La startup que recibió financiación sin tener ni siquiera un producto y que luego arrasó

Esta startup fue rechazada en 75 ocasiones antes de conseguir que un inversor confiara en la idea que tenían sus responsables.

Sin producto pero triunfaron

El sector de las startups genera muchas dudas sobre si los proyectos de financiación de los que disfrutan muchas empresas realmente merecen las inyecciones de capital que reciben. Llega un momento en el cual es difícil diferenciar entre aquellas empresas que realmente merecen obtener capital para crecer y las que desde la base tienen el plan de estrellarse para conseguir unos dividendos jugosos que les queden del proceso de cierre y bancarrota. Por desgracia, el mundo de las startups se ha masificado tanto que las nuevas empresas lo tienen cada vez más difícil.

Pero eso no impide que se escriban historias como la de Robinhood, una app de trading que funciona sin ningún tipo de comisión que ha recibido una estimación de valor fijada en 1,3 mil millones de dólares. Y lo importante es ver que en sus tiempos sus fundadores no tenían nada. Comenzaron sin producto, sin base financiera, sin estabilidad, sin clientes y sin usuarios. Lo único que tenían era la idea, la motivación y la capacidad para desarrollar su negocio.

Solo con eso comenzaron a intentar llevar a cabo su proyecto y se encontraron con un problema: necesitaban financiación para recibir la aprobación reguladora que les permitiera lanzar su negocio. Y sin la aprobación los inversores no querían ayudarles.

Hubiera sido fácil que sin producto, sin inversión, sin la aprobación para lanzar su negocio y sin clientes los dos emprendedores al frente del proyecto abandonaran la idea. Pero en lugar de ello se pusieron a llamar a puertas de empresas de inversión y capital riesgo. Tuvieron nada más y nada menos que 75 rechazos hasta que consiguieron el apoyo que necesitaban. Recibieron tantas negativas que se deberían haber rendido, pero siguieron intentando llevar a cabo su idea porque sabían que tenían algo muy bueno entre las manos.

Al final un inversor ángel sí que creyó en lo que les estaba contando y decidió que era una muy buena oportunidad invertir en los emprendedores más allá de en los planes que tenían. Fue un gran riesgo como ellos mismos reconocen, pero con el paso del tiempo se ha confirmado que todo lo que habían preparado ha dado sus frutos de forma inmediata. Con una inversión de 3 millones de dólares han creado una compañía valorada en 1,3 mil millones de dólares, una cifra que suena a pura magia para demostrar que el sector de las startups todavía merece mucha confianza y apoyo.

Vía: Business Insider

Foto: rawpixel

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