La reelección de Juan Rosell evidencia una gran división en la CEOE

El actual presidente es reelegido por la mínima en unos comicios que ponen de manifiesto las profundas diferencias entre las familias de la patronal.

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Existen elecciones que, contrariamente a lo que cabría esperar de estos procesos democráticos, ocasionan una gran división en las sociedades o en los organismos en que estas se llevan a cabo. Esto es lo que ha ocurrido en las recientes elecciones a la presidencia de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), comicios que han confirmado la existencia de dos bloques claramente definidos en el seno de la patronal española por excelencia. Juan Rosell ha sido reelegido, sí, pero con una ventaja mínima.

Sobre un total de 650 votos emitidos, el actual presidente se ha llevado el triunfo por apenas 33 papeletas. Rosell se ha hecho con 345 votos (el 53,08% del total), mientras que su rival, Antonio Garamendi, ha conseguido 312 sufragios (48%). La pírrica victoria del que es presidente de la organización desde la dimisión de Díaz Ferrán en 2010 enfureció considerablemente al empresario catalán. Nada más conocer los resultados de la votación, Rosell aseguró sentirse traicionado, lo que significa que distintos miembros de la patronal habían cambiado el sentido de su voto.

La intervención del recién reelegido presidente, que muchos esperaban sirviera para serenar las aguas y pedir unidad, desembocó rápidamente en una retahíla de acusaciones. Rosell estaba claramente dolido y careció del temple suficiente para evitar semejante espectáculo ante el asombro de sus compañeros. Sobre la naturaleza de los votos, Rosell puede asegurar que su reelección se ha debido fundamentalmente a los delegados de Ceim, la patronal madrileña y principal apoyo del representante de los empresarios españoles. Garamendi ha contado con el respaldo de Cepyme.

Una lectura más exhaustiva de los resultados muestran que el empresario vasco se ha erigido como el opositor al ‘aparato’ que más votos ha conseguido nunca, al tiempo que Rosell se convierte en el presidente menos respaldado en los treinta y siete años de vida de la institución. Otro foco de división es el que protagonizan las grandes empresas, valedoras de Rosell, y las cámaras regionales, que habrían optado mayoritariamente por el cambio. Sea como sea, la CEOE ha sufrido un seísmo.

Vía: Cotizalia.

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