El comportamiento de las franquicias durante la crisis del coronavirus

Las franquicias han demostrado dividirse en dos grupos dependiendo de la forma en la que han actuado con sus franquiciados.

Son tiempos duros para la hostelería. Los negocios del mundo entero se han encontrado con severas caídas en ventas que les están dejando en una situación de lo más delicada. Bares, restaurantes, cervecerías, cafeterías… todos los negocios sufren de una u otra manera. Pero algunos de ellos no solo tienen que afrontar salir a flote enfrentándose a los impuestos, el pago de nóminas o la adquisición de materia a los proveedores, sino que además tienen otro pago que realizar para poder continuar con su trabajo: la franquicia.

Esto es lo que ocurre en el caso de emprendedores franquiciados que han optado por un modelo de negocio ya establecido para invertir, lo que les proporciona nombre y una garantía de éxito superior a si se tiraran a la piscina con un negocio totalmente nuevo. Pero el inconveniente de estos casos es que siempre hay que hacer un pago a la franquicia de forma mensual, un coste que en algunos casos puede llevar a poner la soga al cuello a los emprendedores.

Durante esta crisis del coronavirus se puede analizar la situación y ver cómo están actuando distintas franquicias en relación a la forma en la que apoyan (o no) a los franquiciados. Se aprecian distintos comportamientos y muy posiblemente de la forma en la que se comportan las franquicias vaya a depender lo que ocurra con el negocio que gestionan sus franquiciados.

Se podrían estipular dos grupos principales en este sentido: franquicias que se han volcado en el franquiciado para que este sobreviva y pueda seguir adelante y franquicias que se mantienen cerradas en sus trece sin hacer cambios y sin querer perder ninguno de los ingresos que tienen incluso en la situación actual. Posiblemente este incidente permita ver cuáles son esas franquicias en las que futuros emprendedores deberían invertir y en cuáles habría que evitar hacerlo por todos los medios posibles.

Las franquicias más egoístas

En el lado malo de la balanza se encuentran aquellas franquicias que han demostrado un comportamiento bastante «feo» por decirlo de una manera fina. Han sido las que no han tenido en cuenta el bienestar de sus franquiciados y que durante todo el periodo que llevamos de crisis del coronavirus no han relajado sus exigencias en ningún momento. Son las que han ido a saco a por los pequeños empresarios, sin preocuparse de que no tienen ingresos porque sus negocios han estado cerrados. ¿Una hamburguesería cerrada? «Páganos la franquicia todos los meses, no te olvides». A lo que hay que sumar el pago del local, de ciertos pagos aplazados a los proveedores y de pagos a trabajadores. ¿Cómo se puede mantener un negocio así? Uno que haya estado dando dinero a destajo, posiblemente, uno más realista donde las cuentas vayan muy apretadas, imposible.

Además, da la casualidad de que curiosamente muchas de las franquicias de este grupo de empresas sin corazón, son también aquellas que tienden a exagerar más los resultados cuando se trata de buscar franquiciados. Se promete el oro y el moro y el éxito en muy poco tiempo. Se ve claramente que van a por dos cosas: conseguir el impuesto que se hace en la concesión de la franquicia, una cantidad contante y sonante en el inicio del negocio, y realizar una gran venta de material también para arrancar el local. Después saben que, mientras el negocio del franquiciado dure, seguirán teniendo ingresos. Pero lo cierto es que para esas franquicias lo importante fue la inversión inicial, esa ganancia que se llevan totalmente limpia.

Por ello a esas franquicias no les importa que se produzcan cierres. No sufren, saben que por lo general los cierres aislados no acaban dañando la imagen corporativa a nivel global y así podrán seguir captando el interés de nuevos franquiciados a los que llevar a su terreno. La política que utilizan es terrible, pero les funciona. Y durante la pandemia no han tenido sentimiento, lo que ha llevado a que muchos franquiciados no encuentren una solución que echar el cierre.

Las franquicias que han tenido corazón

Otras franquicias lo que han hecho ha sido trabajar en todo momento del lado del franquiciado. Desde que la situación se complicó decidieron detener el pago de los royalties que supone la mensualidad de la franquicia. Y no solo eso, sino que han mantenido el bloqueo de este pago o la rebaja del mismo hasta, al menos, final del presente año 2020. En otros casos, las franquicias que podríamos decir que están en la línea gris, que ni se han portado mal, ni tampoco han sido un ejemplo de esfuerzo y aprecio, lo que hicieron fue bloquear el royalty durante el periodo de tiempo de confinamiento. Pero en cuanto este terminó, todo volvió a la normalidad para ellas, como si el mercado hostelero se hubiera recuperado de una manera mágica.

Pero hablando de las que se han portado bien, lo interesante es que hay casos en los que las franquicias no se han limitado a bloquear el pago de los royalties. También han prestado apoyo en términos de materia prima. Han hecho rebajas o aplazado pagos, porque saben que la situación no es buena y que el dinero no está fluyendo todavía en estos locales. Así que de esta forma han dado un poco de margen a los franquiciados para que vayan saliendo adelante y tengan ingresos que luego puedan dedicar a pagar lo que les queda a deber en cuenta.

Incluso hay casos en los que hemos leído que las franquicias han puesto a disposición de los franquiciados profesionales y asesores que se desplazará a cada uno de los locales con la intención de ayudarles. En algunos casos con ideas, en otros con ajustes en las cuentas y también con la intención de llevar a cabo un proceso de renegociado con los propietarios de los locales, para que los alquileres se puedan reducir o se puedan plantear opciones de manera que no les ahoguen ni les pongan la soga al cuello.

Conclusiones de las franquicias

Queríamos, sobre todo, dejar este artículo sin mencionar nombres, porque lo cierto es que el mundo de las franquicias es demasiado grande como para poder poner en una categoría a todas las empresas. Sabemos de algunas que están claramente en un grupo y otras que han demostrado pertenecer al otro. Lo que recomendamos es que, si nos estamos planteando abrir una franquicia de alguna de las empresas de restauración que ofrecen este servicio, nos informemos bien de cómo han actuado en estos tiempos tan difíciles. Y si conocemos a algún franquiciado, mejor que mejor, porque es la manera más adecuada de llegar a conocer una realidad que, en ocasiones, queda oculta por capas de buen marketing.

Más allá de esto, tenemos muy claro que las franquicias, como cualquier otro negocio de hostelería, están pasando por un muy mal momento debido a la COVID-19. Llegará el momento en el que los ciudadanos volvamos a comer fuera sin miedo y que lo hagamos de una manera habitual, o que nos vayamos a tomar un bocadillo, una bebida o unas tapas. De momento la situación sigue siendo preocupante y el problema es que no solo las franquicias y la hostelería lo pasa mal, sino que la mayor parte de sectores está sufriendo. Y si se sufre no hay dinero para salir, ni para invertir, ni para disfrutar o sobrevivir.

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