Haribo, perfil corporativo e historia de una empresa muy dulce

Repasamos la historia de Haribo, la empresa creadora de los ositos de gominola que han dado la vuelta a todo el planeta.

El día 13 de diciembre de 2020 se cumplirán 100 años de la fundación de Haribo, la empresa de las chucherías, de las gominolas o de las golosinas que todos conocemos. No son, ni mucho menos, las chucherías de goma más famosas, al menos en España, donde siempre hemos tenido marcas nacionales que han cubierto el mercado de manera más que adecuada. Pero Haribo ha sido, posiblemente, la que mejor ha jugado sus cartas para intentar hacerse con el monopolio del mercado.

Sin ser grandes fans de Haribo, sí que somos capaces de reconocer el gran logro que ha llevado a cabo la empresa a lo largo de estos 100 años. No es algo que se logre con facilidad, pero una vez más, demuestran que es algo posible si, sobre todo, mantienen el negocio dentro de la familia (un aspecto que nosotros consideramos crucial para que la identidad de la empresa no termine adulterándose).

El origen de la empresa alemana

Pero cómo comenzó todo y ¿qué es lo que ha hecho Haribo durante tanto tiempo para mantenerse en el mercado a lo largo de las épocas? Para presenciar el origen nos tenemos que remontar al año 1920, cuando Hans Riegel, que había tenido su primera experiencia laboral en una empresa de la que su familia era socia, decidió iniciar un negocio para la fabricación de dulces. Le puso ilusión e invirtió todo lo que tenía. No lo hizo con una apertura, sino que como él mismo contaba, empezó en un espacio de muy pequeño tamaño con unos pocos ingredientes, como un solo saco de azúcar y las herramientas más básicas.

Sus primeras ideas vinieron de su entorno. Llamó a la empresa Haribo, nombre formado por las dos primeras letras de su nombre “Ha” y las dos de su apellido “Ri”, además de las dos primeras de su ciudad, “Bo” (de Bonn, en Alemania). También se inspiró en su entorno para su primera chuchería de éxito: los ositos de gominola que inventó en 1922 con el nombre de Gummibärchen, que se encontraban basados en el oso bailarín que triunfaba entre los niños que visitaban el circo de Bonn.

Los primeros ositos eran más grandes y delgados, pero tuvieron un éxito sin precedentes. Un año antes Hans había contratado a su primer empleado: su esposa. La puso al mando del reparto de pedidos, el cual realizaba con bicicleta. Pero en 1923, con el incremento en pedidos de los ositos bailarines, a Gertrud Riegel le resultaba imposible poder llegar a tiempo a todos los lugares y, sobre todo, cargar con la enorme cantidad de ositos que les pedían. Eso llevó a que la empresa tomara la decisión de comprar su primer coche oficial.

El momento en el que se encontraba la familia Riegel era muy dulce. Eso llevó a que este matrimonio emprendedor tuviera a sus tres hijos. En 1923 nació Hans Jr., en 1924 llegó Anita y en 1926 nació Paul, el más joven de los tres. El cabeza de familia sabía que en las manos de sus hijos se encontraba el futuro de Haribo, un futuro para el cual había preparado todo el camino.

Las cosas van tan bien que, en 1925, Haribo fabrica nuevos productos. Es cuando introduce sus regalices, que son conocidos en el mundo entero, así como los ositos de gominola de color negro. La idea con este movimiento era aprovechar el regaliz por todo lo alto. Y el mundo respondió de forma notable: los regalices arrasaron y marcaron tendencia de manera espectacular. Cinco años más tarde la situación aún mejora más: el gran edificio de la compañía acaba su construcción y la empresa tiene alrededor de 400 empleados. No solo eso, sino que se introduce el osito de gominola pequeño y el fundador de la entidad da vida a un eslogan que sentó cátedra: “Haribo hace felices a los niños”.

Haribo salta a su segunda generación

Todo va como la seda, pero ocurre algo problemático: en 1939 se inicia la Segunda Guerra Mundial. Hay un capítulo oscuro sobre ese periodo de tiempo que ha intentado borrarse y que Haribo niega de forma rotunda. Se dice que la compañía se benefició de la mano de obra esclavizada judía para trabajar en sus fábricas. Oficialmente, eso nunca ocurrió, pero incluso si ocurrió es difícil saber cuáles fueron las circunstancias. En cualquier caso, posiblemente esto nunca se llegue a saber a la vista de cómo la historia ha ido perdiéndose a lo largo del tiempo, pero sí sabemos que Hans Riegel falleció en marzo de 1945, el mismo año en el que terminó la Segunda Guerra Mundial.

