Rivero, interesado en forzar la entrada de Pemex en Repsol con la intención de aumentar su cuota de mercado en la compañía. La operación tensólas relaciones entre Sacyr y La Caixa, principal accionista de Repsol, una pugna que traspasó los límites de lo estrictamente empresarial para adentrarse en la política, y es que incluso el entonces ministro de Industria, Miguel Sebastián, y el ex presidente del Gobierno, Felipe González, consejero delegado de Gas Natural, a propósito de la pérdida de control nacional sobre Repsol.
La sucesión de los acontecimientos precipitó la salida precipitada de Del Rivero del Cosejo de Sacyr, cediendo posiciones y autonomía a Pemex, que decidió de motu propio iniciar una escalada de contactos lo suficientemente sutil para no se percibido como un intento de adquisición hostil. Un arduo proceso que culminó con el mejor de los escenarios para la compañía mexicana, que ve cumplidas con creces sus aspiraciones.

Foto: DIKNIGHT1970, en Wikimedia Commons.

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