¿Cómo superar el agotamiento profesional?

Quemarse trabajando es muy habitual, pero hay una serie de ideas que podemos aplicar para intentar detener el proceso.

black-and-white-905947_1280

Quemarse en nuestro trabajo es más fácil de lo que podamos imaginar. Nos quemamos casi de una manera natural si durante mucho tiempo repetimos los mismos procesos y errores. Si no pensamos en nosotros, en nuestro bienestar y en cómo tener una vida estable laboral y personalmente, las posibilidades de que entremos en un estado de agotamiento profesional son realmente elevadas. Por eso, como siempre decimos, lo que tenemos que hacer es aprender de quienes se han encontrado en esas situaciones e intentar aplicar una parte de lo que nos cuentan con la intención de que nosotros no nos veamos en ese mismo contexto.

Es importante, sobre todo, que no intentemos replicar una recomendación específica o un consejo determinado llevándolo al pie de la letra. Es raro que una solución procedente de la vida de otra persona se pueda aplicar de forma exacta al 100% en nuestra situación. A veces cuando intentamos hacerlo lo que acabamos derivando es en una situación en la cual nos forzamos y no conseguimos lo que necesitamos porque nos concentramos demasiado en esa idea de la repetición de lo que ha hecho otra persona. Por ello tenemos que leer y sacar lo mejor de cada caso para poder aplicarlo a nuestro contexto.

La vida está llena de personas con las que nos cruzaremos, de historias que leeremos o escucharemos y de todo tipo de influencias, pero nuestra vida es solo nuestra y no tenemos que buscar respuestas exactas para intentar vivir la que ha tenido otro individuo. Y dicho esto, os queremos comentar algunas ideas que os podrían ayudar a dar con una solución para lograr salir adelante hasta en aquellos casos en lo que todo parece más complicado.

1. Organiza tu vida

No es solo una persona emprendedora y de éxito la que recomienda esto, sino que se trata de uno de los puntos comunes a la hora de superar malos momentos. Todos sabemos y coincidimos en que el día tiene 24 horas. El reto está en saber cómo dividir ese tiempo de manera que no nos lleguemos a quemar. La forma más sencilla de dividir ese tiempo es en tres bloques de 8 horas. En este caso dedicaríamos 8 horas a dormir, porque lo necesitamos, 8 horas a trabajar, que es la jornada habitual, y aún nos quedarían otras 8 horas. Esas 8 horas restantes las tenemos que dedicar a la familia, al ocio, a relajarnos y pasarlo bien.

Por supuesto, cada situación y cada vida son distintas e incluso cada día es distinto a los demás. Por eso no tenemos que pensar en que cada día utilizaremos esas ocho horas de una manera concreta, porque no sería un pensamiento realista. Además, tenemos que tener en cuenta que es posible que invirtamos parte de ese tiempo en los desplazamientos al trabajo, ducharnos, comer… multitud de tareas que acaban ocupando minutos. Eso sí, intentemos combinar esos periodos de tiempo en los que comemos, nos desplazamos en transporte público, etc, con la búsqueda del ocio o de la relajación.

look-2774228_1280

2. Aprende a relajarte

También es fundamental que nos relajemos, que busquemos la paz y la serenidad. Cada persona tiene una forma de relajarse o podemos buscar la nuestra si aún no la hemos encontrado. Esta varía mucho entre unos y otros, así que no hay una recomendación exacta que podamos hacer. Pero suele funcionar meditar, hacer yoga, escuchar música relajante o incluso algo que no parece relajante como es limpiar la casa. Lo principal es que podamos desconectar de los problemas y de las preocupaciones, que liberemos nuestra mente y que dejemos de pensar en aquello que nos pueda quitar el sueño.

