Los pantalones Levi’s 501 se siguen fabricando después de casi 150 años

¿Cómo pueden unos pantalones haberse convertido en símbolo de la mejor moda y en una de las prendas más famosas?

Todos los inventores y emprendedores querrían tener en sus manos un producto que gozara de la popularidad inmortal de la que hacen gala los pantalones Levi’s 501. En realidad, prácticamente cualquier artículo de esta marca alcanza ese tipo de resultado icónico, pero en especial este modelo de pantalón, el primero que fue creado por la empresa Levi Strauss, es el que más fama ha alcanzado. Tan preciso era su fabricación, tan bueno su diseño, la idea que proporcionaba y lo bien construido que estaba, que casi 150 años después de su nacimiento se sigue vendiendo tanto como antaño.

El primer pantalón, que recibió el nombre de Levi’s 510 por el número de la caja en la que se produjo, al menos según cuenta la leyenda, puesto que un incendio acabó con todos los registros de los primeros tiempos de la compañía, se fabricó en la década de los 90 de 1800. La patente se registró mucho antes: en 1873, que es la fecha que se toma como su nacimiento oficial.

Comenzó como una idea que tuvo el sastre Jacob Davis, a quien una clienta le pidió unos pantalones firmes que resistieran el trabajo de leñador de su marido, que requería gran resistencia y amplios niveles de esfuerzo. El sastre realizó algunos ajustes al modelo tradicional, usó telas que le había proporcionado su distribuidor, Levi Strauss, y diseñó unos pantalones que hicieron furor.

Se corrió la voz y en poco tiempo muchos más profesionales de distintos sectores de gran esfuerzo y riesgo, como vaqueros, leñadores o mineros y buscadores de oro, quisieron tener unos iguales. Eso llevó a que el nivel de trabajo que recibía el sastre fuera demoledor, demasiado elevado como para continuar manteniendo el ritmo de fabricación. Aunque podía ser un buen negocio, estaba claro que superaba los medios de los que disponía. Y por desgracia, su situación financiera no era cómoda como para poder emprender un negocio más complejo alrededor de la imagen de los pantalones.

Lo que hizo Davis fue contactar con su proveedor de telas, el mencionado Levi Strauss, y plantearle una oportunidad de negocio si él se ocupaba de los gastos que requería registrar la patente de sus pantalones. Levis lo hizo y se pusieron juntos manos a la obra a trabajar con el producto en una tienda y fábrica que la empresa de Strauss se ocupó de abrir. Al principio los pantalones se comercializaban solo para profesionales, pero en pocos años se convirtieron en el tipo de producto que todo el mundo quería tener. Hombres y mujeres los convirtieron en un modelo de pantalón que resultaba muy deseado. Todo el mundo quería tener unos Levi’s 501.

Eso llevó a que tiempo después se creara un modelo para mujeres que estaría dirigido a realzar sus curvas y proporcionar el mejor aspecto en sus cuerpos. De esta forma podían dejar de usar el pantalón de hombre y sacar partido a un diseño que pensaba en sus necesidades. Entre las décadas de los 50 y 80 de 1900, los pantalones se volvieron muy populares entre jóvenes y distintas corrientes juveniles de las calles. El pantalón dejó de ser exclusivo de trabajadores para que se convirtiera en una de las prendas más famosas de la historia. Se convirtió en uno de los sellos característicos de la indumentaria de los roqueros, los mods, los greasers e incluso de los hippies. Era un pantalón que abarcaba grandes grupos y que cautivaba al mundo entero.

Otro impulso importante que tuvieron estos pantalones se encontró en las estrellas. El mundo del cine usaba los Levi’s 501 y los lucía de forma espectacular. Delante de las cámaras los rompecorazones James Dean y Marlon Brando se ponían estos pantalones y conseguían que de forma sorprendente sus fans no solo les miraran a la cara. Los pantalones hacían un trabajo milagroso a la hora de remarcar el cuerpo de quienes los usaban. Era un efecto que todo el mundo quería buscar para lucir por la calle de la mejor forma posible. Al fin y al cabo, los Levi’s habían conseguido hacer magia y sacar lo mejor que cada persona tenía dentro de sus pantalones.

Las mujeres también los pusieron de moda en el cine. Por ejemplo, la mismísima Marilyn Monroe los utilizó en el rodaje de la película Río sin retorno de 1954. Durante el rodaje del mismo seguro que Robert Mitchum invirtió mucho tiempo en deleitarse con la forma en la que le sentaba la prenda a su compañera de reparto. Pero solo fue un ejemplo, uno más de todos los de otras actrices que también los usaron.

Los pantalones Levi’s continuaron evolucionando, con algunas modificaciones respecto al modelo original, realizadas por diferentes motivos bien argumentados (como que el hierro de los bolsillos de atrás podía arañar el mobiliario si nos rozábamos), pero con todo su encanto. En los 90 empezaron a guerrear con la competencia, las copias piratas y el uso de mano de obra barata, lo cual les llevó a juicio y a pagar una gran cantidad de millones. Pero aún con todo, los Levi’s siguen siendo el pantalón vaquero más famoso.

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