Uber empieza a adaptarse a las normativas españolas

La compañía estadounidense da por imposible lograr un encaje legal específico y seguirá el camino de Cabify para contar solo con conductores con licencia profesional VTC.

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Giro inesperado en la larga y espinosa polémica que mantienen el sector del transporte privado tradicional y la plataforma Uber. Tras varias sentencias judiciales en su contra y numerosas medidas cautelares para suspender o restringir considerablemente su actividad, la app norteamericana parece dispuesta a ajustar su modelo de negocio. Lo hará con el propósito de lograr un encaje legal que le permita competir con el taxi de manera absolutamente lícita. Está por ver si ello no le restará atractivo de cara a captar usuarios.

En realidad, lo que plantea Uber es seguir la línea marcada por compañías menos conocidas pero cuyo funcionamiento no ha podido ser atacado con la intensidad con que ha tenido que batallar la firma estadounidense. Cabify, por ejemplo, fue pionera en la solicitud de licencias específicas para sus conductores, que a todos los efectos legales pasaban a ser profesionales del transporte (imposibilitando cualquier acusación sobre competencia desleal). Uber da por buena esta fórmula y solo permitirá registrarse como conductores autónomos a quienes cuenten con licencia de Vehículo de Turismo con Conductor (VTC).

La idea original de la compañía era abrirse camino con un sistema novedoso y claramente disruptivo, que fue tomado como un ataque por los profesionales ajenos a su actividad. Tras este primer choque, Uber siguió abogando por un encaje legal específico, pidiendo que se estableciera una normativa propia para los servicios que ofrecía. Ahora, parece haberse resignado a aceptar el único resquicio legal a través del cual puede operar libremente. Los responsables de la empresa en España han reconocido errores en el pasado por pura precipitación.

La expansión de Uber por el momento ha encontrado importantes obstáculos en las grandes ciudades europeas. Berlín y otras urbes alemanas han sido las más hostiles hacia sus servicios al tiempo que Londres se ha revelado algo más benévola. En cualquier caso, las declaraciones aparentemente conciliadoras de la dirección de Uber España también han incluido dardos como que España ‘no está madura’ para este tipo de servicios. El acceso a la aplicación quedó vetado judicialmente en diciembre de 2014.

Vía: El Mundo.

Foto: Prathan Chorruangsak / Shutterstock.com

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