3. Conócete a ti mismo

Puede ocurrir que nos encontremos desbordados por el trabajo que realizamos y es posible que el motivo sea que no tenemos claro cómo ver nuestros propios límites. En muchas ocasiones nos excedemos. Trabajamos más horas de las que pensamos que podemos trabajar porque no vemos la situación con perspectiva. Según la regla de las 8 horas que mencionábamos antes, lo que hacemos es reducir dos horas de sueño y otras dos horas de tiempo libre y lo que nos queda es una jornada de 12 horas que no parece tan mala. Pero al mismo tiempo que hacemos esto posiblemente también veamos bien trabajar los fines de semana y hacerlo casi en la misma filosofía de horario. Lo hacemos porque creemos que podemos. Nos decimos a nosotros mismos: podemos hacerlo.

El problema viene cuando nos damos cuenta de que no, que hemos creado en nuestra cabeza una bonita historia en la que nos vemos como Supermanes, pero en la cual posiblemente no encontremos un final feliz. Es necesario que nos conozcamos, que sepamos lo que podemos afrontar, que conozcamos nuestros límites y que seamos muy sinceros con nosotros mismos. Si no somos sinceros con nosotros, sea de una manera global o incluso de una forma crítica, no vamos a poder continuar con buenos resultados.

4. Tómate un tiempo

A veces todos necesitamos parar. Y es mejor parar por voluntad propia que tener que terminar parando porque nuestro cuerpo nos dice que paremos. Sabemos las mil razones que tenéis para no parar nunca. Os entendemos, estamos ahí o hemos estado ahí en el pasado. Pensáis que si paráis un tiempo va a ser peor el remedio que la enfermedad. Pero no siempre es así, no tiene que serlo. Paramos porque sino, explotamos. Paramos para poder mejorar nuestra situación, no como una forma de volver de nuevo a lo mismo. Hay quienes paran cada cierto tiempo, se dan una buena desconexión y al instante vuelven a donde estaban, lo que les lleva más adelante a necesitar otra parada y continuar con el mismo problema. Nosotros debemos parar siendo conscientes de que lo hacemos como un bien mayor, como un proceso de cura para una situación problemática en la que nos encontramos.

5. Haz detox digital de vez en cuando

No estaría de más que uniéramos este punto al anterior. El detox digital significa desconectar de todos los dispositivos que de manera diaria nos acompañan, influyen en nuestro carácter, en las sensaciones que tenemos y en cualquier otra cosa. Dependemos mucho de nuestro móvil y siempre estamos pendiente de él. Por mucho que no estemos pensando en consultar algo sobre el trabajo con el móvil cuando no estamos en la oficina, al final terminamos haciéndolo. Y si no lo hacemos y nos negamos a nosotros mismos que estamos preocupados por el trabajo y consultamos el móvil repetidamente, lo hacemos de una manera tan involuntaria que todavía es más complicado que las personas que saben lo que están haciendo mal. Un fin de semana sin móviles hará milagros.

businessman-336621_1280

6. Pide ayuda

Pedir ayuda cuando nos encontramos ante la espada y la pared no es precisamente sencillo, sino más bien todo lo contrario. El principal problema de pedir ayuda es llegar a la conclusión de a quién se la pedimos. A muchas personas de nuestro círculo no les podemos solicitar ayuda, apoyo o consejo porque sabemos cómo son sus reacciones, especialmente entre personas mayores. Nos acompañarán en nuestros sentimientos, pero no nos darán ningún tipo de soporte. Por ello hay que buscar a quien escuche y nos pueda resultar beneficioso y no a quien solo responda después de escucharnos «ánimo o pues vaya», respuestas a las que tristemente estamos más habituados de lo que podríamos imaginar. Abramos nuestra mente porque en ocasiones la ayuda viene de los lugares más inesperados.

7. Viajar más

¿Cuánto hace que no os vais de vacaciones durante unos días? Y hablamos de algo más que irnos de vacaciones en las cercanías de nuestra ciudad tal y como estamos acostumbrados. No nos vayamos a Cuenca, pongamos rumbo a algún destino un poco más exótico que haga que cambiemos de forma radical el chip. Si durante un día nos rodeamos de nuevas experiencias y sensaciones conseguiremos esa renovación que tanto nos hace falta y que nos permitirá verlo todo con otros ojos. Y por supuesto, durante los días que dure el viaje tenemos que desconectar del trabajo todo lo posible, dado que eso nos ayudará a reiniciarnos.

