Guía definitiva 2021: Los errores de SEO que debes evitar

Hablamos de los 15 errores más habituales que se cometen al trabajar en SEO y de cómo tenemos que ponerles solución.

El SEO es un organismo tan vivo que, año tras año, evoluciona de una manera significativa. Y mientras evoluciona, nos obliga a que nosotros también evolucionemos. Porque lo que no nos podemos permitir es que nuestra forma de hacer SEO se quede anticuada y que Google nos mire como si fuéramos un dinosaurio que está a punto de ser víctima de un meteorito que no sabe de dónde viene. Para que esto no ocurra debemos aprender a evitar errores de SEO comunes en la actualidad que se convierten en fallos que se cometen debido a que no hemos actualizado nuestros métodos y conocimientos.

1. Keyword Stuffing, un problemón de tiempos pasados

Una de las cosas que más nos pasan es que no nos damos cuenta de cómo Google ha activado una serie de neuronas adicionales con el paso de los años. Ahora el buscador es mucho más inteligente que antes y no podemos engañar al sistema por mucho que lo intentemos.

Siempre se ha recomendado escribir de una manera natural y de calidad. Esto es algo que se recomienda desde los primeros tiempos. “Escribe para el lector y no para los motores de búsqueda”. Pero los expertos en SEO se creían más listos que Google y, aún conociendo esa recomendación, siempre se aprovechaban de la debilidad del sistema. Para ello lo que se solía hacer era keyword stuffing, o, dicho de otro modo, abusar de la colocación de la palabra clave de una manera extrema.

Se trataba de la filosofía de poner la palabra clave principal con calzador todas las veces que fuera posible en todo momento e incluso en frases que no tenían lógica o estructura. A Google, en el pasado, le impactaba que se mencionase tantas veces el término clave, por lo que impulsaba esos resultados de búsqueda. Pero, como decimos, las cosas han cambiado mucho en la actualidad y ahora ya no se la podemos dar con queso a Google, sino que el buscador se dará cuenta de lo que hacemos y nos dará menos relevancia en los resultados de las búsquedas.

Por lo tanto, no abuses de la palabra clave y, en lugar de ello, ataca con el uso de sinónimos y de términos que estén relacionados con la palabra clave. La inteligencia de Google aumenta y, a medida que lo hace, el sistema aprende cada vez más a entender los textos que está posicionando. Por lo tanto, ahora se da más importancia a la coincidencia de temas relacionados dentro de un mismo texto, a la creación de una buena estructura y a la presentación del contenido de una manera en la que al buscador le parezca que tiene sentido cara a la experiencia del usuario.

¿Cómo lograr esto? No hay que ir a la batalla sin un plan, eso está claro. Podemos estudiar las palabras clave, los sinónimos, los términos relacionados, lo que Google relaciona con cada término y lo que acaba teniendo sentido dentro de un contenido. No hay que hacer chanchullos ni terminar presionándose para introducir en el texto palabras clave que, en realidad, no tienen sentido. Ahora todo tiene lógica, por lo que solo hay que dejarse llevar teniendo una guía que nos pueda ayudar a abrir un poco la mente sobre qué keywords van a ser más recomendables.

Pero, ante todo, hay que escribir de forma natural, porque a partir de aquí la experiencia de Google va a continuar creciendo y su inteligencia será cada vez mayor. Siempre se potenciará el que Google llegue a tener una forma de entender los contenidos similar a la que tiene una persona que los lea. Por ello, nos tenemos que preguntar, ¿qué es lo que ayudaría encontrar a un lector en este texto? ¿qué palabras clave son lógicas y tienen un espacio comprensible dentro del mismo?

2. Pagar o intercambiar enlaces

Resulta sorprendente que, en 2021, todavía se siga haciendo uso de esta técnica. En el pasado alguien tuvo la idea y seguramente pensó que había dado con el clavo para hacer dinero en la red. Y posiblemente, durante unos años esas personas que se dedicaron al comercio de enlaces ganaron tanto dinero que ya no tuvieron que preocuparse de nada, ni siquiera de si Google les penalizaba o no.

