Una hamburguesería sevillana planta cara a los gigantes norteamericanos del sector

La cadena española The Good Burger se consolida como alternativa de calidad a los bajos precios de McDonald’s y las grandes cadenas internacionales de comida rápida.

burger

El mercado de las hamburgueserías se mueve, generalmente, entre dos segmentos del mercado separados por una distancia casi abismal. Por un lado, los formatos más populares ofrecen precios imposibles de batir con propuestas más o menos variadas y múltiples opciones de combinación, esto es, el ya clásico ‘fast food’. Por otro, algunas cadenas o restaurantes particulares incluyen en sus cartas platos más elaborados y con una calidad de los productos bastante elevada. Ahora, una empresa española se ha propuesto llenar el espacio intermedio.

The Good Burger (TGB) es una cadena española que nació en Sevilla hace escasos años y que sorprende a propios y ajenos por su notable ritmo de crecimiento. Si en 2014 contaba con treinta y cinco establecimientos franquiciados en toda España (lo que no estaba nada mal), el objetivo de la firma pasa por superar los cien locales durante el presente año. Precisamente, los buenos resultados del último ejercicio estuvieron a punto de empujar a la matriz de la empresa a colocar parte del capital de TGB en el Mercado Alternativo Bursátil.

Propiedad del grupo Restalia, al que también pertenecen otras ilustres referencias españolas del sector de la hostelería como ‘100 Montaditos’ y ‘La Sureña’, TGB ha apostado por un diseño marcadamente norteamericano en sus locales. De igual modo, la cadena intenta convertir al equilibrio entre calidad y precio en su mejor reclamo. Y es que, frente a la más que discutible calidad de las cadenas estadounidenses más famosas y los altos precios de las referencias ‘gourmet’, cada vez son más los usuarios que demandan una oferta más compensada.

Esta tendencia ha afectado notablemente a McDonald’s, que se ha visto obligado a cambiar de CEO por tercera vez en cuatro años tras ver cómo su volumen de negocio seguía cayendo en 2014. El público joven, tradicionalmente más predispuesto a este tipo de consumo gastronómico, parece virar hacia propuestas más sanas. A la cadena norteamericana también le pasa factura el excesivo canon que exige a sus franquiciados (900 000 euros), en claro contraste con TGB (100 000 euros).

Vía: elEconomista

Foto: Nemo

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...