8. Piensa en lo que quieres ser

No importa si tienes 20, 30, 40, 50 o cualquier edad que te puedas plantear. Nunca es tarde para que pensemos en qué queremos ser en el futuro. El término futuro es ambiguo y sabemos que se aplica a cualquier momento en el tiempo posterior al que estamos viviendo. El futuro podría ser mañana mismo. Por ello hagamos un ejercicio y pensemos en qué nos gustaría ser mañana, cómo nos gustaría vivir y qué es lo que estamos buscando. ¿Cuáles son nuestras prioridades? ¿qué es aquello con lo que soñamos o que ambicionamos? ¿y qué es lo que creemos que tenemos actualmente que no nos hace bien o no resulta necesario? Podemos elaborar una lista con ambos factores y ver qué es lo que tenemos escondido en nuestra mente respecto a lo que deseamos para ser felices.

9. Haz deporte y come mejor

A nadie le gusta que le digan que no coma demasiados dulces, que no se atiborre a pizzas o que no beba ciertas bebidas, pero es cierto que tenemos que ser cuidadosos y cuidarnos más. Llega un momento en el cual el estrés y el agotamiento que estamos sufriendo nos puede conducir a que busquemos placer y satisfacción en aquello que comemos o bebemos. Esto también nos llevará a pasar más tiempo del que podamos imaginar en el sofá, en la cama o sentados delante del ordenador. La vida sedentaria no aporta felicidad por mucho que pueda parecerlo. No decimos que no haya que ser hogareños y disfrutar del tiempo en casa, ver una película, leer un libro, jugar a videojuegos o cualquier otra opción como hobby, pero sí hay que tener cuidado con no abusar de ello. Salir a la calle, correr un poco o simplemente caminar a paso ligero, nos ayudará a que cuerpo y mente se encuentren mejor. Además, también recomendamos comer mejor, no necesariamente ponernos a dieta, pero sí disfrutar de una comida más saludable, más verde y menos recargada.

man-1394395_1280

10. No te sientas culpable

Muchas personas tienden a sufrir un alto nivel de culpabilidad si se toman un descanso durante su jornada de trabajo o si bajan el ritmo por algún tipo de motivo. Esa culpabilidad aumenta nuestro estrés y deriva en más problemas para nosotros. En vez de sentirnos culpables lo que tenemos que hacer es ser más conscientes de nosotros mismos tal y como decíamos antes, saber cuándo nos encontramos en un punto en el cual tenemos que parar un poco, salir a dar un paseo, jugar con nuestro perro, relajar la vista o incluso cerrar los ojos y echar una pequeña siesta. Esos descansos aportarán tanta frescura a nuestro trabajo que nuestro nivel de productividad no podrá dar un salto importante, lo que llevará a que seamos mejores profesionales.

11. Busca personas como tú

Hay casos en los que nos sentimos incomprendidos, abandonados porque las personas que tenemos alrededor no nos entienden a la vista de que no encajamos exactamente en el mismo perfil. Pero lo que no tenemos que olvidar es que ahí fuera hay muchas más personas como nosotros que lo más probable es que se encuentren en el mismo tipo de situación. Por ello es recomendable que busquemos ese tipo de individuos y que nos ayudemos los unos en los otros, dado que podemos aprender y compartir mucho para seguir adelante de una manera sólida. En algunas ciudades hay incluso grupos de emprendedores que se encuentran para compartir impresiones, preocupaciones y también para ayudarse a solucionar todo tipo de problemas con los que se hayan podido haber encontrado.

12. No pierdas el ánimo

Pase lo que pase, no hay nada que no se pueda solucionar. Podremos necesitar más o menos tiempo para arreglar algo y continuar por el buen camino, pero siempre tenemos que pensar que hay soluciones y que la vida posiblemente no sea el último obstáculo que nos tiene preparados. Mirar hacia adelante y no desfallecer nos ayudará a que después de un problema nos encontremos en una situación mucho más satisfactoria tarde o temprano.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...