Hoy día, la compra-venta de enlaces o el intercambio, se han visto muy perseguidos por Google, pero quienes se dedican a ello continúan inventándose y encontrando nuevas formas de recurrir a este negocio. Por ejemplo, se hace uso de enlaces invisibles para el visitante, los cuales se camuflan con color blanco dentro del código para que sean efectivos a ojos de Google, pero que no se vean.

No obstante, hay que tener cuidado con estas prácticas, porque están en el punto de mira y lo más probable es que en poco tiempo vayan a recibir el hachazo más radical por parte de Google. Llegará un momento en el que todas las webs que se vean comprometidas por los enlaces sin justificar acabarán sufriendo tal golpe a su posicionamiento que, recuperarlas y revivirlas, será de lo más complicado.

Como de costumbre, la recomendación es que hagamos uso de enlaces naturales y que no nos arriesguemos con enlaces de pago que no benefician a nadie. Si queremos dedicarnos a ello tenemos los nuevos tags que ha introducido Google, como los enlaces esponsorizados. De esa forma no le estaremos intentando ocultar nada a Google y seremos transparentes con ellos. Que la propia Google nos penalice si, por ejemplo, tenemos demasiados enlaces patrocinados, eso ya es algo distinto.

3. Dejar SPAM en tus comentarios

Los comentarios que los usuarios publican en tu web son importantes por muchos motivos. Por una parte, proporcionan valor añadido al contenido que hayamos creado. En muchas ocasiones los visitantes saltan rápidamente a los comentarios después de haber leído el contenido o incluso antes de leerlo. Por eso deberíamos permitir que se publiquen comentarios, pero con control.

No podemos tolerar que se publique SPAM en nuestra sección de comentarios en los contenidos, puesto que esto no solo provoca sentimiento de rechazo entre los visitantes, sino que también puede afectar a Google. Lo primero, para luchar contra este problema, es configurar para que cualquier enlace que se incluya en los comentarios de un contenido acabe siendo nofollow.

Eso le dirá a Google que no le damos credibilidad ni importancia a ese enlace, por lo que le estamos diciendo en cierta manera que es un enlace de baja calidad. Por ello, Google lo ignorará y no lo relacionará con vuestra web. No obstante, aún con el comando nofollow activado, es preferible que eliminemos esos comentarios con enlaces de spam y que no los permitamos. A Google le va a terminar molestando si, por ejemplo, todos nuestros contenidos están llenos de SPAM. Y nadie nos dice que, en un futuro, esto no se convierta en algo más negativo que nos afecte al SEO a un nivel mayor.

Para luchar contra el problema del SPAM en los comentarios hay herramientas, plugins que podemos instalar y aplicaciones de defensa. Algunas bloquean todos los enlaces, otras requieren que el usuario haga una confirmación de que es humano y no un bot que va poniendo SPAM a diestro y siniestro. En otros casos se obliga al usuario que quiera poner un enlace a estar registrado o a introducir sus datos personales. Otros plugins nos permiten aprobar los enlaces y comentarios antes de que se publiquen. Así es como podremos defendernos ante este error común.

4. Repetir anchor text sin cuidado

Este no es el error más problemático, al menos de momento. Google no le da tanta importancia como podríamos imaginar, aunque como siempre decimos, no sabemos qué ocurrirá en el futuro. El problema de los anchor text es abusar de ellos y caer en el spam. Por ejemplo, si nuestra web repite unos anchor text de forma demasiado habitual, al final a Google no le gustará, porque no será natural y se verá que hay gato encerrado.

Y si hacemos lo mismo dentro de un solo contenido, Google también se dará cuenta. Por ejemplo, no deberíamos repetir el mismo anchor text varias veces en un texto, ni tampoco variaciones del mismo que sean evidentes. Esto nos dejaría en una situación problemática.

