Por qué algunas grandes empresas quieren volver a fabricar en Estados Unidos

Adidas anuncia la construcción de una factoría robotizada en Atlanta (Georgia), destinando parte de la producción que actualmente se concentra en Asia.

The interior of the brewery. The conveyor line for bottling of beer

La precampaña para las elecciones presidenciales norteamericanas del próximo 8 de martes se está caracterizando por los sistemáticos exabruptos del candidato del Partido Republicano, Donald Trump, y por las respuestas de sus adversarios. Con todo, uno de los lemas que parecen comunes a ambos partidos es el de conseguir que las grandes empresas vuelvan a levantar fábricas en territorio estadounidense. Bien por incentivos, bien por evitar críticas, algunas firmas de primer nivel preparan planes para aumentar su producción en plantas norteamericanas.

Uno de los casos más significativos es el de Adidas. El gigante de la fabricación de material deportivo ha confirmado su intención de abrir una fábrica totalmente robotizada en 2017. El destino escogido es Atlanta, en el Estado de Georgia y dotada de un gran simbolismo como uno de los principales centros económicos del sur de Estados Unidos. Y es que, pese a que el número de operarios apenas rondará los dos centenares, la simple inclusión de esta zona en los planes de expansión de Adidas ha sido muy bien recibida.

En un sentido más amplio, la compañía alemana se anota un tanto muy importante en materia de imagen. La apuesta por Atlanta supone descartar las otras opciones y que pasaban por la construcción de la fábrica en algún país asiático. Una de las lecturas más comunes entre los analistas es que la mecanización del proceso de fabricación reduce lo suficiente los costes productivos como para evitar tener que trasladarse a China. Junto a la modesta creación de empleo se esperan también mayores ingresos fiscales.

Sea como sea, las empresas que trabajan con grandes cadenas de producción pueden tener en la automatización la respuesta a las sistemáticas quejas de los gobiernos de los países desarrollados así como de buena parte de la opinión pública. Pueden reducir sensiblemente sus costes y con ello asumir el resto de gastos inherentes a fabricar en un país rico, que se reducen a fiscalidad y logística. El gran rival de Adidas, Nike, también está desarrollando tecnologías que permitan producir sus artículos en los principales mercados.

Vía: ABC.

Foto: © id1974

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