El culebrón de la venta de Gawker a Univision está lejos de termina

Muchos de los redactores que trabajan en los portales de la desaparecida Gawker dicen que no lo están pasando nada bien.

Crisis en los portales de Gawker

Hace diez meses se produjo una de las ventas flash más sorprendentes de los últimos años en el sector editorial, especialmente en el relacionado con Internet. La compañía Gawker, que congregaba distintos portales líderes en sus temáticas, como Gizmodo, Kotaku y Jezebel, fue vendida al conglomerado hispano de Univision. Fue una venta necesaria debido a los problemas financieros en los que se había envuelto Gawker tras perder en los tribunales contra Hulk Hogan, que les demandó por la filtración de un vídeo robado en el que aparecía teniendo sexo.

La demanda de Hogan dio mucho de que hablar y hubo una indemnización millonaria que acabó con una de las mayores potencias establecidas en cuanto a contenido online. En realidad fue una pena que Gawker se quedara a medias en su camino hacia el éxito, dado que tenía mucho potencial. Al poco de la compra Univision dijo que Gawker tenía que desaparecer y que la red se convertiría en Gizmodo Media Group a modo de intento de dar una imagen distinta. No querían que el escándalo con Hogan perdurara en el tiempo y preferían olvidar lo sucedido.

Desde Univision también dijeron que darían toda la vía libre que fuera necesaria a los redactores de Gizmodo Media Group para que hicieran un tipo de periodismo arriesgado. Y eso sonaba genial.

Pero en el mundo empresarial las fusiones y las operaciones de venta-compra nunca suelen salir bien para los empleados por mucho que se crea lo contrario. Para que eso pase se tienen que alinear los planetas. En Gizmodo Media Group pensaron que ahora tendrían aún más manga ancha para hacer lo que quisieran, y eso que en Gizmodo, Kotaku y compañía nunca han tenido remilgos con nada. Pero lo que se encontraron poco después fue algo distinto.

Desde Univision les cortaron las alas, impusieron su propia forma de pensar y fueron negando todas las ideas que en Gizmodo Media Group intentaban poner en marcha. Quedaba claro que la política que se imponía era la de Univision y no la de los antiguos redactores de Gawker. El éxodo fue masivo y muchos de los empleados y altos cargos comenzaron a dejar la empresa. Ahora hay algunos que dicen que los últimos seis meses han sido terroríficos.

Otros se enfadan cuando descubren que Raju Narisetti, el nuevo CEO del grupo, prácticamente no entra nunca en ninguna de las páginas que administra su compañía. Dice que él no entra en el grupo objetivo de público y que por eso las ignora. Tras leer esto podemos asegurar que algo no marcha bien, eso está clarísimo.

Vía: Business Insider

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