Lo que se recomienda en su defecto es recurrir a unos anchor text naturales, enlazados a nombres de marcas, productos específicos que no se repitan o incluso, sin abusar, el típico “pincha aquí”. Esto es lo que quiere ver Google, un comportamiento natural de la colocación de enlaces que le demuestre al buscador que estamos trabajando y elaborando un contenido natural.

5. No cuidar el SEO de las imágenes

Hay veces en las que, cuando ya hemos hecho el SEO del texto y optimizado el contenido, nos da una pereza bárbara trabajar la forma en la que subimos nuestras imágenes. Pero nunca hay que olvidar que Google Imágenes es un motor de posicionamiento único que también resulta muy beneficioso para impulsarnos, siendo capaz de lograr que, gracias a una imagen, nuestros contenidos ganen muchas más visitas.

Tal y como puede ser una gran ayuda, con la búsqueda de imágenes de Google también podemos perder muchos puntos. Por ello hay que asegurarse de invertir un poco de tiempo en este tema por mucho que creamos que no es importante. Habrá que personalizar el nombre de las fotos, huyendo sobre todo de los nombres con códigos de letras y números, y editar los anchor y las descripciones de las imágenes con el objetivo de darles un poco de trasfondo.

Eso será lo que ayude a Google a posicionar las imágenes y lo que nos podría dar un impulso importante para continuar con el proceso de expansión de nuestros contenidos. Además, no lo olvidéis, siempre y cuando podáis usar imágenes originales que no tenga nadie más…. ¡mejor que mejor! Nunca se sabe si, en el futuro, un animal de Google penalizará la repetición de imágenes. Ahora mismo suena desproporcionado, pero en el SEO todo es posible.

6. Engañar con los titulares de tu contenido

En YouTube hay una práctica muy extendida que, por supuesto, terminará convirtiéndose en una bomba de relojería cuando Google reaccione y ponga límite a los listos que se aprovechan del sistema. Se trata de la técnica de engañar con el titular del contenido y con la foto de miniatura que incluimos en el mismo. Por ejemplo, en la plataforma de vídeos nos encontramos muchos casos en los que los usuarios le ponen una miniatura muy jugosa y un título relacionado con ella, pero cuando abrimos el vídeo descubrimos que se trata de algo totalmente distinto.

Los usuarios que hacen este tipo de cosas cuentan con que quizá un 20% de las personas que lleguen engañadas al vídeo, se quedarán a verlo y acabarán aportándole un beneficio al tramposo. Con eso, poco a poco van ganando visitantes e ingresos. Esto también se aplica a los contenidos de páginas web. Hay quienes publican titulares y les ponen imágenes, pero, cuando entramos, vemos que lo que hay en ese artículo o post es algo que no tiene ninguna relación.

Se podría pensar que a Google se le pasa algo como esto, pero en realidad, lo tiene bien controlado. Lo que ocurre cuando un usuario entra en una web y no encuentra lo que pensaba que iba a encontrar, es que a Google le va quedando huella de todo y termina pasando factura. El buscador se da cuenta de que tus contenidos no son relevantes, puesto que los visitantes no se quedan a leerlos, así que poco a poco va bajando los puestos del posicionamiento SEO.

Lo que podemos aprender de esto es: publica contenidos de calidad, sé transparente y no intentes engañar a los usuarios vendiéndoles algo distinto a lo que van a encontrarse. En realidad, si crees que algo muy jugoso hará que tus lectores entren y disfruten, ¿por qué no escribes de ello? No parece tan problemático.

7. Contenido duplicado

Uno de los grandes problemas de las páginas web: de todas. No hay nadie que se escape a este error que se comete de manera tan habitual que está normalizado, pero no por ello menos penalizado. Por ejemplo, os podemos decir que hasta Amazon comete el error del contenido duplicado y, si todavía no les está pasando mucha factura, lo hará en el futuro. ¿Por qué? Porque publican descripciones de los productos que venden tal y como les llega de los fabricantes. ¿Y sabéis quiénes hacen lo mismo?: decenas de otras tiendas. Para Google suenan las alarmas, porque todas esas tiendas están publicando lo mismo.

