La filial de Alibaba choca con las aduanas europeas

El crecimiento de su filial Aliexpres en Europa provoca constantes choques con la normativa comunitaria de aduanas, prolongando más todavía los tiempos de envío.

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A finales de 2014, Alibaba protagonizó una histórica salida a bolsa en Wall Street que para muchos observadores no especializados constituyó la primera referencia sobre este gigante asiático de la distribución. El llamado ‘modelo Amazon‘ parece, ciertamente, hecho a medida de las distribuidoras chinas, ya que combina los dos elementos en los que estas parecen estar más consolidadas: bajos precios y gran capacidad para gestionar pedidos (esto es, ingentes cantidades de producción). No obstante, hasta estas ‘superempresas’ encuentran obstáculos logísticos gracias a las trabas administrativas.

Así ha ocurrido con Aliexpres, una firma que resulta completamente desconocida hasta que alguien nos comenta que se trata de una filial de Alibaba surgida en 2010 expresamente para prestar servicio fuera de China. Las señas de identidad de esta empresa (que no tiene nada de pequeña) son idénticas a las de su matriz, y por ello causa verdadero temor a las firmas europeas y norteamericanas del ramo. Aliexpres cuenta con un inabarcable catálogo de productos con descuentos respecto al precio habitual del mercado verdaderamente imbatibles y con doce millones de usuarios.

El espectacular aumento de su volumen de negocio le ha llevado a chocar con los controles aduaneros, dando un ligero respiro a sus competidores occidentales. Aunque la compañía denuncia que las autoridades están poniendo un énfasis especial en frenar su actividad, lo cierto es que las normativas de la Unión Europea son bastante claras al respecto. Ante la ingente cantidad de envíos procedentes de Asia, es perfectamente comprensible que muchos de ellos no superen los controles o sean objeto de una vigilancia especial.

Sea como sea, no parece que estas trabas vayan a conseguir frenar indefinidamente el crecimiento de Aliexpres. Un despegue que obedece exclusivamente a los precios, ya que la calidad de sus servicios sería inaceptable en cualquier otro escenario. De entrada, los envíos se demoran entre tres semanas y cuarenta y cinco días, al tiempo que se debe realizar un auténtico acto de fe para esperar que la mercancía llegada de Extremo Oriente esté en las condiciones deseadas. Un negocio para la crisis.

Vía: Cotizalia.

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