La reforma laboral, una ley necesaria para avanzar en economía

La reforma laboral es una ley necesaria para el desarrollo económico de un país. En ella se ponen de acuerdo (unas veces más, otras veces menos) los sindicatos y los empresarios sobre los derechos de los trabajadores, el salario, los horarios, etc. Se puede decir que la reforma laboral nace directamente gracias a los logros de los movimientos obreros, entre los que destacamos el movimiento ludista, el movimiento cartista y, sobre todo, el movimiento oweniano.

La reforma laboral es uno de los temas sobre los que más se discuten en política. Las leyes laborales suponen uno de los mayores logros de la lucha obrera iniciada en el siglo XIX. Con la Revolución Industrial aparecieron nuevos grupos sociales en la Europa Occidental, hasta el momentos desconocidos. Surgen figuras como el empresario y el proletario. Estos últimos estuvieron sometidos a condiciones de trabajo abusivas, lo que provocó que pronto apareciesen las primeras asociaciones de obreros, dando lugar al movimiento obrero.

Obreros trabajando en la calle

Los inicios de este fenómeno se pueden enmarcar desde el movimiento ludista, que a principios del siglo XIX utilizaban la destrucción de las máquinas industriales como principal estrategia de protesta, hasta el movimiento cartista, que poseía un movimiento más político y que tenía como principal objetivo conseguir que el sufragio llegase a la clase obrera. En este sentido, hay que destacar el movimiento oweniano, desarrollado en la década de los años 20 del siglo XIX y que supone los primeros pasos del sindicalismo obrero tal y como hoy lo conocemos.

A la vez que en el siglo XIX surgieron nuevos grupos sociales, también se hicieron evidentes nuevos conflictos. Para solucionar dichos conflictos, el Estado entendió que era necesario llegar a un acuerdo entre ambas partes (obreros y empresarios) para que el desarrollo económico de las naciones no se viera afectado por los enfrentamientos surgidos en el interior de las fábricas. Se puede decir que se apostó por la vía de la conciliación y el acuerdo antes de ceder ante la revolución obrera. Así fue como se institucionalizaron los sindicatos y tomaron las riendas del movimiento obrero, utilizando la vía de la negociación como único camino para el progreso social.

Así, parece ser que el acuerdo entre los trabajadores y los empresarios es fundamental para que la economía de un país siga avanzando. Evidentemente, los acuerdos a los que se llegan nunca suelen gustar a todos por igual, pero en el consenso está la virtud. En este sentido, hay que apuntar que no todas las reformas laborales han sido consensuadas y en muchas ocasiones se ha impuesto desde el sector que posee el capital hacia el sector que representa la mano de obra. Entre los temas más frecuentes que se tratan están los salarios, la relación de éstos con la productividad, los horarios, los derechos laborales de los trabajadores o los beneficios empresariales por el contrato de trabajadores.

Foto: daquellamanera

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