El contenido duplicado también afecta-afectará a los periódicos, que republican comunicados enviados por agencias como Reuters sin modificar ni siquiera una palabra. ¿Conclusión para Google? Contenido duplicado, penalización y bajada de los visitantes, antes o después, nadie se libra.

No pensemos que, por otro lado, con el uso de spinners estamos libres de riesgo con el contenido duplicado. Cuando estos programas se inventaron, Google no los conocía y era fácil colársela. ¿Pero ahora? Ahora Google sabe cuándo has “spineado” un contenido y pasa factura con penalizaciones muy graves que van más allá de una simple bajada de posiciones. Porque lo que no le gusta nada a Google es que te creas más listo que ellos. ¿El problema de esto? Que servicios de contenidos por encargo, como Fiverr y similares, están plagados de autores que spinean los contenidos que escriben (en el 99% de los casos). Así que, si estás comprando contenidos a estos autores, deberías saber que te están vendiendo textos copiados en los que solo han tenido que invertir unos minutos para escribirlos. Así es como se aprende que lo barato acaba saliendo caro.

8. No actualizar tu web a móviles

Las tendencias de navegación entre los usuarios están cambiando y, en la actualidad, crecen las cifras de personas que utilizan el móvil para navegar y no el ordenador. Esta es una tendencia que continuará en el futuro a la vista de cómo el ordenador está quedando como herramienta de trabajo, mientras que el móvil y el tablet en menor medida se establecen como el dispositivo preferido por los usuarios para navegar y consultar contenidos en la red.

Por todo ello, Google le está dando cada vez más relevancia a la navegación móvil. Y si bien en un pasado reciente era malo que tu página no estuviera optimizada para móviles, pero el “castigo” no pasaba de un aviso, ahora mismo las consecuencias son mayores. La forma en la que nuestra web se puede ver afectada si no está optimizada para móviles es enorme, llegando a sufrir un gran efecto de bajada en las posiciones de búsqueda y reduciendo en mucho nuestras posibilidades de alcanzar el éxito.

Debido a esto, tenemos que recordar la relevancia de la optimización para móviles y, por ejemplo, comenzar por escribir los contenidos de una manera más consciente de las necesidades de los usuarios que acceden desde sus teléfonos. Eso significa olvidarnos de los enormes párrafos que escribíamos en el pasado y optar, como norma, por párrafos de cuatro o, como mucho, cinco líneas. De esa manera no espantaremos a los usuarios de móviles.

9. Anuncios publicitarios invasivos

Sabemos que la publicidad es lo que mantiene los portales, periódicos, revistas online y cualquier tipo de publicación. En los últimos tiempos Google ha refinado su herramienta publicitaria de Adsense con la intención de facilitar mucho la vida al webmaster, llevando a que, por ejemplo, los anuncios se puedan colocar de manera automática en la página.

No obstante, esta opción puede no ser siempre la más adecuada, ya que el propio sistema automático de Google no deja de ser un proceso que se realiza siguiendo las indicaciones y deducciones de un algoritmo. Por lo tanto, siempre es mejor que seamos nosotros mismos los que definamos las posiciones en las que aparecerán los anuncios, pensando en su optimización, en el buen rendimiento que puedan tener y en que no acaben resultando un problema para los usuarios que nos visiten.

Sobre todo, de lo que tenemos que huir es de los anuncios que se colocan en medio de la pantalla y de los que persiguen al usuario a medida que hace scroll. Todo lo que sea entorpecer la experiencia de usuario será algo de lo que tendremos que huir de forma inmediata. Cuanto mejor colocados estén los anuncios, más apoyo nos dará Google a la hora de posicionar nuestros contenidos. Porque lo último que quiere Google es que se multipliquen las páginas web que van claramente a lo que van: a poner anuncios publicitarios de manera indiscriminada para hacer ingresos sin preocuparse de los visitantes.

