El espionaje como modelo de negocio

Una empresa estadounidense dispone de un fichero con información sensible sobre cualquier ciudadano del país. IDI justifica su actividad como facilitadora de información ya existente.

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En 2013, las filtraciones a la prensa de la actividad de espionaje realizada por Estados Unidos a través de la polémica Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) despertaron una catarata de críticas. Y es que, la agencia norteamericana había espiado deliberadamente a buena parte de los gobiernos europeos, en su mayoría aliados de EEUU. Si bien las airadas reacciones de los espiados quedaron en meros gestos de cara a la galería, el debate sobre seguridad y privacidad se había reabierto.

Ahora, una compañía estadounidense que responde a las siglas de IDI ha iniciado su actividad como facilitadora de información de carácter privado sobre cualquier ciudadano del país. Sí, sobre cualquiera de los 320 millones de habitantes de Estados Unidos. Todos los documentos disponibles forman parte de un gigantesco archivo, quizá la mayor biblioteca de datos privados en manos de una empresa. Simplemente, los interesados en conseguir información introducen la identidad de la persona en cuestión y el sistema les proporciona un dossier con una serie de documentos sobre múltiples ámbitos de su vida.

Pero los responsables de IDI no se quedan ahí. Además de ofrecer la información más sensible sobre la situación financiera o civil de la persona consultada también incorporan datos ciertamente sorprendentes. Así, el número de la matrícula de un vehículo o los hábitos de consumo más habituales también pueden facilitarse, al igual que si el ‘investigado’ vive solo o cuáles son sus estudios. En definitiva, una serie de informaciones muy valiosas para cualquier empresa que quiera llevar a cabo una estrategia comercial totalmente segmentada.

Llegados a este punto, la duda parece evidente: ¿es esto legal? La respuesta no es sencilla porque IDI se cuida de recordar que no realiza investigación alguna ni somete a los ciudadanos a un espionaje propiamente dicho. Toda la información de la que dispone ya existe y ha sido obtenida por terceras partes, incluyendo agencias oficiales, y eventualmente publicada por distintas vías. En consecuencia, la compañía justifica su labor como un simple rastreo de material accesible para todos. El debate continúa.

Vía: elEconomista.

Foto: © BrianAJackson

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