¿’Crowdfunding’ para construir rascacielos? No en España

Las numerosas trabas administrativas y las limitaciones económicas impiden que la financiación colectiva arraigue en España y frenan grandes proyectos empresariales.

rascacielos

Crowdfunding‘ era una palabra casi desconocida a principios de 2014 y poco a poco se ha convertido en una fórmula de financiación que cotiza al alza y en la que muchos emprendedores han depositado sus esperanzas. Lamentablemente, como en tantos otros elementos de la cultura empresarial, el Gobierno de España no ha tenido una forma precisamente ejemplar de regular la financiación colectiva (si es que era necesario regularla). Por ello, a mediados de año se aprobó una polémica ley que puso importantes trabas para el ‘crowdfunding’.

Estos obstáculos, entre los que destacan la limitación de la cantidad máxima que puede aportarse a un proyecto de este tipo así como de la que puede recibirse para ello, impiden que nuestro país se acerque a las economías que más favorecen la financiación colectiva. En Estados Unidos por ejemplo se utiliza el ‘crowdfunding’ para llevar a cabo todo tipo de iniciativas empresariales. Uno de los casos más llamativos es la construcción de rascacielos mediante este procedimiento, aprovechando que no existe una cantidad límite y que el ‘mordisco’ fiscal es mínimo.

Lógicamente, el caso de los rascacielos es meramente ilustrativo. Dado que en España ningún inversor puede aportar más de tres mil euros por las vías del ‘crowdfunding’ los proyectos más ambiciosos deben conseguir una impresionante cantidad de adhesiones, lo que, sin duda, los frena. Frente a ello, Prodigy Networks es una plataforma estadounidense que movió más de 480 millones de euros en 2013 a través de aportaciones individuales para realizar actuaciones constructivas y urbanísticas en Nueva York, ofreciendo rentabilidades medias del 20%.

Según algunos expertos consultados, la ley sobre la financiación colectiva tiene efectos perniciosos en muchos ámbitos, incluso el estrictamente privado. No en vano, los pequeños y medianos ahorradores (con saldos disponibles no superiores a 50.000 euros) no tienen más opciones que los depósitos bancarios (con intereses irrisorios) o las pequeñas inversiones bursátiles (que tampoco ofrecen grandes rentabilidades a esos niveles). Una mayor flexibilidad en el ‘crowdfunding’ permitiría que este colectivo usara productivamente su capital, generando dividendos para ellos y oportunidades para los emprendedores.

Vía: Expansión

Foto: geralt

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