10. Una web que sea poco funcional

¿Qué ocurre si cuando un usuario entra en nuestra web se encuentra con que es muy difícil navegar entre las distintas secciones? Lo más probable es que, simplemente, no navegará, saldrá rápido y no descubrirá todo el buen contenido que le estamos ofreciendo.

Este es uno de los grandes problemas del diseño web y de lo que supone para quienes nos visitan. Quizá nos llegue una visita por Google que se pueda interesar por otros contenidos de nuestra página, pero si no están bien planteados, si no son accesibles y no se ofrece una navegación amigable, no servirá de nada. Lo importante para una web no solo es la gran cantidad de personas que puede llegar desde Google, sino quienes entran en la página regularmente porque la conocen y les gusta.

Para conseguir fidelizar al usuario tenemos que hacer todo lo posible a fin de conseguir una experiencia de calidad. Y eso significa introducir un diseño que resulte amigable, que tenga una pizca de familiaridad y que permita ver todo el contenido o las secciones con rapidez. Se trata de diseñar páginas web en las que el sitemap sea tan visual y tan intuitivo que no haya que pensar dónde estarán los contenidos, sino que los usuarios lo sabrán reconocer desde el primer momento.

Por supuesto, esto no es fácil. A veces nos complicamos demasiado. Buscamos páginas que tengan un diseño tan bonito, tan profundo, tan “que lo cambie todo”, que nos perdemos por el camino. Porque en ocasiones la funcionalidad está reñida con el diseño y no podemos pretender poner un 99% de pasión en diseño y dejar solo un 1% a la funcionalidad. La búsqueda del equilibrio es lo que nos dará la llave para causar el interés necesario en los usuarios que determinará si nos seguirán visitando o no después de haber accedido de manera “inesperada” desde Google.

11. No pensar en el futuro

Cuando trabajamos en una web tenemos que intentar adelantarnos al futuro. Conocer el futuro no está en nuestra mano y no hay manera humana de lograrla, pero sí que nos podemos intentar imaginar cuáles serán las tendencias o los cambios que se introducirán en Google o Internet con el paso de los años. Algunos especialistas recomiendan una máxima “ponte siempre en lo peor y acertarás”.

Eso significa que, si a día de hoy los enlaces nofollow, por ejemplo, no están penalizados ni suponen un problema para Google, pensemos que quizá dentro de 5-10 años esto haya cambiado. Si nos ponemos en lo peor, ¿qué podría ocurrir en una década con los enlaces nofollow? Lo lógico sería imaginar que, Google, diría que son nocivos y que, a partir de ese momento, todos esos enlaces quedan penalizados. Eso sería ponernos en lo peor. ¿Qué ocurriría? Millones de páginas verían sus resultados de búsqueda afectados, perderían posiciones y su SEO sufriría.

Habría que tomar medidas, como introducir un plugin en el sistema que desactivara-eliminara todos los enlaces nofollow de la web. Se podría hacer de manera automatizada en unas pocas horas, pero no todos los dueños de páginas web lo harían y muchos, cuando lo hicieran, descubrirían que ya era tarde. Google les habría penalizado y, después, salir de esa penalización, de un posible sandbox en el cual estuvieran relegados a las últimas posiciones de los resultados de búsqueda, sería cuanto menos complicado.

Por ello, como decimos, siempre hay que pensar en futuro y ponerse en lo peor. Pero con esto no queremos decir, por ejemplo, que no hagas nunca un enlace nofollow. Todo tiene una media, un equilibrio entre la lógica y la paranoia. A lo que vendríamos a referirnos es a que no cargues tus contenidos con enlaces nofollow sin sentido y a cascoporro, porque llegará un momento en el que quizá se vuelva en tu contra. Y, si lo pensáis, normalmente estos “vicios” que se aplican a veces en las publicaciones web, no son tan necesarios como parece.

