El Riesgo País

El riesgo país es el indicador que el sistema financiero internacional usa para calificar a los países antes de prestarles dinero, con la intención de saber que posibilidades tienen para que su deuda no sea pagada. No obstante, la verdad es que la objetividad y precisión del mismo es muy dudosa y errada, por lo que es bastante extraño ver su importancia a nivel global.

El riesgo país es un indicador que determina la seguridad de una inversión financiera en un país determinado, tratando de descifrar las posibilidades de que ese gobierno no responda por los pagos en los que incurre con los acreedores. Para un gobierno cualquiera, es necesario de manera constante poder acceder a los préstamos internacionales, para con este dinero poder financiar su funcionamiento. Como medidor para que los inversionistas decidan prestarle o no a ese país, los acreedores se rigen por el indicador del riesgo país.

Las variables que se tienen en cuenta para determinar la capacidad y voluntad de pago de un país son varias y muy variadas, alejándose de manera importante de ser factores meramente económicos, para darle paso a elementos de tipo social, político y hasta cultural.

El EMBI es el nombre común como se conoce al Emerging Markets Bond Index, que es el indicador económico por medio del cual el banco de inversión JP Morgan mide el diferencial de los retornos financieros de la deuda pública de un país determinado con relación a la deuda segura de los Estados Unidos , la que se considera la más segura del mundo.

De esta forma, el EMBI determina el valor de más o spread que un gobierno determinado debe pagar por acceder a los dineros internacionales. El spread se mide por medio de puntos básicos, representando 100 puntos básicos un 1% sobre el valor de los Tresuary Bonds de los Estados Unidos.

También se tiene en cuenta el EMBI+, que es una variación del EMBI, el cual contiene únicamente Bonos Brady como medida de referencia. Al tener en cuenta otros instrumentos de inversión disponibles en los mercados, el EMBI+ se convierte en un indicador que se ajusta mejor a las condiciones y la realidad de los mercados emergentes.

El EMBI+ incluye distintos tipos de activos: Bonos Brady, préstamos y Eurobonos. Los países que actualmente integran el índice son: Argentina, Brasil, Bulgaria, Colombia, Ecuador, Egipto, Malasia, México, Marruecos, Nigeria, Panamá, Perú, Filipinas, Polonia, Rusia, Sudáfrica, Turquía, Ucrania y Venezuela.



Por último, existe el EMBI Global, que es el índice por medio del cual se definen los mercados de los países emergentes, sobre la baso del ingreso per capita, que estipula el Banco mundial, pero que además tiene en cuenta la historia crediticia del país. Por medio de esta selección, lo que se logra es que el índice incluya países con calificaciones de deuda superiores a las exigidas para entrar al EMBI+, permitiendo calificar más países de los que el EMBI+ permite.

Uno de los puntos que más pesan a la hora de calificar cualquiera de los índices anteriormente mencionados, es la estabilidad política del gobierno de turno. Los drásticos cambios en la institucionalidad y las revoluciones, son factores que elevan considerablemente el riesgo. Acorde con esto, la existencia de un Estado sumamente grande no ayuda a la fácil adquisición de préstamos, dado que se asimila que mucho dinero se irá en gasto burocrático. En ese sentido, el que el gobierno sea uno que mantenga superávits en vez de déficits, permite que la percepción sobre el país haga más fácil los préstamos o difíciles los flujos de dinero, premiando el mercado a aquellos países con un control de gastos muy estricto.

Como complemento de lo anterior, vale decir que los sonados casos de corrupción en un gobierno son elementos que hacen hacer más riesgoso un país, puesto que se piensa en el uso del dinero prestado por los acreedores internacionales está en riesgo. Por otro lado, es importante anotar que la actitud del gobierno y también de la ciudadanía frente a la economía de mercado, son elementos que ayudan o complican a la hora de adquirir los créditos necesarios.

Desde una perspectiva mucho más económica, el riesgo país se ve afectado por el patrón de crecimiento económico que tenga el destinatario de las inversiones. Igualmente, el control de la inflación ayuda a que un país se le conceda o los recursos que demanda. Junto a esto, es importante tener un tipo de cambio estable, que no devalué la moneda a futuro, puesto que en caso de que llegará a pasar, la deuda en divisas se haría mucho más grande e impagable.

Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que el EMBI es otro medio por el que el sistema financiero mundial logra excusarse para no prestarle los recursos necesarios a los países que más lo necesitan. Cuando las economías de Argentina, Brasil o Rusia cayeron drásticamente tras la crisis financiera de 1.997, el crédito mundial se les cerró, condenándolos a que su proceso de superación de la crisis fuera mucho más complicado.

De manera muy valiente, Argentina y Rusia decidieron no pagar las deudas que tenían con el sistema financiero internacional, mientras iban colocando las finanzas y su economía en orden. Pasados algunos años, y después de haberse convertido en los parías en los índices y las agencias calificadoras de riesgo, ambas economías lograron establecerse y empezaron a pagar sus acreencias, con lo que fueron de nuevo lugares considerados por los inversionistas internacionales.

Igualmente es de recalcar que la objetividad y precisión del riego país se ve puesta en tela de juicio constantemente. El indicador es absolutamente incapaz de predecir el futuro económico de un país, hecho que le imposibilita saber la capacidad de pago que a futuro tendrá el mismo. Ya sea en el caso de los Estados Unidos actualmente, o la calificación que recibieron los países del sudeste asiático antes de que el bath se desplomará, todas las agencia de calificaciones de riesgo encontraban ambos países como lugares seguros para el préstamo de dinero de los inversionistas internacionales.

No obstante lo anterior, la importancia y primacía del índice que mide la capacidad de pago de los países es absolutamente relevantea la hora de la toma de decisiones para los inversionistas internacionales. Es por eso que muchos gobiernos del mundo prefieren sacrificar su economía, con la intención de poder mantener el riesgo país en niveles bajos, para de esa manera no ser excluidos del mercado de crédito internacional. Lo anterior no puede ser más que criticable, dado que sacrificar una economía en pro de pagar las acreencias internacionales, no puede ser una política de gobierno ni legitima ni legal.

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