¿Cómo elegir un fondo de inversión?

A la hora de elegir un fondo es preciso tener en cuenta varias variables. Existe en el mercado un gran conglomerado de fondos de inversión en función de reisgo y rentabilidad, sólo es cuestión de elegir el más adecuado a nuestros intereses y posibilidades.

Sobre la mesa, un fondo de inversión es como un cajón de sastre donde todo cabe. La opacidad de muchos reguladores y la dificultad que entrañan algunos de estos productos han diezmado la confianza de muchos inversores, o simples ciudadanos, en los mismos. No en vano, los fondos derivados, o fondos de inversión libre, fueron acusados de avivar las especulaciones que dieron lugar a la crisis de las hipotecas ‘subprime’ en Estados Unidos, desencadenando la chispa que incendió todo el sistema financiero.

Bien es cierto que las implacables turbulencias los mercados suponen una importante baza para los inversores de fondos. No en vano, estos productos se han dejado 2.900 millones de euros en el mes de agosto. Sin embargo, no todos los fondos son iguales. Saber elegir el tipo de producto, así como diversificar la cartera, es crucial no sólo para garantizar la rentabilidad, sino para asegurar la inversión.

Sede de Union Investments, una de las principales gestoras de fondos de Alemania

Así pues, ¿cómo elegir el mejor fondo? Todo depende, como siempre, de la capacidad de inversión así como las preferencias personales, pero existen una serie de variables a tener en cuenta para a la hora de evitar pérdida de valor. En primer lugar, es crucial considerar el perfil del riesgo, o indicativo de la capacidad del inversor para asumir pérdidas. A mayor riesgo, mayor será la rentabilidad del fondo. Además, habrá que tener en cuenta las comisiones de la gestora, así como el horizonte temporal recomendado, esto es, el tiempo que la entidad aconseja mantener la inversión para asegurar la rentabilidad. Hay que recordar que la retirada anticipada puede suponer una rentabilidad menor, o incluso una pérdida de la inversión inicial, por lo que es aconsejable no ponerse nervioso a corto plazo a la hora de operar con fondos.

Existe un gran conglomerado de fondos, de mayor a menor riesgo, y por ende,  rentabilidad. Los más arriesgados son los ‘fondos de inversión libre’ o hedge funds. Se basan en pequeñas participaciones acumuladas a corto y largo sobre un entramado de productos financieros, y aseguran generalmente una alta rentabilidad, aunque no exenta de riesgo. Una variante de estos fondos es el llamado ‘derivado financiero’. Se trata de un producto cuyo valor está vinculado en el precio de otro activo. Este fondo incorporará un riesgo superior, dependiendo de las características de dichos productos.

Los fondos con menos riesgo son, sin duda alguna, los garantizados y los fondos de depósitos. Los primeros ofrecen una garantía otorgada por una entidad, que actúa de garante, la cual permite recuperar a vencimiento el 100% de la inversión inicial en caso de pérdida de valor. Los segundos son inversiones en depósitos con rentabilidad asegurada al acabar el plazo estipulado y exención fiscal, una alternativa que ha ganado adeptos y ha servido de refugio para al azote de los mercados. Al final, en los fondos, como en la vida, antes de elegir es preciso meditar.

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