12. Perder la verticalidad y el objetivo de una web

Otro de los problemas que nos afectan al SEO es decirle a Google, indirectamente y de manera involuntaria, que nuestro contenido es “más de lo mismo” y que “no tiene nada de especial”. Curiosamente, eso es lo que les pasa, por ejemplo, a muchos de los periódicos que circulan por la red y que se trata de las versiones online de periódicos físicos que han informado a la sociedad durante décadas.

A diferencia de sus versiones impresas, donde se tiene muy dominada la idea de crear una “ensalada de contenidos”, en las ediciones online se olvida todo. Es como si estos medios, experimentados durante años y años, hayan olvidado qué es lo que buscan sus lectores. En parte, posiblemente, esta situación se deba a que los equipos que se dedican a dirigir las versiones físicas y online son totalmente distintos y no comparten ni sus conocimientos, ni su experiencia ni sus habilidades.

Esto es lo que lleva, por ejemplo, a que veamos que los periódicos online son simples hemerotecas de noticias que se acumulan con el paso de los días, con algunas columnas de opinión, pero principalmente noticias. Tienen en cuenta la importancia de informar al último minuto, lo cual es realmente importante, pero se olvidan de toda la verticalidad y el dinamismo que han llegado a alcanzar los periódicos impresos.

Una publicación online que se niega a entender cómo funciona la mente de su visitante, es una publicación que está condenada al olvido. Y eso es algo que Google sabe bien. Por eso el buscador valora todo el contenido adicional de las páginas y la forma en la que estas consiguen retener al usuario. ¿Se han olvidado los periódicos de la importancia de sus contenidos adicionales que hacen de los periódicos físicos un lugar donde perderse en algo más que noticias?

Horóscopos, secciones de consulta, pasatiempos, tiras cómicas o cómics son algunas de las muchas cosas que se desaprovechan por mucho que sean formatos que se puedan adaptar a un formato online. Para hacerlo solo hay que buscar la forma. A Google le gusta el dinamismo, la interactividad y que los visitantes estén contentos, algo que se representa en el tiempo que pasan dentro una publicación.

Intenta que tu web aporte algo más y el usuario se quedará. ¿Recuerdas los foros que antes tenían todas las páginas web y que han pasado al olvido? ¿sabes qué ocurre en las webs que todavía los tienen? Te sorprenderías al ver el movimiento que generan algunos de ellos, en especial en estos tiempos en los que las herramientas de chat han cambiado tanto su forma de ser a la del pasado.

13. Lentitud en las publicaciones

No es algo a lo que le demos tanta importancia, pero sí es un elemento que influye. En especial, si estás dentro de Google News y tus publicaciones compiten contra la de otras webs, páginas, periódicos, revistas o blogs de actualidad, es necesario que muestres a Google que “estás en la onda”. Eso significa publicar las noticias en el rango de las dos primeras horas y no dejarlas para más tarde o incluso para días después.

Si te preguntas si es mejor publicar una noticia 10 horas tarde, uno o dos días tarde o no publicarla, te vamos a decir que es mejor lo último. Si, por ejemplo, tienes una web dedicada a informar del iPhone y, por cualquier motivo, porque todos somos humanos, no llegas a tiempo para compartir la información del último modelo del móvil de Apple, será mejor que busques otro enfoque.

No es el final del mundo. No has publicado la noticia típica de “Anunciado el nuevo iPhone” que todos los medios publicarán de forma similar al mismo tiempo. Lo que puedes hacer es esperar un poco y pensar en un enfoque distinto para aprovechar el contenido y la información que se ha desvelado en las últimas horas. A Google le gustará tu iniciativa, tu capacidad para razonar y para encontrar ese “algo más” que es, en realidad, lo que le interesa al buscador.

Si cuando publiques tu artículo sobre el nuevo iPhone, consigues aportar algo más, no hay duda de que lograrás posicionarlo de una manera más que correcta. Y quién sabe si se podría convertir en lo más visto en cuanto a las búsquedas sobre ese tema concreto. Porque lo ocurre con las noticias de actualidad es que, entre una fuente y otra, el contenido es tan parecido que a Google le marea, le pesa y le angustia. Acaba limitándose a posicionar el contenido de la página que haya sido más rápida y que tenga más autoridad. Por eso tenemos que aumentar nuestras miras y llegar un poco más allá.