Posiblemente no fue una muerte natural, ya que por aquel entonces Hans solo tenía 51 años. Su fallecimiento llevó a que Gertrud se tuviera que hacer frente de la dirección de la compañía, pero eso cambió un año después, cuando en 1946 los dos hijos de la pareja, Hans Jr. y Paul, se pusieron al frente del negocio. Para que no se crearan disputas, los hermanos tomaron la decisión de dividir las áreas de las que se ocuparían. Paul estaría al frente de la producción, mientras que en manos de Hans Jr. quedaría el marketing, las ventas y toda la parte comercial. Es decir, Hans Jr. sería la cara de la compañía.

En cuatro años, gracias al esfuerzo de los hermanos y por medio de los planes de expansión que había elaborado su padre, confirmaron que lo estaban haciendo de lujo y llegaron a tener más de 1000 empleados. En 1962 deciden anunciarse en televisión por primera vez y amplían el eslogan de su padre, “Haribo hace felices a los niños” incorporando “y a los adultos también”. En 1978 cambian el aspecto de los ositos de gominola por la versión que conocemos en la actualidad.

A partir de ahí continúa la expansión de Haribo, inauguran nuevas fábricas en distintos países, llegan a Estados Unidos en los años 80 y adquieren numerosas firmas que les permiten crear otros dulces, como algodones de azúcar. En 2004 fallece Anita a los 80 años y la vida recuerda a los dos hermanos Riegel que ya tienen una edad avanzada y que, después de trabajar durante toda su vida sin descanso, se encuentran en un momento crítico ante sus destinos. Haribo continúa creciendo y ellos saben que la empresa no dejará de crecer. Al mismo tiempo, el mundo reconoce su esfuerzo.

En Bonn, el gobierno de la ciudad introduce a Paul Riegel en la lista de personas que forman parte del listado de personajes dorados gracias a la aportación que realizó a la ciudad. Hans Jr. solía tener mucho más protagonismo en relación al éxito de Haribo, por lo que no tuvo ningún tipo de inconveniente en que Bonn le diera este premio a su hermano, que también había trabajado tanto como él en el negocio.

Mientras tanto Hans Jr. había estado disfrutando de su vida por todo lo alto. Obtuvo un doctorado, alcanzó un puesto de gran relevancia en el ministerio de deportes de Alemania, coleccionó coches, se compró un helicóptero y dedicó parte de su tiempo a la caza. No tuvo hijos, no se casó y se limitó a vivir y trabajar. En paralelo veía cómo su hermano Paul sí hacía todo lo que él no llegó a hacer y posiblemente lo vivía a través de él. En 2009 el trabajo realizado con la introducción de Haribo en otros mercados le proporcionó a Hans Jr. un gran título: el de caballero de la orden francesa, algo que no suele ocurrir con muchos extranjeros. Pero la alegría que se llevó ese año por ese premio, se vio reducida porque en 2009 falleció su hermano Paul.

Paul había consolidado una familia y además de dedicarse a la producción en Haribo, colaboró con distintas organizaciones sociales. Era un personaje muy querido, y muy relevante para Haribo, ya que inventó muchas de las máquinas que todavía hoy en día son utilizadas para fabricar sus productos. Pocos años después, en 2013, también fallecía Hans Jr.

Llega la tercera generación

El fallecimiento de Hans Jr. sorprendió a propios y extraños porque llegó de repente debido a un ataque al corazón. Una parte de su fortuna, valorada en millones, fue donada a una organización que realiza trabajos solidarios. Y su parte de la empresa decidió que se quedara en la familia, por lo que la heredaron sus sobrinos, los hijos de Paul. Estos ya tenían la parte que había correspondido a su padre, de manera que se hicieron con el control completo de la empresa. Dos de ellos, por otro lado, habían comenzado a trabajar en tareas directivas de la compañía desde que su padre Paul falleciera.

Hay que mencionar que Paul, desde que tuvo hijos, estuvo muy preocupado por el futuro de estos en cuanto al control de la empresa. También quiso que el legado de su padre Hans Riegel se mantuviera tal y como lo había hecho a través de su hermano Hans Riegel Jr. por ello tomó la decisión de darles el nombre Hans a sus tres hijos: Hans-Jürgen Riegel, Hans Arndt Riegel y Hans Guido Riegel.

Hans Arndt Riegel y Hans Guido Riegel han sido quienes se han mantenido al frente de la empresa en esta actual generación, en especial este último. Juntos tomaron una decisión polémica al trasladar la central de Haribo de su emplazamiento clásico de Bonn al municipio de Grafschaft, donde a día de hoy se encuentra la compañía en unas oficinas que gestionan una expansión internacional que no se detiene por nada ni por nadie.

Los planes actuales incluyen abrir una fábrica en Estados Unidos que les permita seguir consolidándose tras tener fábricas, de momento, en 10 países más. Esto hará que los ositos de gominola de la marca continúen estando entre los snacks preferidos de niños y mayores de todo el planeta.

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