¿Bajar los precios es sinónimo de debilidad y crisis?

Con la intención de recuperar cuota de mercado, Dia ha anunciado que rebajará precios de 500 productos.

precios rebajados

La pregunta que usamos como base de este artículo de opinión es común en sesiones de estudio, clases y docencias en las que los jóvenes emprendedores quieren saber a qué atenerse en determinados momentos críticos por los que puede pasar su negocio. ¿Qué supone una bajada de precios? ¿se debe entender cómo un movimiento desesperado ante una posición débil en el mercado o una crisis actual o venidera? ¿qué ocurre si bajamos los precios a corto plazo? ¿y a largo plazo?

Recientemente se anunciaba la situación de la cadena de supermercados Dia y su anunciada bajada de precios que llegaría hasta un 30% de las tarifas actuales. Este ha sido nuestro punto de partida para tratar el tema. En el caso de la cadena de supermercados, se han visto con el agua al cuello debido al fuerte nivel de competencia que están sintiendo por parte de dos de sus grandes rivales: Mercadona y Lidl, cuyos niveles de cuota de mercado están aumentando, mientras que el suyo se reduce.

Si analizamos lo ocurrido con Dia, parece que la situación no ha llegado de imprevisto, sino que se han realizado distintas acciones previas con la intención de mejorar la situación, no teniendo tanto éxito como se había llegado a imaginar. Dicho esto, se pueden encontrar pocos motivos por los que Dia no haya tomado una decisión coherente dentro del paradigma en el cual se encuentra. ¿Pero siempre es así?

Como mencionábamos, Dia ha tomado muchas decisiones previas a esta bajada de precios generalizada que se aplica a una cantidad de alrededor 500 artículos distintos. Por lo tanto, han quemado cartuchos suficientes como para que comenzar a bajar precios esté justificado. Por otro lado, la cifra de productos elegidos para la rebaja es mínima si tenemos en cuenta que el catálogo de productos de la entidad alcanza los 8000 solo teniendo en cuenta su marca de fabricación propia. Teniendo esto en cuenta, no se trata de un movimiento tan agresivo ni desesperado. En realidad, con el efecto de la publicidad, de la bajada de precios de hasta el 30%, lo que van a lograr es obtener un impulso publicitario y mediático que les vendrá como anillo al dedo para mejorar su cuota de mercado. Es posible que muchos de los clientes que vuelvan a Dia terminen sin comprar ninguno de los productos rebajados, pero al menos comprarán y volverán a la rutina de acceder a este supermercado.

Rebaja

Así que sí, debemos entender una reducción de los precios como una medida sensible que siempre se debe aplicar con cuidado, tras mucho estudio y siempre con la mirada en el horizonte de una manera estratégica. Este tipo de decisiones no se toman a la ligera, sino que hay fuertes valores a su alrededor que condicionan cada uno de los cambios que se llevan a cabo. En el caso de Dia, todos los artículos que se han marcado para la rebaja corresponden a su marca blanca, lo que significa que van a ser los que obtengan un mayor impulso. Y tiene un sentido: Dia quiere que su marca blanca obtenga tanta popularidad como la de, por ejemplo Mercadona, que en pocos años ha terminado convirtiéndose en un estándar en los hogares de miles de españoles.

Rebajar productos así como así en un arrebato de nervios e impetuosidad debido a que la competencia puede estar obteniendo mejores resultados no es una buena idea. No hay que hacerlo de forma inesperada y sin una planificación, dado que las consecuencias de hacerlo posiblemente llevarán a que veamos que la rebaja que hemos realizado no nos proporciona el resultado esperado. Puede haber un incremento en las ventas, pero es necesario pensar cuál será el efecto de esa rebaja no solo a corto, sino también a largo plazo. Dicho esto es fácil concluir que rebajar productos de un servicio o marca no tiene porqué ser algo que nos lleve a pensar en crisis o debilidad en el mercado. Simplemente estamos formulando un cambio de enfoque en la estrategia comercial, algo mucho más grande que visualizar que al final hemos bajado el precio a una determinada cantidad de artículos.

Por otro lado, estar abiertos a la competencia y a la contracompetencia es fundamental en cualquier sector que resulte competitivo. Hay pocos negocios que permiten que una marca tenga el monopolio y esto acaba siendo bueno para el mercado debido a la forma en la que este se mantiene activo. Normalizar en el cliente la adquisición de nuestros productos termina siendo tan importante en general que se normalice la adquisición de los productos de nuestros rivales, al menos si pensamos a largo plazo. Porque esto significará que esos productos se escapan de las modas y las tendencias para estar normalizados en la sociedad y los consumidores. Si para lograr eso hay que alterar la política de precios siguiendo quizá el camino de la competencia… bienvenido sea.

Foto: stevepbPexels

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