14. No estar al día en las tendencias

¿Te plantearías poner un emoji en el título de un artículo? Seguramente, si vienes de atrás y llevas en esto de los contenidos online unos años, seguramente no lo harías de ninguna de las maneras. ¿Cómo poner un emoji en un titular? ¿no queda muy feo, cutre y fuera de lugar? Es lo que parece, pero al mismo tiempo, es una de las tendencias que definen la forma en la que la sociedad está modificando su manera de comunicarse.

No te sorprendas si, entre 5 nichos que tienen exactamente el mismo tipo de contenido, uno de ellos destaca sobre los demás debido a que ha incorporado una serie de emojis dentro de su diseño. Emojis que pueden acompañar el titular, las listas de puntos con viñetas o las numeraciones. Pequeños detalles tan sencillos como esos le demuestran a Google que estamos “in” y nos acaba beneficiando en la manera en la que nos posicionamos en el buscador.

Esto nos lleva directamente hasta el último punto del que os vamos a hablar en esta guía sobre lo que no hay que hacer para que nuestro SEO sea satisfactorio e impulse el posicionamiento de nuestro contenido.

15. Ser inflexibles

Dice la RAE que la inflexibilidad es la capacidad para no doblegarse ante algo. Por lo general, se trata de un término que tiene una connotación positiva. Pero en el entorno online, en Internet, en un mundo que cambia de forma drástica cada día y que cada 10 años ha modificado la manera de conducta de los usuarios, es algo terrible, peligroso y, en cierta manera, terrorífico.

Si somos inflexibles creando contenido, manteniendo páginas web o creando portales en Internet, estamos condenados a fracasar. Principalmente, porque Google es todo lo contrario a la inflexibilidad. Google evoluciona y se mueve de manera flexible a través de un océano en el cual las corrientes marinas nos arrastran por mucho que no queramos movernos de donde nos encontramos. Si seguimos trabajando y creando contenido como hemos hecho en los últimos años, ajenos a los cambios y exigencias que introduce cada año que pasa, no progresaremos, nos estancaremos.

No podemos permitirnos ser cabezones, no podemos permitirnos tener unas preferencias que se superpongan a la lógica de lo que quiere el mercado. Tenemos que ser capaces de absorber lo que ocurre a nuestro alrededor, lo que pide el mundo, como si fuéramos la esponja más absorbente que haya sido creada. Eso, en muchas ocasiones, significará ir en contra de nuestros gustos, de lo que nos ha convencido siempre, de aquello que creíamos que era lo que quería la gente.

Nunca hay que cerrarse a ese cambio, porque la gente también cambia. Nosotros tenemos que cambiar con ellos y pensar, sobre todo, que la sociedad sigue creciendo y expandiéndose. En el mundo nacen a diario más de 372.000 personas y fallecen alrededor de 155.000. Quien nace hoy, en 10 años, cuando nuestras páginas web seguirán en activo, ya serán capaces de entrar y leer nuestros contenidos. ¿Pensamos que esas personas van a tener los mismos hábitos que teníamos nosotros cuando creamos la web? ¿no vemos cómo los mayores también se habrán dejado influir por ese cambio que la sociedad va escribiendo con el paso de los años y las décadas?

Nos guste o no, estamos condenados a evolucionar y a dejar de lado nuestros sentimientos. No está mal tener unas normas autoimpuestas, unos criterios al menos éticos que marquen la forma en la que tomaremos decisiones, pero entendamos que nosotros formamos parte de ese gran motor que es Internet y que cada día cambia mucho más de lo que podamos imaginar. Si queremos seguir adelante, lo mejor será que seamos nosotros mismos los que evolucionemos con nuestra web manteniendo siempre un punto de vista flexible ante los cambios.

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