Jerry Lawson, el ingeniero olvidado que inventó el cartucho de los videojuegos

Aunque su nombre no es tan conocido como el de otros pioneros de la industria tecnológica, Jerry Lawson ha tenido un papel fundamental en el mercado.

Consola de cartuchos

A menudo se habla sobre el origen de sectores tecnológicos que se han convertido en mares de oportunidades para empresas que buscan hacer negocio. Se han hecho películas sobre el origen de Apple y multitud de personas conocen perfectamente cómo se fundó Microsoft. En otros casos hay grandes lagunas en cuanto a los orígenes de un sector específico, como ocurre con el de los videojuegos. Todo el mundo conoce los nombres de Nintendo, Sony o Sega, y es habitual pensar que la empresa japonesa creadora de Super Mario fue la que se colocó al inicio del sector creando la primera consola. Pero en realidad hay mucho más allá de esto, ocurrieron multitud de cosas antes de que Nintendo se introdujera en el mercado y lo revolucionara a través de su NES de 8 bits. Y una de las cosas que más se desconoce es que un ingeniero americano llamado Jerry Lawson fue el inventor del cartucho, el soporte que se utilizaría durante décadas como base del mercado del videojuego.

Jerry Lawson, más conocido en su documento de identidad como Gerald Anderson Lawson, nació el 1 de diciembre de 1940 y falleció el 9 de abril de 2011. En el tiempo en el que hizo historia era uno de los pocos ingenieros afroamericanos de la industria, habiendo ayudado mucho a abrir el camino a otros excelentes profesionales que fueron llegando más adelante.

Originario de Brooklyn, Lawson sabía trabajar duro y esforzarse para conseguir sus metas. Su familia siempre había estado interesada en la ciencia y desde joven Lawson estudió asignaturas relacionadas que le proporcionaron muchos conocimientos. En el instituto destacó ganándose la vida reparando las televisiones de los amigos de clase y de las familias que le conocían, ganando destreza y abriéndose camino para poder asistir a la universidad, aunque no llegó a terminar ninguna carrera.

Su vida comenzó a cambiar en el inicio de la década de los años 70, tiempo en el cual combinaba su trabajo en la empresa Fairchild Semiconductor con las invenciones que realizaba en su garaje. Ahí fue donde diseñó el juego Demolition Derby, aprovechando su tiempo libre y aprendiendo cada día más, lo que le llevó a ascender rápidamente en la compañía que le había contratado. En poco tiempo su experiencia con los videojuegos le llevó a director de ingeniería de Fairchild y se le encomendó el trabajo de liderar el equipo que crearía la consola de videojuegos Fairchild Channel F.

Fairchild

Era una época en la que las consolas utilizaban juegos precargados en la memoria de la máquina para satisfacer a los usuarios. Era una filosofía que el mercado había visto como rápidamente caduca, porque el público no tenía más oportunidad de rentabilizar su adquisición que jugando una y otra vez a lo mismo que ya había jugado ayer. Por eso Jerry Lawson pensó en algo distinto, en una idea que permitiera obtener una mayor rentabilidad del producto y que al público le ayudara a disfrutar de una experiencia más satisfactoria con el paso del tiempo. Y así es como llegó a la conclusión de que su consola tenía que utilizar cartuchos. Cartuchos en los que habría juegos precargados y que se podrían poner o quitar dependiendo de lo que le apeteciera al usuario en cada momento. Cartuchos que, lo que hacían, era alargar la vida de la máquina de manera indefinida mientras se crearan nuevos juegos.

Su idea resultó agresiva y transgresora. ¿Cómo le iban a dar al usuario una pieza de elecrónica que tuviera que manipular por él mismo? ¿no había riesgos implícitos en ello? Lo primero que tuvieron que hacer en Fairchild fue asegurarse de que cambiar el cartucho, conectarlo y desconectarlo, no terminaba proporcionándole una descarga eléctrica al usuario. Si había conexiones eléctricas, había temor a que esto pudiera pasar. Llegaron a una solución para ello, pero el gobierno norteamericano estaba tan poco convencido de ello que impusieron una cláusula para que todos los cartuchos que se fabricaran en la empresa tuvieran que ser aprobados con anterioridad. Esto también permitía regular el contenido que iba a llegar a manos de los usuarios.

Lo que hizo Lawson fue crear el mercado del videojuego tal y como se le conoce hoy día. Visualizó una forma distinta de ganar dinero. Su empresa, Fairchild, ganaría dinero vendiendo la consola y llevando a que cada vez hubiera más personas que la usaran, siendo necesaria para poder jugar con los cartuchos que se venderían por separado. Y los desarrolladores de videojuegos podrían ganar dinero grabando sus juegos en cartuchos en cuyo proceso de venta no habría más intermediarios que ellos y los propios comercios. La idea se asentó tan sólidamente que sirvió como estructura del sector durante décadas por mucho que realmente la consola de Fairchild no llegara a tener demasiado éxito.

Durante esta época Lawson formó parte del Homebrew Computer Club en el que también estuvieron leyendas del sector como Steve Jobs y Steve Wozniak, los fundadores de Apple. Compartió día a día con multitud de personas que han llegado a destacar en el mercado de manera enorme por sus creaciones y su capacidad para emprender. El poco impacto que tuvo Fairchild impidió que Lawson pudiera encumbrarse como uno de los nombres más relevantes de la industria en la época por mucho que lo mereciera por la idea del uso de cartuchos. Atari, con su Atari 2600, que sí fue exitosa en todo el mundo, utilizó los cartuchos y asentó las bases del que sería el mercado de las consolas con cartuchos. Eso llevó a que frustrado por la situación y los resultados, Lawson decidiera abandonar Fairchild en el año 1980. Había pasado 10 años en la empresa y visto el panorama era momento de cambiar de aires.

Atari 2600

En esos momentos lo que le apetecía y lo que le parecía más interesante era convertirse en una de esas empresas productoras de videojuegos con las que había tenido relación en su época al frente del desarrollo de Fairchild. Por ello fundó la empresa Videosoft, un nombre que desde su origen y hasta su cierre cinco años más tarde, se concentró en la creación de juegos para la Atari 2600. La competencia en el catálogo de esta máquina era inmensa y los grandes nombres del sector se llevaban la mayor cuota de mercado, así que los juegos de Lawson no llegaron a triunfar tanto como habría esperado. El cierre de la empresa significó otro cambio para el ingeniero, que a la vista de sus conocimientos y nombre decidió adoptar un trabajo de consultor. Así es como siguió viviendo y trabajando en distintos proyectos que no llegaron a ver la luz hasta que aceptó un trabajo como mentor en la Universidad de Stanford.

Falleció en el año 2011 debido a las consecuencias de la diabetes que sufría desde 2003, lo que le había llevado a perder algunas de sus funciones básicas, como la vista de uno de sus ojos. Poco antes de fallecer fue condecorado como pionero de la industria por la International Game Developers Association (IGDA) debido a la creación del cartucho de las consolas de videojuegos. Meses después fallecería dejando una gran historia detrás que demuestra que no hay que ser tan famoso como Jobs o Gates para haber aportado al mundo de la tecnología algo sin lo cual no estaríamos donde estamos.

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