Consejos para implementar servicios de nube en la empresa

Os damos algunos consejos a tener en cuenta si estáis pensando en introducir un entorno en nube en vuestro negocio.

Cloud computing

Algunas veces hemos hablado con anterioridad de la nube y de cómo sus servicios principales pueden ayudar a dinamizar el día a día en cualquier tipo de negocio. En el caso de las empresas jóvenes, las startups que están comenzando, es fundamental que tengamos en cuenta los servicios en nube porque al partir de cero estamos en una posición idónea para absorber todo lo que tienen que ofrecernos. Y está claro que la implementación en esta fase inicial del negocio será mucho más sencilla que si adoptamos la nube cuando nuestra empresa ya ha adoptado una filosofía de trabajo con unos sistemas previos que haya que modificar a posteriori.

Dicho esto, vamos a plantearnos una serie de consejos para poder implementar los servicios en nube de una manera exitosa y sin sufrir ningún tipo de problema en el proceso.

Elegir el mejor proveedor

Antes de tomar la decisión sobre elegir un proveedor de servicios en nube tendremos que analizar bien cuáles son los servicios que nos proporciona cada una de las ofertas que nos hayan hecho. No todos los proveedores dan el mismo servicio y en este sentido lo que más nos interesará será un proveedor que nos garantice que podremos tener soporte técnico disponible en todo momento. Porque hay muchas exigencias a la hora de contratar una nube (precio, disponibilidad, escalabilidad…), pero saber que hay alguien a quien podemos contactar con flexibilidad será muy importante. Por mucho que dispongamos de experiencia informática, siempre es bueno que nos puedan proporcionar atención dinámica para superar situaciones de crisis.

Que los datos siempre sean tuyos

Cuando almacenamos en nube los datos de nuestra empresa, así como archivos y todo tipo de elementos que usemos en nuestro día a día, lo hacemos pensando en que siempre tendremos acceso a ellos. Confiamos tanto en la nube que a veces descuidamos la elaboración de otros back-ups y dejamos que esta información solo esté disponible en el entorno cloud. Es algo que hay que intentar evitar en el caso de los datos más importantes, aquellos sin los que nuestro negocio estaría patas arriba. No obstante, la confianza en la nube se tiene que asentar sobre unos principios básicos. Uno de ellos tiene que ser que nuestros datos siempre sean nuestros y que tengamos acceso a ellos sin importar lo que ocurra.

Nos referimos a que podemos deber acceder a estos elementos almacenados en la nube incluso si hemos finalizado el contrato con el proveedor y ya no estamos usando su nube. En estos casos solo nos tendrían que dar acceso al back-end para conseguir la información que tuviéramos almacenada, sacarla de allí y continuar con nuestro día a día.

¿Tenemos nuestras aplicaciones preparadas?

No está de más que antes de llevar a cabo la contratación de un servicio en nube uno de sus técnicos haga un repaso de las aplicaciones con las que trabajamos a diario para comprobar si el salto al entorno cloud es viable sin sufrir problemas. Habrá casos en los que tengamos dificultades para adaptar algunas aplicaciones y que nos tengamos que plantear cambios a fin de poder seguir con el trabajo y disfrutar del máximo rendimiento. Cuanto menos haya que editar o cambiar más satisfechos estaremos a partir del inicio del trabajo con la nube.

Nube desde cero

¿Qué necesitamos y cuánto nos va a costar?

Hay tantos proveedores de nube que en ocasiones resulta complicado entender lo que nos están ofreciendo exactamente en cada uno de los casos. El problema es que a veces nos encontramos ante muros de texto y palabrería que no nos dejan claro qué es lo que nos están ofreciendo. Por ello lo más conveniente es que hablemos de tú a tú con el proveedor habiendo realizado anteriormente un estudio concienzudo de lo que necesitamos en nuestra empresa en términos de nube. No hay que escatimar en medios para profundizar en nuestras necesidades reales y mucho menos exagerar en cuanto a lo que necesitamos. La nube es un entorno escalable que tiene la ventaja de que en cada momento nos permite usar lo que requiere el negocio, ni más ni menos.

Cuando ya hayamos realizado ese estudio exhaustivo estaremos en la mejor posición para solicitar un presupuesto completo al proveedor y que nos informe de todo lo que nos ofrecen. Es bueno que analicemos las tarifas tanto a corto plazo como a largo, valorando los posibles añadidos de nube que vamos a necesitar en los próximos meses o años. Al fin y al cabo, es mejor contratar un servicio de nube estable y no estar después con migraciones que al final solo sirven para que nos entren serios dolores de cabeza.

Los volúmenes de datos

Hay proveedores de nube que juegan con la semántica y que ofrecen unas tarifas específicas para el momento en el que tenemos un tráfico ajustado y no tenemos que exprimir las máquinas. Si por ejemplo contamos con un volumen de datos de 1GB mensual es posible que nos hagan grandes ofertas. Pero tenemos que plantearnos qué ocurrirá si en cuestión de unos meses nuestro negocio se dispara y necesitamos hacer transmisiones de 1TB a través de nuestra nube. ¿Seguiremos pagando lo mismo o se nos penalizará con cargos adicionales debido al tráfico añadido que se ha producido en nuestra cuenta? Este es otro aspecto que se recomienda hablar antes de la firma del contrato para evitar incidentes.

Trabajar en la nube

¿Privada, híbrida o pública?

Seguro que ya habéis oído de sobras sobre los distintos tipos de nube que se pueden contratar, pero es importante remarcar la relevancia de optar por el tipo de configuración que más se ajuste a nuestras necesidades. Para simplificar podemos decir que es frecuente que se contraten servicios de nube privada en los casos de grandes negocios en los que la seguridad deba ser elevada, mientras que la nube pública por sus costes y características de configuración nos vendrá en casos de startups y empresas de menor envergadura.

¿Qué tiempo de caída se nos garantiza?

A nadie le gusta sufrir caídas y saber que no podemos acceder a nuestra información en momentos puntuales debido a un problema con el proveedor. En el entorno en nube las caídas existen como con cualquier otra tecnología, así que nos tenemos que asegurar de que no sufrimos sus problemas. Dicho esto, antes de la contratación tendremos que asegurarnos por escrito del porcentaje de disponibilidad que nos proporciona el proveedor. Esto es, el tiempo durante el cual podemos acceder al servicio, tratándose de una cifra de la que no puede bajar por contrato. En el caso de la nube la tecnología está tan volcada con la disponibilidad que siempre debemos exigir como mínimo un 99.9%. Hay que pensar que los proveedores tienen sistemas de cobertura que se apoyan entre sí, por lo que sería muy raro que se produjera una caída que fuera más allá de la no disponibilidad durante algunos segundos.

Con todo esto en cuenta ya estamos más cerca de integrar la nube en nuestro negocio, pero siempre recomendamos tener mucho cuidado con la forma en la que entra en la empresa y con el proveedor que seleccionemos. Cuanto más seguros estemos de que estamos haciendo la elección correcta más problemas evitaremos y más productivos conseguiremos llegar a ser en nuestro día a día.

Foto: rawpixelJESHOOTScomStockSnap

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